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ÁNGEL GURRÍA EN EL FORO 2011 DE LA OCDE
El secretario general de la OCDE, el mexicano Ángel Gurría. EFE EFE/Yoan Valat

La OCDE alerta de que el frenazo de la eurozona amenaza la recuperación global

  • Justifica que Francia e Italia realicen ajustes presupuestarios más lentos

  • Rebaja cuatro décimas el avance del área del euro en 2014, que queda en 0,8%

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La OCDE ha alertado este martes de la amenaza que supone para la economía mundial el parón que sufre la zona euro, donde no descarta que se pueda entrar en deflación. En ese contexto, el organismo internacional ha apoyado los presupuestos diseñados en Francia e Italia, que ralentizan los ajustes demandados desde Europa, por lo que han sido criticados desde otros países de la UE.

"La ralentización del ritmo de consolidación presupuestaria propuesto por Francia e Italia en sus presupuestos para 2015 parece justificada", concluye Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En su informe semestral de perspectivas, calcula además que la economía de sus 34 estados miembros crecerá un 1,8% este año, cuatro décimas menos de lo que había calculado en mayo pasado, y un 2,3% en 2015, cinco décimas menos. En 2016, el avance previsto es del 2,6%.

La amenaza de la zona euro

Muy por debajo se esa media se sitúa la zona euro, donde solo se espera un avance del producto interior bruto (PIB) del 0,8% en 2014 (se esperaba un 1,2% hace seis meses) y un 1,1% en 2015 (comparado con el 1,7% anterior), antes de llegar al 1,7% en 2016.

La OCDE avisa de que la amenaza que supone la zona euro para el crecimiento global se debe a un paro que se mantiene alto (11,4% de la población activa en 2014), y una tasa de inflación lejos del objetivo del 2% (0,5% este ejercicio y una décima más el próximo).

Por eso, la economista jefe de la organización, Catherine Mann, ha reclamado al Banco Central Europeo (BCE) que amplíe los estímulos monetarios, un punto "crítico" para impedir que los precios puedan ralentizarse todavía más -con las consecuencias recesivas que eso tiene sobre el consumo-, o incluso, que pueda caer en la deflación.

Mann ha reconocido que los países de la moneda única que han "recargado sus motores con reformas de gran alcance" están empezando a recuperarse.

Uno de esos ejemplos sería España, que es uno de los pocos países donde las cifras se han corregido al alza. Ahora se augura una expansión del 1,3% este ejercicio (frente al 1% adelantado en mayo), del 1,7% en 2015 (comparado con el 1,5% anterior) y del 1,9% en 2016.

Japón frena en seco y EE.UU. ralentiza su avance

Tampoco es en absoluto halagüeña la situación en Japón, en la que se ha reducido en seis meses a la tercera parte la previsión de crecimiento en 2014 (0,4% en lugar del 1,2%), y también de forma significativa la de 2015 (0,8% y no 1,2%). Para 2016, la cifra anticipada es el 1%.

La OCDE espera que los estímulos monetarios anunciados por el Banco de Japón y el retraso en dos años, de 2015 a 2017, de un nuevo ascenso para el impuesto sobre el consumo, permitan reanudar la recuperación que se vio interrumpida la pasada primavera, cuando se ejecutó una primera subida del IVA.

Estados Unidos, aunque con un ritmo de evolución netamente superior, tampoco se salva de la corrección a la baja de las previsiones. Así, este año, la primera economía mundial crecerá un 2,2% (se estimaba un 2,6% en el informe de hace seis meses), un 3,1% en 2015 (frente al 3,5%) y un 3% en 2016.

El organismo internacional aconseja equilibrar la política fiscal para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas frente a posibles choques a corto plazo y aportar confianza a los actores económicos.

En el debate sobre el papel que juega la inversión para dinamizar la actividad, Mann se muestra convencida de que el gasto en innovación, educación e infraestructuras servirá de aliento económico a corto plazo para tratar de acabar con el riesgo del estancamiento económico.

La constatación es que la economía global ha estado creciendo desde que estalló la crisis hace siete años a un ritmo del 3% anual, lo que significa más de un punto menos que la cadencia que había tenido en el periodo 2000-2007.

Eso significa que se va a tardar 23 años en duplicar el PIB mundial, algo que anteriormente ocurría al cabo de 17,5 años, y esa nueva pauta va a afectar en particular al bienestar de la población más joven.

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