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Procesan por terrorismo a dos anarquistas chilenos por atentar en la basílica El Pilar

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Imagen de vídeo, facilitado por la Policía Nacional, de los anarquistas Francisco Javier Solar Domínguez y Mónica Andrea Caballero captados por cámaras en el Monasterio de Montserrat (Barcelona).
Imagen de vídeo, facilitado por la Policía Nacional, de los anarquistas Francisco Javier Solar Domínguez y Mónica Andrea Caballero captados por cámaras en el Monasterio de Montserrat (Barcelona).

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha procesado por los delitos de pertenencia a organización terrorista y estragos terroristas a dos anarquistas de origen chileno que presuntamente colocaron un artefacto explosivo en la basílica del Pilar de Zaragoza el 2 de octubre de 2013.

Los dos procesados, que están en prisión provisional sin fianza, son Francisco Javier Solar Domínguez y Mónica Andrea Caballero, y el juez también les imputa un delito de conspiración para la comisión de estragos terroristas por su intención de colocar otro artefacto en el Monasterio de Montserrat (Barcelona).

La explosión en la basílica zaragozana dañó varios de los bancos de madera situados frente al altar mayor pero no causó heridos y el atentado fue reivindicado por el denominado Grupo Anarquista Coordinado Comando Insurreccional Mateo Morral (GAC), el mismo que se atribuyó la colocación de un artefacto en la catedral de La Almudena de Madrid en el mes de febrero de 2013.

El juez lo considera una acción "puramente terrorista"

El juez considera que esta acción debe calificarse de "puramente terrorista" por "el lugar, la hora elegida para la explosión, la cantidad de sustancia colocada, el continente de la sustancia, el modo de colocación, que su acción alcanzase al menos los 26 metros de onda expansiva, y la ausencia de aviso previo".

El mismo grupo estaba realizando actos preparatorios para una próxima acción terrorista contra la basílica de Montserrat de Barcelona, y de hecho los dos procesados se desplazaron el pasado 12 de octubre a ese lugar para "marcar y ubicar las distintas cámaras de grabación y seleccionar el lugar adecuado para atentar contra el templo".

Los dos chilenos, que ya habían sido procesados en ese país por hechos similares, actuaban en España bajo las siglas de la asociación anarquista-insurreccionista GAC, de la que se encontró un documento en el registro del domicilio de uno de ellos.

Junto a ellos fueron detenidas otras tres personas, Valeria Giacomoni, Rocío Yune Mira Pérez y Gerardo Damián Formoso, de las que al juez no le consta "una connivencia o conocimiento expreso y directo" de que los otros dos fueran a colocar el artefacto en El Pilar, "sin perjuicio" de que colaboraran en traer a España a los procesados.

Identificados gracias a las cámaras de vigilancia de un bar

El juez relata que en el momento de la explosión en El Pilar había cuatro trabajadores de la basílica y al menos un grupo de cincuenta turistas norteamericanos con su guía, que no sufrieron lesiones, y tres personas que quedaron momentáneamente retenidas en un ascensor del templo.

Escasos minutos antes de la explosión se produjo un aviso a un centro de estética, que creyéndolo una broma no avisó a organismos oficiales, indica el juez, que añade que el atentado fue luego reivindicado por el citado grupo en una página web que suele recoger este tipo de atribuciones de acciones violentas.

Las fuerzas de seguridad identificaron a los procesados gracias al análisis de las imágenes de las cámaras de vigilancia de un bar situado en la plaza del Pilar, en las que se veía a un hombre y una mujer una hora antes de la explosión que, por su comportamiento, vestimenta -iban con ropa de invierno en un día caluroso- y bultos que portaban, llamaron la atención de los investigadores.

Luego, hicieron una reconstrucción del itinerario de estas dos personas con las grabaciones de otras cámaras de videovigilancia y a través de ellas se procedió a un reconocimiento fisionómico y biométrico de los sospechosos.