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Caddy Adzuba, la voz de las mujeres en África

  • La periodista y activista denuncia las violaciones sexuales en la RDC
  • Amenazada de muerte, ha estado a punto de morir en dos ocasiones
  • "El cuerpo de mujer es un campo de batalla", dijo en una entrevista en RTVE.es

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Caddy Adzuba, la voz de las mujeres en África

Caddy Adzuba conoce bien qué es la violencia. Ha sido víctima, testigo y, desde hace años, altavoz de los abusos que cada día desangran y traumatizan a la República Democrática del Congo, el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial.

Nació en Bukavu, en el suroeste de la RDC, en 1981 y la guerra marcó su adolescencia. Se licenció en Derecho por la Universidad Oficial de Bukavu, y trabaja como periodista en Radio Okapi, la emisora de la Misión de Naciones Unidas en el país, que emite desde 2002 en todo el territorio de este país.

Adzuba ha denunciado a través del periodismo las torturas y violaciones de las que son víctimas las mujeres y las niñas congoleñas y promueve su reinserción en una sociedad en la que son, por este hecho, repudiadas. Y este compromiso casi le cuesta la vida. Dos veces ha estado a punto de morir asesinada y tiene protección de la ONU porque sigue amenazada de muerte.

Miembro de Un altavoz para el Silencio, de la Fundación Euroárabe, y de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este del Congo, ha realizado distintas alegaciones a la Corte Penal Internacional y al Senado de los Estados Unidos denunciando las violaciones de las mujeres de la República Democrática del Congo. Se calcula que, desde el inicio del conflicto, hay una media de cuarenta violaciones diarias de mujeres y niñas.

Azote de de políticos y multinacionales

En el cortometraje PourQuoi?, de la fotógrafa española Bárbara Allende Gil de Biedma, Ouka Leele, y de la productora Isabel Bettina, Adzuba narra la historia real de una mujer violada y obligada a comerse a sus hijos durante su cautiverio como esclava sexual.

En una entrevista en 2012 en RTVE.es., la periodista aseguró que la violencia sexual en su país “supera cualquier límite de la imaginación” y que sucesos tan atroces ocurren a diario. "El cuerpo de la mujer se ha convertido en un campo de batalla, es un arma de destrucción masiva", lamentaba.

La activista aboga por la aplicación de las resoluciones 1.325 y 1.848 de Naciones Unidas, que condenan expresamente las violaciones a mujeres, niños y niñas en situaciones de conflicto armado. Además, apela a la conciencia de los líderes políticos y empresariales de países desarrollados para que inviertan responsablemente en el Congo.

La RDC, con más 60 millones de habitantes, es el tercer país más extenso de África y su vasta riqueza en oro, níquel, petróleo, gas, cuero, uranio y coltán es precisamente la que ha condenado al país a dos décadas de violencia por el acceso a estos recursos naturales. Desde 1996, la población vive una emergencia constante Cinco millones de personas han muerto, más de 40.000 menores están en el ejército, y hay casi tres millones de desplazados.

República Democrática del Congo (RDC) está inmersa en una situación de emergencia constante. Durante dos décadas, un conflicto persistente en las provincias del este del país, la inseguridad en otras regiones y un sistema de salud extremadamente frágil se ha traducido en recurrentes crisis humanitarias y brotes epidémicos que afectan a miles de personas. La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras expone en el informe La emergencia que no cesa: sufrir en silencio en la República Democrática del Congo el alcance de la emergencia médico-humanitaria que cada día viven los habitantes de RDC, especialmente los habitantes de las provincias del este del país. El documento ha sido elaborado a partir de datos médicos y testimonios de pacientes y personal sanitario.

"Símbolo de la lucha pacífica contra la violencia"

Su compromiso con la libertad de prensa y los derechos de la mujer le han merecido numerosos reconocimientos. El último, el premio Príncipe de Asturias de la Concordia, fallado este miércoles y que la reconoce como un "símbolo de la lucha pacífica contra la violencia que afecta a las mujeres, la pobreza y la discriminación, a través de una labor arriesgada y generosa".

También ha recibido el Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado 2009 y el de la Asociación de Mujeres Periodistas Club de las 25. En 2010 la Universidad de Málaga le otorgó el Premio Internacional Libertad de Prensa y, en 2012, recibió el Premio Mujer del Año del Consejo Regional del Valle de Aosta (Italia).