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  El actor Francisco Rabal, en el papel de Marco Antonio, durante la representación de la obra  "Tiestes", de Séneca (1956)
El actor Francisco Rabal, en el papel de Marco Antonio, durante la representación de la obra "Tiestes", de Séneca (1956) EFE/EFE EFE/Pesini/rsa

El Festival de Mérida conmemora su 60 edición en un teatro milenario

  • Una exposición fotográfica ofrecida por EFE recorre la historia del festival

  • En 2013, más de 75.000 espectadores acudieron a las representaciones

  • El Teatro Romano de Mérida es el más grande de España

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Entre la Medea que interpretó Margarita Xirgú en 1933 y la Hécuba encarnada por Concha Velasco en 2013, han pasado 80 años. Pero las piedras del teatro romano que las acogió en Mérida siguen siendo las mismas. Llevan ahí veinte siglos dedicadas exclusivamente a unir a los actores con su público. Y continúan haciéndolo sin haber perdido un ápice de magia.

El Festival de Mérida celebra este año sus 60 ediciones de teatro clásico. A pesar de las intermitencias provocadas por la Guerra Civil y la posguerra, el acontecimiento nunca ha abandonado la primera línea de la activiad cultural española.

Para conmemorar esta trayectoria, La Casa del Lector de Madrid inaugura este sábado una exposición fotográfica compuesta por 40 imágenes procedentes del archivo de la Agencia EFE.

Preside la muestra una instantánea de 1934 en la que un grupo ensaya la obra Medea bajo la dirección de Unamuno y el protagonismo de Margarita Xirgú.

Historia del teatro y desde el teatro

En el trayecto hasta el presente han dejado su huella figuras como Vargas Llosa, Ana Belén, Marisa Paredes o Rafael Álvaraz el Brujo. También Paco Rabal y sus interpretaciones del Edipo de Sófocles (1954 y 1960), José María Rodero, que representó el Calígula de Albert Camus (1963 y 1982) y el auto sacramental La cena del Rey Baltasar (1981).

“Para los actores el Festival de Mérida es como debutar en las Ventas para un torero. Significa estar en primera línea con una gran responsabilidad. Eso atrae y a la vez da vértigo a muchos intérpretes. Te puede encumbrar o te puede meter una cornada”. Así lo ha afirmado este viernes a RTVE.es Jesús Cimarro, director del festival, en la presentación de la exposición.

Cimarro ha hecho hincapié en la trascendencia del evento cultural: “El festival internacional de teatro clásico de Mérida no solo es el festival mas longevo de España. También es una referencia ineludible de las artes escénicas en nuestro país (…) En Mérida mas que en ningun lugar el teatro se ha hecho y ha hecho historia”.

Actores, público, y piedras desnudas

El teatro romano de Mérida, como otros similares, pertenece a una época en que la sabiduría arquitectónica lograba lo que hoy resuelve la tecnología. El orden de las piedras convierte la propagación del sonido y la vivencia del espacio escénico en un privilegio de magia sencilla. Un milagro que, cada vez, transforma la obra dramática en una historia de amor entre los actores y el público.

Héctor Alterio, uno de los actores que han asistido a la presentación, así lo ha descrito a RTVE.es: “El público recibe una oferta inusual, una oferta natural, que se hacía siglos atrás y que es una forma de volver al pasado y estar presente frente a la historia. La piedra posibilita una acústica y una visualidad extraordinaria. Esa piedra milenaria que se encuentra cobijando el espectáculo, es algo que recibe el espectador de una manera nada corriente. La visión de 3000 espectadores y el silencio que provoca todo eso, no tiene parangón. No se puede comparar con otros escenarios”.

Calidad contra la crisis

Es el teatro más grande de España. Es más caro porque hay que producir para ese espacio y para un escenario de cincuenta metros de boca –uno normal tiene diez-. Además, hay que plantear obras que tengan relación con el entorno. Para directores y actores todo cambia”, ha explicado el director del festival.

Cimarro describe también estrategias de rentabilidad como intentar “que los espectáculos hagan giras por el resto del país”, y de esta manera “amortizar y lograr que tengan más vida”.

Y ha comentado las dificultades que ha atravesado su gestión: “El festival arrastraba un déficit muy grande y el público había dejado de ir. En 2011 tuvimos 42000 espectadores, que en 2012 se convirtieron en 52.000, llegando el año pasado a 75.000. La clave está en que hemos recuperado la esencia grecolatina del festival y eso lo hace único (…) Tenemos la suerte de que a pesar de la crisis el público ha vuelto a sentarse en el Festival de Teatro de Mérida a disfrutar”.

Sin embargo, una parte del sector afronta el porvenir con preocupación: “El futuro está supeditado a un porcentaje criminal que nos ha tocado a la cultura en general, un 21% de IVAEso provoca una deserción en el teatro porque pesa muchísimo en la construcción de un proyecto”, ha afirmado Héctor Alterio.

Pero la vocación es fuerte, y él se mantiene “en la brecha con esa puñalada que todavía sangra, y uno sigue. Sigue con la vida que le toca vivir”, ha expresado el actor lamentándose.

La exposición fotográfica viajará a Mérida para el festival de teatro, que se celebra del 2 de julio al 28 de agosto. Una vez allí se ampliará con otras 20 fotografías, algunas de las cuales saldrán de su propio archivo.

La efeméride se completará con otra exposición dedicada al emperador Augusto en el Museo nacional de Arte Romano. Se conmemora así el bimilenario de la muerte del creador del Teatro y el Anfiteatro de Mérida, lugares donde se disfruta del teatro desde hace 2.000 años.

En palabras de Manuel Azaña, espectador en la histórica primera edición: “El público entero calló en un silencio maravilloso apenas vió aparecer en escena a la feroz Medea (…) El teatro está calculado con tal acierto que se oye el vuelo de una mosca”.

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