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Juncker propone un plan de inversión de 300.000 millones de euros en su discurso de investidura

  • Asegura que el programa público-privado no afectaría a la deuda europea
  • Se centraría en proyectos de infraestructuras, I+D, energía y reindustrialización
  • Aboga por ampliar la Garantía Juvenil hasta los 30 años
  • Defiende el establecimiento de un salario mínimo en todos los países
  • Aboga por proteger los servicios públicos frente a "los caprichos de la época"

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Juncker propone un plan de inversión de 300.000 millones de euros en su discurso de investidura

El futuro presidente de la Comisión Europea, el conservador luxemburgués Jean-Claude Juncker, ha propuesto este martes en su discurso ante la Eurocámara un plan de inversión público-privada en la UE que movilice 300.000 millones de euros en un plazo de tres años para impulsar el crecimiento, el empleo y la competitividad, así como otra serie de medidas enfocadas a profundizar en la unión de los Veintiocho y a la defensa de la Europa más social.

Antes de ser refrendado por el Parlamento Europeo como próximo presidente del Ejecutivo comunitario -con 422 votos a favor, 250 en contra, 47 votos en blanco y 10 nulos-, Juncker ha desgranado una especie de programa de gobierno, muy centrado en la economía y en el que ha mezclado el francés, el alemán y el inglés.

Un plan para infraestructuras, I+D y energía

La propuesta más concreta de Juncker ha sido ese plan de inversión que debería aprobarse en febrero de 2015, después de recibir las propuestas de Estados, instituciones europeas y otros organismos. Las inversiones se concentrarían en proyectos de infraestructuras de transporte, I+D, banda ancha, energía y en la reindustrialización de Europa.

"Debe hacerse uso de estos fondos públicos de que disponemos a escala de la Unión para estimular la inversión privada en la economía real", ha indicado, antes de precisar que se necesitan "inversiones más inteligentes y dirigidas al logro de objetivos específicos, menos reglamentación y más flexibilidad a la hora de utilizar estos fondos públicos".

Este plan no se basaría en un aumento de la deuda, sino que se financiaría recurriendo a los fondos estructurales europeos y los instrumentos del Banco Europeo de Inversiones, ha anunciado el ex primer ministro luxemburgués.

El único candidato propuesto para ser presidente de la Comisión ha resaltado que este plan sería plenamente compatible con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cuyos "principios fundamentales no se alterarán". No obstante, ha anunciado que usará el "margen de flexibilidad" previsto en el Pacto. "En el pasado ya se ha hecho y lo haremos también en el futuro", ha asegurado a los eurodiputados.

Presupuesto propio para la zona euro

El político luxemburgués ha defendido la creación de "una especie de gobierno económico" de la eurozona, que sirva para coordinar las reformas, y su propio presupuesto, para premiar a los países que las hagan.

La zona euro debe dejar de hacer el ridículo

"Si los Estados miembros hacen esfuerzos particulares, debemos reflexionar sobre incentivos financieros que acompañen este proceso y, en este marco, debemos reflexionar sobre la puesta en marcha de una capacidad presupuestaria de la eurozona", ha sostenido.

Además, ha asegurado que la zona euro debe "dejar de hacer el ridículo y evitar que una de las monedas más fuertes del mundo esté representada por personas que, a menudo, se contradicen".

Juncker ha anunciado además que hará obligatorio el registro de lobbies para que los ciudadanos europeos sepan con quién se reúnen los mandatarios europeos y que modificará las reglas sobre transgénicos para que Bruselas no pueda decidir en contra de la voluntad mayoritaria de los Estados miembros.

Crítico con la troika

El también expresidente del Eurogrupo se ha mostrado crítico con la gestión de la troika (formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional) y dijo que en el futuro no se podrán llevar a cabo planes de ajuste "sin medir primero cuáles son las consecuencias sobre la ciudadanía". Además, ha señalado que deberá revisarse el papel de la troika para hacerla "más democrática y sujeta a escrutinio parlamentario".

Juncker ha reconocido "errores" durante la gestión de la crisis desde Bruselas, aunque los ha justificado por que "se trató de reparar un avión en llamas en pleno vuelo, lo que no es fácil y a veces se queman los dedos".

"Sin embargo, no habremos salido de la crisis hasta que no se alcance el pleno empleo", ha señalado el candidato a la Presidencia de la Comisión Europea, que ha abogado por sacar adelante reformas para conseguir una UE más competitiva. Así, aunque abogó por inversiones -sobre todo privadas-, ha advertido que no se saldrá de la crisis "solo con más gasto".

No se aplicarán planes de ajuste sin medir primero sus consecuencias para la ciudadanía

Jean-Claude Juncker ha insistido en que no cree que la UE "pueda basar un crecimiento sostenible en montañas de deuda cada vez mayores" y ha subrayado que es "plenamente consciente de que son las empresas -y no los gobiernos ni las instituciones de la UE- las que crean empleo".

Por otro lado, el político luxemburgués ha apostado por el establecimiento de un salario mínimo en todos los países de la UE y ha remarcado que deben protegerse los servicios públicos de la UE frente a lo que ha calificado como "caprichos de esta época", una aparente referencia a las privatizaciones y los recortes en ayudas públicas.

El futuro presidente de la Comisión se ha comprometido a luchar contra el fraude y la evasión fiscal y a promover iniciativas como la base común del impuesto de sociedades o la tasa a las transacciones financieras internacionales.

Más Garantía Juvenil, unión energética y renovables

Sobre el desempleo juvenil, ha propuesto ampliar hasta los 30 años el programa de garantía de empleo juvenil, diseñado en principio solo para los menores de 25 años.

Dentro del esquema de su programa enumerado ante la Eurocámara, Juncker se ha mostrado a favor de concluir un acuerdo de libre comercio de la UE con EE.UU., pero quiere lograrlo sin rebajar los estándares comunitarios. "El acuerdo no se concluirá a cualquier precio. No podemos abandonar nuestras normas en materia de sanidad, sociales o de protección de datos", ha indicado.

El ex primer ministro luxemburgués ha defendido la creación de una unión energética que aumente el poder negociador de la UE frente a Rusia y reduzca su dependencia energética. Además, ha reclamado seguir apostando por las energías renovables e imponer un objetivo del 30% de eficiencia energética de aquí a 2030.

En su programa figura asimismo acelerar la creación de una unión de capitales que reduzca los costes de financiación para las pymes, así como completar el mercado digital único, que -según sus cálculos- podría aportar 250.000 millones de euros en beneficios adicionales durante los próximos cinco años.

Una política común de asilo e inmigración

A propósito de la inmigración, Juncker ha pedido a los Veintiocho que sean solidarios con los países del sur, los que sufren la peor parte de las llegadas masivas de personas a sus costas.

Juncker tiene previsto proponer una política común de asilo y de inmigración legal. "Hagámoslo igual de bien que Estados Unidos, Canadá y Australia", ha reclamado. También ha defendido combatir las "bandas criminales" que trafican con seres humanos y "una mejor solidaridad entre el norte y el sur de Europa".

"La inmigración ilegal, los refugiados, no son problemas solo de Malta, Chipre, Italia o Grecia, son problemas de toda Europa", ha sostenido.

El euro protege a Europa

También ha defendido el derecho de libre circulación de trabajadores como un valor fundamental de la UE -frente a las restricciones que reclaman Reino Unido o Alemania- y que corresponde a los Estados miembros combatir posibles abusos de los beneficios sociales.

El momento más tenso de la intervención de Juncker ha sido cuando ha sostenido que "el euro protege a Europa". Entonces ha sido interrumpido por gritos desde los escaños de los conservadores británicos y los euroescépticos, contestados por aplausos de la mayoría de la Eurocámara.

"No quiero una Europa que ocupe las gradas de la historia, sino una que juegue en el centro, que avance, que proteja", ha resumido el ex primer ministro luxemburgués.

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