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Merkel se muestra más dispuesta a sacrificar a Juncker por un candidato "de consenso"

  • La canciller discute el relevo con sus homólogos británico, sueco y holandés
  • Cameron y Rutte quieren vetar al primer ministro luxemburges como jefe de la CE

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Merkel y Cameron quieren reformas internas en la UE

La canciller alemana, Angela Merkel, dice que apoya a Jean-Claude Juncker como futuro presidente de la Comisión Europea, pero sus gestos y declaraciones demuestran, a renglón seguido, que la presión del lobby anti-Juncker está haciendo mella y podría salirse con la suya. La pregunta es 'a cambio de qué'.

En una minicumbre celebrada en la residencia de verano del primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, Merkel y los jefes de Gobierno británico, holandés y sueco han discutido con la canciller el relevo en el órgano ejecutivo de la Unión Europea. Y parece que la ambición de Juncker de suceder a Durao Barroso se ha hundido en el lago de Harpsund.

Merkel y Cameron tratan de desbloquear la elección del presidente de la Comisión Europea

Merkel ha respaldado a Juncker, candidato del Partido Popular Europeo, ganador de las elecciones europeas pese a sufrir un duro retroceso, Pero también ha abogado porque la elección del presidente de la Comisión se base en un "espíritu europeo" de consenso. Y David Cameron y Mark Rutte han vuelto a dejar claro que el primer ministro luxemburgués no lo cosecharía.

Cameron apuesta por una "Unión Europea reformada"

Ambos han defendido que no hay un "automatismo" en el Tratado de Lisboa y por mucho que haya que "tener en cuenta" los resultados de las elecciones son los líderes de los Veintiocho los que tienen que proponer al sucesor de Durao Barroso. Un discurso que choca frontalmente con la campaña de movilización del Parlamento Europeo para atraer el voto ciudadano.

Cameron ha desvinculado, además, el veto a Juncker de una posible salida de Reino Unido. De hecho, en un talante conciliador, el premier ha apostado por continuar en una "Unión Europea reformada"

Los conocidos roces entre Merkel y Juncker también hacen dudar de hasta qué punto la defensa de la canciller del  'popular' no es un teatro. En Alemania, los analistas creen que ella prefiere al candidato socialista como jefe de la Comisión porque la 'gran coalición' alemana es garantía suficiente de que podrían entenderse y de que Martin Schulz no podría en peligro los intereses de los socialdemócratas alemanes.

Con Christine Lagarde autodescartada la pasada semana, otros nombres suenan con fuerza: el de los primeros ministros finlandés, Jyrki Katainen, e irlandés, Enda Kenny.

Quien presida la Comisión puede marcar la agenda en temas como la emigración, las reformas estructurales que se exigirán a los gobiernos, las políticas fiscales, la regulación de los mercados financieros... Y esa agenda dependerá también de los comisarios: todos aspiran a un puesto con peso, incluida España, una comisaría relevante para Miguel Arias Cañete y la Presidencia del Eurogrupo para Luis de Guindos.
 

Contra el "fraude social" de inmigrantes europeos

No obstante, los cuatro han insistido en que el objetivo de esta minicumbre no ha sido tanto poner nombres sobre la mesa sino consensuar políticas y las prioridades inmediatas de la Unión Europea. Han coincidido plenamente en la necesidad de reformar la estructura del mercado interno, mejorar la competitividad, apostar por el sector servicios y la economía digital para crear empleo y los tratados de libre comercio con otras economías.

"Creemos que la UE debe cambiar en respuesta a la intranquilidad de los electores. Ese es el claro mensaje de los comicios europeos, y nuestras discusiones también se han centrado en eso", ha afirmado Cameron, que ha visto en estas elecciones cómo el partido antieuropeísta y xenófobo UKIP ha roto el bipartidismo en Reino Unido por primera vez en un siglo.

También se han mostrado a favor de la movilidad de los individuos en el seno de la UE, pero introduciendo limitaciones para evitar lo que Merkel y Cameron han llamado "abusos" por parte de extranjeros de los sistemas de bienestar de cada país. Esto es, la inmigración de ciudadanos comunitarios a los prósperos países del norte para, según ellos, beneficiarse de las prestaciones sociales.

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