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Detenidos nueve activistas de Greenpeace en una protesta para pedir el cierre de Garoña

  • Han sido puestos en libertad acusados de faltas por desobediencia civil
  • La Guardia Civil les ha impedido cruzar el puente de acceso a la central
  • Los ecologistas reclaman el cierre de la nuclear más antigua de la UE

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Los activistas de Greenpeace durante la acción en la central nuclear de Garoña.
Los activistas de Greenpeace durante la acción en la central nuclear de Garoña. Greenpeace/Twitter

Nueve activistas de Greenpeace han sido detenidos durante la protesta protagonizada a primera hora de este miércoles para pedir el desmantelamiento de la central nuclear, parada desde diciembre de 2012. Poco después, tras ser trasladados al cuartel, ha sido puestos en libertad. A los detenidos se les acusa de faltas por desobediencia civil y desorden público, por lo que podrían tener que hacer frente a una sanción económica.

Los detenidos formaban parte del grupo de treinta activistas que se han concentrado, desde poco antes de las 08.00 horas, frente a las puertas de la central nuclear de Garoña montados en vehículos de obra para simbolizar el desmantelamiento de la planta.

Los ecologistas piden que no se concedan más oportunidades para la reapertura de la central nuclear, que está parada desde diciembre de 2012, y exigen que se ejecute un plan de desmantelamiento definitivo de las instalaciones por "los riesgos" que tiene su existencia incluso "estando parada".

Miembros de la Guardia Civil, equipados con material antidisturbios, han impedido a los activistas cruzar el puente sobre el río Ebro que da acceso a la central nuclear.

Una piscina de residuos radiactivos

La portavoz de la campaña nuclear de Greenpeace en España, Raquel Montón, ha explicado que Garoña es la nuclear "más antigua" de la Unión Europea (UE) y alberga combustible radiactivo gastado en una piscina casi llena, con consecuencias desastrosas en caso de cualquier incidente.

Según ha explicado un portavoz de la organización, Conrado García, el colectivo pretende evitar que, de acuerdo con lo que permitiría el Real Decreto aprobado la semana pasada por el Gobierno, la central vuelva a entrar en funcionamiento. "Es muy vieja y está obsoleta", ha explicado, por lo que considera que su eventual puesta en marcha podría suponer un "peligro".

Además, insiste en que "además de envejecida, la central no ha sido evaluada para una hipotética ampliación desde 2009, y desde entonces han variado los criterios de seguridad a raíz del accidente de Fukushima, se han modificado los requerimientos ambientales para la utilización del agua de refrigeración procedente del Ebro y ha cambiado su estado de funcionamiento, ya que permanece en estado de parada desde hace más de un año".

Garoña desmantelamiento ya

Los activistas, que se concentran ante la nuclear con una gran pancarta en la que se lee "Garoña desmantelamiento ya", se movilizaron hasta allí en un convoy de varios vehículos de obra para simbolizar la necesidad de empezar los trabajos que terminen definitivamente con esta central.

Se trata sólo de un acto "simbólico" que durará "lo que sea necesario para concienciar" de la necesidad de desmantelar urgentemente la central; para nada se trata de una acción de resistencia o similar, ha añadido la responsable de Greenpeace.

La acción se lleva a cabo de forma simultánea con las que, al mismo tiempo, están realizando grupos de activistas de la organización en Bélgica, Holanda, Suecia, Suiza y Francia.

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