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Cae el gobierno tecnócrata checo al no superar un voto de confianza

  • La coalición conservadora ha vencido con 100 votos de 198

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El Gobierno tecnócrata de la República Checa, encabezado por el ex socialdemócrata Jiri Rusnok desde finales de junio, ha caído este mércoles al no poder superar un voto de confianza en el Parlamento.

El equipo de Rusnok ha fracasado en una cámara dividida entre una frágil coalición de centroderecha, con una exigua mayoría de 100 escaños sobre 198, y los socialdemócratas y comunistas que le apoyaban, aunque sólo han logrado reunir 92 votos, según ha informado la televisión pública checa.

El Ejecutivo seguirá de forma interina por un tiempo indeterminado, hasta que el presidente del país, Milos Zeman, encargue de nuevo la formación de gobierno."Presentaremos la dimisión inmediatamente, mañana o pasado, cuando sea necesario", ha dicho Rusnok, desde este miércoles primer ministro en funciones.

Rusnok, sustituyó al anterior primer ministro en funciones, el conservador Petr Necas, quien tuvo que dimitir tras verse salpicado por un escándalo de corrupción.

Elecciones anticipadas

El jefe del Ejecutivo se ha mostrado satisfecho de que la sesión sirviera "de catalizador para el inicio del proceso de elecciones anticipadas", para lo que hace falta una mayoría cualificada de 120 escaños. La decisión de la formación conservadora TOP 09, antiguo socio del gobierno de centroderecha, de apoyar esa convocatoria electoral anticipada, tal como desea la izquierda, asegura los votos necesarios para que dicha posibilidad tenga éxito.

Hasta ahora los conservadores han rechazado adelantar los comicios porque las encuestas les son desfavorables después de años de impopulares políticas de austeridad y varios escándalos por corrupción.

Las últimas semanas han estado marcadas por un enfrentamiento entre la Presidencia y los partidos de centroderecha en el Parlamento, que consideran que deberían de haber sido ellos los que formaran el nuevo Gobierno al contar con mayoría en la cámara.

La crisis está vinculada a la mayor operación policial contra la corrupción política en la historia de la República Checa desde la caída del comunismo. El escándalo salió a la luz cuando se supo que la Policía Anticorrupción efectuó redadas en varias oficinas gubernamentales y detuvo a ocho personas.