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Siria: la mayor catástrofe humanitaria entra en su cuarto año de guerra

  • Se cumplen tres años del conflicto en Siria, con muchos barrios sitiados
  • El cuarenta por ciento de la población ha tenido que abandonar sus casas
  • Un millón de niños vive en barrios cercados o en zonas de difícil acceso

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Nada queda en pie después de tres años de guerra en Siria

Cuando, a finales de febrero, un equipo de la ONU consiguió acercarse al asediado Yarmouk, se topó de bruces con la cola de la desesperación. Una larguísima fila de hambrientos y enfermos en busca de comida o medicinas. Muchos han sobrevivido a base de hierbas o cáscaras de frutas. Hay tanta hambre en Yarmouk que ya no quedan ni perros ni gatos. Unas 18.000 personas viven atrapadas desde julio en este campo de refugiados palestinos al sur de Damasco. "Parecían fantasmas", describía Filippo Grandi, el líder de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, que ese día de finales de febrero repartió raciones de comida a cientos de estómagos vacíos.

Amnistía Internacional ha recopilado una lista de 200 fallecidos bajo el asedio de Yarmouk. La mayoría, de hambre. Otros, enfermos. En la lista hay niños, ancianos, mujeres que fallecieron durante el parto y personas tiroteadas por francotiradores cuando salían a buscar comida. La organización calcula que hay más muertos, pero es difícil documentar todo el horror porque el barrio está aislado. El personal de Amnistía ha hablado con gente que ha conseguido salir y con algunos de los que están dentro, por internet o por teléfono.

Amnistía denuncia que el régimen sirio está utilizando el hambre como arma de guerra. "Cuando hablamos de utilizar el hambre como un castigo colectivo a la población, cuando hablamos de impedir la entrada de medicinas, de atacar al personal médico que trata de ayudar a las personas que están bajo asedio... estamos hablando de crímenes de guerra", denuncia Eva Suárez, directora adjunta de Amnistía Internacional en España. "Una de las principales recomendaciones de Amnistía sigue siendo que el Consejo de Seguridad de la ONU, de una vez por todas, lleve la situación de Siria ante el Tribunal Penal Internacional", dice Eva Suárez.

Yarmouk: solo una pieza en el puzzle de la desesperación

Yarmouk es solo uno de los muchos barrios sitiados en Siria. En todo el país, 250.000 civiles viven atrapados en barrios cercados por el régimen o por grupos opositores armados. Un millón de niños están en zonas de difícil acceso, según un informe de UNICEF. En febrero la ONU aprobó una resolución que exige levantar los bloqueos y permitir el acceso al personal humanitario, pero en las últimas semanas la ayuda ha sorteado las bombas y los controles en contadas ocasiones.

El compromiso de abrir corredores humanitarios "solo se está cumpliendo a medias", según María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España. El personal de las Naciones Unidas y de la Media Luna Roja consiguió evacuar de Homs a 1.400 personas. "El panorama que nos encontramos fue desolador: personas completamente desnutridas, al borde de la muerte", cuenta María Jesús Vega, "pero ni siquiera se respetó la tregua humanitaria de tres días, y tres días no son nada para que podamos llevar a la gente cosas tan esenciales como comida o medicinas".

La guerra con más desplazados

Después de tres años de guerra, Siria encabeza la lista mundial de desplazamiento forzoso. Nueve millones de sirios, el cuarenta por ciento de la población, han tenido que abandonar sus casas. Dos millones y medio han escapado del país y la gran mayoría están en los estados vecinos: El Líbano, Jordania, Turquía, Irak y Egipto. Unos 3.000 sirios siguen cruzando la frontera cada día.

Solo en El Líbano hay tantos refugiados que ya hay un sirio por cada cuatro libaneses. "Es como si a España hubieran llegado doce millones de refugiados", compara María Jesús Vega. Pero solo 56.000 sirios se han refugiado en toda la Unión Europea, apenas un cuatro por ciento de los que han huido del país. "Europa puede hacer más y tiene que hacer más por estas personas, no podemos rechazarlos en las fronteras, han sufrido ya en exceso", dice María Jesús Vega. En ACNUR denuncian además que, ante la falta de mecanismos legales para llegar a Europa, muchos sirios "recurren a mafias que se aprovechan de ellos, y muchos pierden la vida en el intento. Lo hemos visto en Lampedusa o en Grecia. También llegan hasta las puertas de España, a Ceuta o Melilla".

La crisis de Siria es ya la mayor emergencia humanitaria a la que se ha enfrentado la ONU. Una encuesta de Oxfam Intermón revela un dato descorazonador: un 65 por ciento de los que han huido de Siria creen que nunca podrán volver a su país. Después de tres años de guerra, Siria es un país arrasado, con barrios enteros engullidos por las bombas.

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