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Veteranos de Normandía: "No nos gusta que nos llamen héroes, tuvimos suerte de sobrevivir"

  • Los veteranos del Día D recuerdan la batalla de Normandía
  • La invasión contribuyó decisivamente a la victoria aliada
  • Fue la mayor operación aérea y marítima de la Historia

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W. Prindible, superviviente de la batalla de Normandía: "Fue una parte muy importante de nuestras vidas"

"A mi edad, la vida puede ser un poco aburrida, así que tienes que saltar sobre todas las oportunidades para emocionarte", apuntaba este jueves maliciosamente Jock Hutton, un veterano de 89 años, que acaba de saltar de nuevo en Normandía, tal y como hizo el Día D hace 40 años. Fue uno de los supervivientes de la batalla de Normandía, una de las más importantes de la Segunda Guerra Mundial, y de la que se celebra ahora el 70 aniversario. Hasta Francia han acudido líderes internacionales, como la reina de Inglaterra, Isabel II, o los presidentes de EE.UU., Barack Obama, o de Rusia, Vladimir Putin.

Simbólicamente, Jock Hutton ha aterrizado de nuevo en el mismo campo en el que ya lo había he con el 13 Batallón de Paracaidistas hace siete décadas. Formó parte de la primera oleada de tropas aliadas para saltar en el territorio francés antes del amanecer del 6 de junio 1944.

En 1944 "estaba tan oscuro que no veíamos a dónde íbamos", recuerda Hutton a los periodistas. "Llovía un poco y la luna apareció entre las nubes, era una especie de bienvenida en Francia", apunta Afp. Tras de aterrizar, Hutton fue herido el 22 de junio 1944 y repatriado a Gran Bretaña. Tras recuperarse, se unió a su batallón en Francia y continuó la guerra en los Países Bajos.

Más de 2.800 canadienses muertos

Al otro lado del Atlántico, en Canadá, el también veterano Jim Parks, de 89 años recuerda aquel día. "Yo estaba en la primera oleada, tenía 19 años. Nuestro barco fue alcanzado y tuvimos que nadar ", apunta a Afp. Ahora vive en Mont Albert, cerca de Newmarket , Ontario.

Parks se levanta de su silla y se pasea junto a las tumbas de cementerio militar canadiense de Bény-sur-Mer, construido en reconocimiento a algunos de sus compañeros caídos en las playas de Juno Beach.

Ahora, Jim Parks ha asistido este jueves junto a cientos de veteranos a una ceremonia conmemorativa a la que ha asistido Lauren Harper, esposa del primer ministro canadiense.

El lugar, Bretteville-sur-Laize , fue creado para recoger los restos de los soldados canadienses que fueron enterrados temporalmente en lugares dispersos.

El cementerio tiene un poco más de 2.000 tumbas, la mayoría de los soldados de la tercera división canadiense y aviadores que murieron aquel día el 6 de junio o presos que fueron ejecutados por los alemanes. Cerca de 2.800 canadienses murieron en los días que siguieron.

“No se puede olvidar, pero hicimos el trabajo”

El día D fue la mayor operación aérea y marítima de la Historia. Más de 24.000 británicos, canadienses y estadounidenses desembarcan en la costa de Normandía, entonces bajo ocupación alemana. La invasión, contribuyó decisivamente a la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. Los que lo vivieron, no lo pueden olvidar.

"Saltamos de la barcaza en la playa, caminamos por el agua hasta la orilla”, comenta Bob Baker, otro veterano. “Veías cosas como un cuerpo sin cabeza flotando en el mar. Nos encontramos en la playa con un hombre muerto por un obús y todo lo que quedaba eran sus costillas, seguido por un hombre si piernas, cosas así. Si, no se puede olvidar, pero hicimos el trabajo".

El piloto William Prindible también participó en aquella histórica batalla. "Teníamos todos 18, 19 o 20 años y habíamos pasado dos años preparándonos para esto. Fue una parte muy importante de nuestras vidas... Eso no se puede borrar de tu memoria. Tampoco quieres hacerlo. Fue un día importante y siempre lo será”, apunta.

"No nos gusta que nos llamen héroes. Nosotros dos tuvimos la suerte de sobrevivir”, añade su compañero Julian Rice. “Hubo 114 de nuestro grupo que murieron, no regresaron como nosotros. Pensamos que ellos son los héroes”.

En aquella dura batalla, la playa Omaha fue una de las que vivió algunos de los combates más sangrientos. En ella desembarcó la 29 división de infantería de EE.UU. De aquellos tiempos solo quedan un puñado de supervivientes que llegaron los primeros a tierra.

"Desembarqué en esta playa en la primera oleada y me hirieron cinco veces. Tres veces el día D y otras dos al día siguiente. Tuve que parar, me quedé sin sangre", recuerda Harold Baumgarten, uno de los participantes del desembarco en la playa de Omaha. Unos 9.000 soldados aliados murieron o quedaron heridos allí, y el primer cementerio para las bajas estadounidenses se improvisó en horas a pocos metros de la playa.

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