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Obama lanza su plan de cobertura médica a pesar del cierre parcial del gobierno federal

  • El Obamacare echa a andar en 50 estados
  • La reforma sanitaria era una de las principales promesas del presidente

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Folletos de la campaña informativa del gobierno de EE.UU. sobre el Obamacare, en Los Ángeles
Folletos de la campaña informativa del gobierno de EE.UU. sobre el Obamacare, en Los Ángeles REUTERS REUTERS/Jonathan Alcorn

El Obamacare, la reforma que extiende la cobertura sanitaria a millones de estadounidenses, ha entrado en vigor este 1 de octubre a pesar del cierre parcial de la administración federal.

La reforma sanitaria fue una de las promesas estrella del presidente Barack Obama y tuvo un azaroso proceso en el Congreso y en el Tribunal Supremo hasta su aprobación final.

Millones de personas que actualmente carecen de seguro recibirán una subvención para contratarlo. Se trata del programa social más ambicioso en EE.UU. desde la introducción de Medicare (asistencia para jubilados) en los 60.

Cómo funciona

En EE.UU. la cobertura sanitaria es privada y todos los tratamientos son de pago. Más de la mitad de los ciudadanos obtienen un seguro como parte de su contrato de trabajo, pero hay 57 millones de personas que carecen de cualquier tipo de cobertura: no tienen dinero para contratar un seguro pero no son lo suficientemente pobres para recibir ayuda de Medicaid, el sistema de asistencia sanitaria a los más necesitados.

Con Obamacare, el Estado obliga a todos los estadounidenses a contratar un seguro y ofrece subvenciones dependiendo de los ingresos familiares. Quienes no contraten tendrán que pagar una sanción fiscal, cuya cuantía inicial es simbólica (95 dólares en 2014).

Por contra, las empresas de seguros médicos tendrán que incluir nuevos servicios mínimos que hasta ahora no formaban parte de las pólizas individuales, como salud mental, anticonceptivos y cuidados preventivos. Además, se prohibe la discriminación de los solicitantes por género o historial médico.

El Gobierno ha abierto "mercados" virtuales de seguros en 50 estados, a los que se puede acceder a través de internet, y que permanecerán abiertos hasta el 31 de marzo de 2014. Teóricamente, y si los fallos técnicos no lo impiden, cualquier persona podrá contratar un seguro médico con la misma facilidad con la que hace cualquier compra en la red.

Se espera que siete millones de ciudadanos suscriban un seguro en 2014. Otros ocho millones recibirán ayuda económica del estado a través de una ampliación de Medicaid.

"No ha existido nada como esto antes", ha declarado la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius.

Oposición republicana

Los republicanos han intentado durante meses retrasar o detener la puesta en marcha del sistema, y ese ha sido el motivo que ha llevado al cierre parcial del gobierno federal.

Los republicanos exigían que la provisión de fondos para las oficinas federales, que se suele aprobar de forma rutinaria, incluyera un retraso de Obamacare, a lo que los demócratas del Senado se han negado.

Obama ha advertido que, a pesar del desacuerdo en el Congreso, la reforma sanitaria seguirá adelante porque cuenta con un presupuesto inicial ya aprobado. "La Ley para un Cuidado Asequible [Affordable Care Act] está en movimiento. Esa financiación ya existe. No se puede cerrar", afirmó el presidente durante una declaración en la Casa Blanca el lunes.

Los republicanos aseguran que la reforma sanitaria se traducirá en un aumento de los costes de los seguros médicos para particulares y empresas, lo que los demócratas niegan.

"Quiero mantener el gobierno en marcha y a la vez evitar los daños, los millones de estadounidenses que están en riesgo de perder su asistencia sanitaria, se enfrentan a una subida de las tarifas del seguro", ha declarado en la CNN el senador por Texas Ted Cruz, que encabeza la campaña en el bando republicano.

El sistema se enfrenta también a una fuerte campaña mediática en contra en la que los grupos que se oponen a la reforma se han gastado millones de dólares en anuncios de televisión.

Del otro lado, millones de potenciales beneficiarios no saben ni siquiera que la ley existe, por lo que el Gobierno va a iniciar su propia campaña de comunicación que llegará a las redes sociales e incluso a las iglesias.

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