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Flamenco para violonchelo solo

  • El violonchelista José Luis López reflexiona sobre su papel en el flamenco
  • Durante 15 años ha acompañado a figuras como Rafaela Carrasco o Riqueni
  • López cuenta a RTVE.es cómo aborda los palos desde el violonchelo
  • Tras 12 años en Malevaje, actualmente fusiona clásico, jazz, flamenco y tango

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El violonchelista José Luís López toca una bulería y explica su primer contacto con el flamenco

El violonchelo flamencoEl violonchelo flamenco

De la mano de un puñado de artistas el violonchelo y el flamenco han tejido una relación particular. Nombres como José Luis López, Nicasio Moreno, Matthieu Saglio, o Batio, han profundizado e indagado en este camino.

Antes de iniciarse en el flamenco, José Luis López (Madrid, 1965) estudia violonchelo con los maestros Enrique Correa y Mareck Kubicky, y durante cuatro años perfecciona su técnica junto a Mikhail Khomitser, del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú.

¿Qué hace un violonchelo tocando una bulería? Dice el manual del progreso que las normas están para romperlas, aunque esa regla no es fácil en un universo donde la pureza en el ejercicio de la tradición es prestigio y virtud. En el flamenco, el respeto a las formas es casi un tabú y los criterios de inclusión y exclusión pasan a veces por el estilo de vida o por el talento.

Y este debe ser el caso del violonchelista José Luis López (Madrid, 1965), que se ha hecho un hueco en este mundo. Este mes de diciembre cerraba en tierras irlandesas el Festival de Flamenco de Dublín con el grupo español Camerata Flamenco Project, y, desde hace 15 años, su violonchelo no solo ha acompañado a artistas consagrados del cante y el baile como Carmen Linares, Rafaela Carrasco, o los guitarristas Rafael Riqueni y José Monje “Viejín”. También ha encontrado una identidad propia como solista.

El violonchelista José Luís López toca una bulería y explica su primer contacto con el flamenco

Esta andadura es el resultado de un encuentro providencial con Camarón y Tomatito que tuvo lugar en un plató de TVE. Lo relata José Luis López a RTVE.es en el vídeo que encabeza este texto y sucedió en 1992, durante una de las últimas grabaciones realizadas por el cantaor poco antes de su muerte.

El entonces joven violonchelista acudió contratado para hacer playback con una orquesta y quedó fascinado por la capacidad de improvisación que Tomatito desplegó en diferentes tomas de un mismo tema. Imágenes de esa grabación pueden contemplarse en las secuencias finales de este especial emitido por TVE el 2 de julio de 1992 con motivo del fallecimiento de Camarón.

Acompañar al baile, también un espacio solista

La bulería, la soleá, la farruca y otros palos se han convertido poco a poco en territorios transitados por el peculiar sonido de este instrumento clásico. “El timbre del violoncello tiene unas cualidades que lo sacan del contexto de un instrumento de madera y lo hacen mas humano. La gente sensible lo siente muy profundamente y les toca el corazón (…) La gente de vanguardia, sobre todo los del baile, lo han sabido aceptar”

Durante 12 años López ha compartido escenarios por el mundo con la bailaora Rafaela Carrasco, actual directora del Ballet Flamenco de Andalucía, la cual, reconoce el músico, le dio “un papel protagonista”. Fue un espacio que también halló junto al gran guitarrista Rafael Riqueni, o el bailaor Juan Ramírez.

Precisamente acompañando a Juan Ramírez, "en una actuación en el Conde Duque de Madrid interpretando la nana del caballo grande”, le escuchó el guitarrista José Monje Viejín. El artista flamenco se enamoró del sonido del violonchelo y le propuso colaborar en su disco Algo que decir (1999).

En esa grabación el violonchelista tuvo la oportunidad de compartir un tema con el recientemente desaparecido Paco de Lucía. “Tener esa vinculación, aunque sea milimétrica, con el maestro” es un capítulo que López recuerda con “mucha emoción”.

José Luís López, "Farruca para violonchelo solo"

De Bach a la bulería pasando por el tango

Lo que podría ser calificado de invasión, bajo el punto de vista de José Luis es más una simbiosis y la disposición a evolucionar. “Yo no puedo decir que esté tocando flamenco de una forma pura en absoluto, porque no es así”, matiza el artista, y concluye que ”la ortodoxia esta bien para conservarla y que no se pierda, para tener las raíces claras. Pero el flamenco que es música tiene que seguir su camino, llegar a más instrumentos, llegar a más ámbitos y globalizarse en el mejor sentido de la palabra”.

Entre 1987 y 1999, José Luis López fue componente del grupo Malevaje con los que grabó 7 discos, pero su bagaje se remonta al clásico académico. “Estuve 12 años tocando tangos con Malevaje y 15 años tocando música de cámara, Mozart, Haydn, Beethoven, Bach, Shostakovich... Todo eso lo metes en una marmita y añades el jazz y el flamenco. Lo que surge es un discurso que no pertenece a ningún ámbito pero transmite sensaciones y no tiene fronteras”.

El violonchelo de López está en la banda sonora de películas como El hijo de la novia, El otro lado de la cama, Volaverunt o La flaqueza del bolchevique

Y sin limitaciones es la vocación de Camerata Flamenco Project, la formación que desde 2004 es el caballo de batalla del músico junto a un grupo de extracción tan diversa como selecta. “Nos conocimos en el mundo del baile, éramos, como se dice, ‘músicos de atrás’, que acompañaban al baile. Salían cosas musicales muy buenas y decidimos definirlas y ponerlas sobre un escenario sin interferencias. Mezclamos jazz, flamenco, tango, clásica, sin instrumentos propiamente flamencos”.

Artistas como Antonio Campos, Carmen Linares, Jorge Pardo o Rafael Jiménez “Falo” entre otros, han colaborado con el conjunto, formado por Pablo Suárez (piano), Ramiro Obedman (saxo), Karo Sampela (percusión), Josemi Garzón (bajo eléctrico) y José Luis López (violonchelo). El grupo imparte además cursos de adaptación del flamenco para instrumentistas interesados en acercarse a este mundo.