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El laico Essebsi es elegido presidente de Túnez

  • El presidente saliente Marzuki acepta el resultado: 56% contra 44%
  • La tensa segunda vuelta ha reflejado la creciente polarización del país
  • Se han registrado enfrentamientos entre policía e islamistas en el sur
  • El ganador, de 88 años, tuvo altos cargos con Bourguiba y Ben Alí

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Beji Caid Essebsi, este lunes antes del anuncio oficial de su victoria en las presidenciales.
Beji Caid Essebsi, este lunes antes del anuncio oficial de su victoria en las presidenciales.

El candidato laico Beyi Caid Essebsi ha ganado la segunda vuelta de los comicios presidenciales en Túnez, según los resultados oficiales, que ha ya aceptado su rival y presidente saliente, Moncef Marzuki. No obstante, en el sur se han registrado disturbios.

Essebsi, de 88 años y alto cargo con los regímenes autoritarios de Bourguiba y Ben Alí, ha conseguido la victoria con un 55,7% de los votos frente al 44,3% obtenido por Marzuki, que contaba con el apoyo de la principal formación islamista.

El anuncio de la Instancia Superior Independiente para las Elecciones (ISIE) llega tras una noche de tensión después de que la candidatura de Essebsi reivindicara su triunfo sin esperar a los datos oficiales, hecho contestado por su rival. Sin embargo, poco después del anuncio oficial ha aceptado la derrota, según ha anunciado en Facebook su director de campaña Adnène Mancer, informa AFP.

Ese enfrentamiento era reflejo la polarización creciente que vive el país que debía culminar con este proceso electoral la transición iniciada con la revuelta de 2011 que desalojó del poder a Ben Alí.

Enfrentamientos con la policía

De hecho, este lunes se han registrado manifestaciones opuestas. Mientras cientos de ciudadanos expresaban su alegría tocando el claxón de sus automóviles por toda la capital (como ya había sucedido la víspera con la difusión de algunos sondeos), en la región de Gabes (sur) ha tenido lugar una marcha de rechazo a los resultados que ha derivado en graves disturbios.

Según Efe, varios miles personas han participado en esa protesta, que ha sido reprimida con gases lacrimógenos por la policía. Según testigos citados por la agencia, los manifestantes han incendiado una comisaria de policía y un cuartel de la Guardia Nacional.

Algunos manifestantes calificaban de fraude esta elección, y aunque la candidatura de Marzuki refirió el domingo "numerosas irregularidades", la organización de la primera vuelta fue aplaudida por observadores internacionales, como el centro Carter.

Mientras que los laicos tienen su caladero de votos en el norte del país, el sur es el bastión de los islamistas. Más allá de esa distribución del voto, la tasa de participación en esta segunda vuelta ha sido del 60,1% (sobre 5.300.000 de electores), lo que supone nueve puntos menos que en la primera vuelta, celebrada en el mes de noviembre, y donde Essebsi ya se impuso con el 39,5% (y seis puntos de ventaja sobre Marzuki).

Nada más conocerse los resultados, varios países han felicitado sin reservas al ganador, empezando por Estados Unidos y Egipto (principal país árabe y vecino de Túnez), así como la UE.

Formación de Gobierno

Tras el anuncio de los resultados, el presidente saliente dispone de un plazo de 48 horas para interponer recurso ante el Tribunal Administrativo, y en caso de que no haya impugnaciones los resultados serán definitivos y la transmisión de poderes podrá tener lugar 26 días después, recuerda Efe.

Entonces, el nuevo presidente de Túnez tendrá que ordenar al partido vencedor en las legislativas celebradas hace dos meses, su propia formación Nidá Tunis, el nombramiento de un presidente de Gobierno, el cual formará un gabinete que tendrá que ser refrendado por la Asamblea nacional; un complicado equilibrio de poderes en el que el jefe del Estado tiene algunas funciones ejecutivas, de moderación y, sobre todo, representativas.

Pese al clima de tensión, Essebsi no ha descartado la colaboración con los islamistas para formar ese Ejecutivo. Nida Tunís es una formación heterogénea en la que se han integrado figuras del anterior régimen, empresarios, sindicalistas y algunos militantes de izquierda que participaron en la revuelta de 2011, la primera de las llamada primavera árabe.

Un viejo "joven"

En contraste con los estudiantes que protagonizaron aquella revuelta, Essebsi, que nació en 1926 en el seno de una familia burguesa, dice que la juventud es un "estado mental" y que goza de buena salud.

Abogado de profesión, fue ministro de Interior, Defensa y Exteriores con el presidente Bourguiba, padre de la indepedencia de Túnez que luego viró hacia el autoritarismo. De hecho, en 2012 un grupo islamista presentó una denuncia contra Essebsi por su papel en la represión de aquellos años.

Cuando Ben Alí llegó al poder fue elegido presidente del Parlamento y poco después desapareció de la política, aunque sin oponerse nunca a ese régimen, según AFP.

Dos décadas después, regresó para pilotar la transición democrática como primer ministro interino entre febrero y diciembre de 2011. En esos meses de "revolución" Essebsi se encargó de organizar las primeras elecciones democráticas, transparentes y libres de Túnez, de las que salió una Asamblea Nacional Constituyente.

Una vez que abandonó la jefatura del Gobierno, Essebsi creó el partido Nidá Tunis para posibilitar una alternancia democrática frente a los islamistas del partido Al Nahda, que triunfaron en aquellos comicios.

Tras un complicadísimo proceso salpicado de violencia (por parte del Estado y por grupos islamistas, fundamentalmente), la Carta Magna fue aprobada a comienzos de este año y ahora Essebsi la abandera como símbolo de unidad, mientras él se declara un "tecnócrata".