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El radiotelescopio ALMA recibe su última antena

  • Son un total de 66 antenas de doce y siete metros
  • Funcionan como si fuera una gran antena de 14 kilómetros de diámetro
  • ALMA estudiará fundamentalmente el universo primigenio

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Las instalaciones del Consorcio Europeo AEM en Chajnator en Chile
Las instalaciones del Consorcio Europeo AEM en Chajnator (Chile). ESO

Con la entrega al Observatorio Europeo Austral de la antena número 25 de las fabricadas por el consorcio europeo AEM el radiotelescopio ALMA tiene finalmente todas sus antenas.

Aunque fue inaugurado el 13 de marzo de 2013 es con la entrega de esta antena de doce metros, que hace la número 66 de las del radiotelescopio, cuando por fin podrá alcanzar el máximo de su capacidad.

Proyecto internacional

ALMA, el Atacama Large Millimeter Array, o Gran Conjunto Milimétrico/submilimétrico de Atacama, cuenta en total con 25 antenas de 12 metros suministradas por los Estados Unidos y Canadá, otras cuatro de 12 metros y doce de 7 metros proporcionadas por Japón y Taiwan, y 25 más de doce metros proporcionadas por Europa.

La República de Chile, por su parte, contribuye al proyecto con la ubicación, en el Llano de Chajnantor, a una altitud de 5.000 metros sobre el nivel del mar, donde reinan unas condiciones atmosféricas ideales para el funcionamiento del radiotelescopio.

Su objetivo es estudiar el cielo en el espectro de radiofrecuencia, en las frecuencias correspondientes a las longitudes de onda milimétricas y submilimétricas, en concreto de 0,3 a 9,6 milímetros, mucho más allá de lo que pueden ver nuestros ojos pero en donde están las huellas de muchos de los fenómenos que más nos pueden ayudar a entender nuestro universo, en el caso de ALMA especialmente en lo que se refiere a la formación de las estrellas en el universo primigenio.

Pero dado que esas señales vienen de muy lejos es necesario no solo utilizar receptores muy sensibles sino que además sería necesario usar antenas de un tamaño enorme, mucho más allá de lo que somos capaces de construir.

Una gran antena virtual

Afortunadamente, hemos aprendido a hacer funcionar varias antenas separadas como si fueran una sola, así que las 66 antenas de ALMA, separadas por una distancia máxima de 16 kilómetros funcionan como si fueran una enorme antena de 14 kilómetros.

Además, al estar las antenas a distintas distancias una de otra se puede aplicar una técnica llamada interferometría que permite mejorar mucho la precisión de la señal recibida. Es, salvando todas las distancias, como preguntarle a todos los testigos de un hecho por lo que ha pasado: cada uno lo habrá visto de una forma ligeramente distinta, y combinando sus declaraciones se puede obtener una mejor idea de lo que en realidad ocurrió.

Y como además se puede cambiar la posición relativa de las antenas desplazándolas sobre unos raíles es posible adaptar la configuración del radiotelescopio, o más apropiadamente del radiointerferómetro, al objeto u observación a realizar, casi como si tuviera un zoom.

Se espera que a finales de este año todas las antenas estén ya funcionando al unísono, con lo que ALMA podrá funcionar ya a plena capacidad, aunque lleva años produciendo resultados científicos aún sólo con parte de sus antenas en funcionamiento.

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