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Sale de la cárcel Alejandro Martínez Singul, el 'segundo violador del Eixample'

  • Martínez Singul ha salido de la cárcel a primera hora de esta mañana
  • Ha cumplido la condena íntegra y se ha sometido a castración química
  • Podría haber solicitado cambiar de identidad y vivir lejos de Barcelona

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Mañana saldrá en libertad Alejandro Martínez Singul, el segundo violador del Eixample de Barcelona

Alejandro Martínez Singul, conocido como el "segundo violador del Eixample", ha salido a primera hora de este jueves 4 de julio de la cárcel Brians-1, en Sant Esteve Sesrovires, según han informado fuentes judiciales.

Martínez Singul ha cumplido íntegramente los tres años de su última condena por intentar abusar de una niña de 12 años, y tras someterse a un programa psico-social y a un tratamiento farmacológico de inhibición del deseo sexual ('castración química') ha abandonado la prisión discretamente a las doce y un minuto de este jueves.

Según fuentes de la agencia EFE, este violador reincidente podría haber pedido poder cambiar de identidad y vivir lejos de Barcelona, ya fue condenado en 1993 a 65 años de cárcel por diez violaciones y otros cuatro intentos a menores de entre diez y quince años a las que siempre asaltaba en los rellanos o en el ascensor de sus viviendas en la zona del Eixample barcelonés.

Un violador reincidente

Salió de prisión en 2007 sin que se le considerara rehabilitado tras cumplir el máximo de 16 años de pena que le correspondían de acuerdo con el antiguo Código Penal. Su puesta en libertad abrió un debate jurídico sobre las medidas que se deben adoptar ante violadores y asesinos reincidentes.

De hecho, desde que obtuvo aquella libertad, Singul protagonizó nuevas agresiones sexuales: en junio de 2008 fue detenido en su domicilio de Cardedeu (Barcelona) y extraditado a Perpiñán (Francia), donde cumplió nueve meses de prisión por exhibicionismo ante una escolar en esa población francesa.

Dos años después, en junio de 2010, la Audiencia de Barcelona le condenó a tres años y nueve meses de cárcel por su último intento de violación a una niña de doce años, cometido mientras estaba en libertad provisional.

Fuentes judiciales han explicado que durante el cumplimiento de esta última condena Martínez Singul no ha disfrutado de ningún permiso carcelario para evitar que se fugase o reincidiera y ha seguido un tratamiento psicosocial "intensivo" e individual para intentar evitar la comisión de nuevos delitos sexuales.

Además, los responsables penitenciarios le recomendaron acogerse al "programa de tratamiento farmacológico como coadyuvante al delito de agresión sexual", la conocida como "castración química". El violador aceptó la propuesta y, según las mismas fuentes, desde hace meses toma fármacos que inhiben sus deseos sexuales, además de seguir terapia psicológica para intentar controlar su conducta, impulsos y fantasías sexuales.

Singul no está rehabilitado pero no tiene un perfil psicopático

No obstante, los expertos no consideran que el preso esté rehabilitado y temen que la salida de prisión de este violador reincidente cause un revuelo social que le impacte negativamente y tenga "riesgo de desestabilización", según fuentes judiciales.

Por este motivo, los responsables penitenciarios han fomentado el sigilo y la discreción de la salida de prisión del violador para evitar que ésta se convierta en un espectáculo mediático.

El conseller de Interior, Ramon Espadaler, ha explicado que los Mossos d'Esquadra han recibido una instrucción de la Fiscalía y que llevarán a cabo el seguimiento y un "control no invasivo" de Alejandro Martínez Singul desde hoy mismo.

Según el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Forense, Leopoldo Ortega-Monasterio, el violador no tiene un perfil psicopático "que sería más difícil de rehabilitar". Ortega-Monasterio peritó en una ocasión a Martínez-Singul, en una vista pública, y se entrevistó con su familia y ha definido la personalidad del violador como de "inmadurez neurótica de la personalidad, con una forma muy regresiva y primaria de expresar su sexualidad".

"Este tipo de alteraciones tiene mejor pronóstico que cuando se trata de lo que se entiende por un psicópata desalmado con un perfil de personalidad intrínsecamente peligroso", ha dicho el psiquiatra.

La solución no está en la castración química

La castración química es algo negativo para María José Varela, abogada de algunas de las víctimas de Martínez Singul. "Considero regresivo intervenir en el cuerpo de una persona. Eso era normal en la Edad Media pero no ahora. Tampoco estoy de acuerdo en que él sea el responsable del tratamiento que va a seguir, porque eso es entender que se trata de un problema de fogosidad y de impulso sexual".

Para la letrada Martínez Singul obtiene placer "humillando y haciendo daño a las mujeres" y por ello ha dudado de la efectividad de la denominada castración química.

El problema de Martínez Singul, según la abogada, es que obtiene placer "humillando a las mujeres y causándoles daño" y si se limita su impulso sexual con fármacos "puede atacar a las mujeres de otra manera".

Varela también ha expresado su contrariedad por la forma en que se ha producido la puesta en libertad de Martínez Singul."Estoy en contra de que los mossos hayan ido a buscarlo y que haya salido a las doce y un minuto de la noche. Ni que hubiera que protegerlo de alguien, en todo caso, es la sociedad la que tiene que protegerse de él. No entiendo por qué no ha salido por su propio pie, como cualquier preso que ha cumplido su condena". ha denunciado.

Hay que afinar la vigilancia para evitar que vuelva a actuar

A la abogada le parece bien que Martínez Singul sea sometido a vigilancia, pero ha advertido de que es una persona "astuta" y que en 2009 ya se arbitró una vigilancia y cometió otro delito por el que ahora ha cumplido condena. Ante esta situación, la letrada ha reclamado: "Hay que afinar bien (la vigilancia) para evitar que vuelva a cometer otros delitos".

María José Varela fue abogada de nueve de las víctimas de Martínez Singul hace veinte años y ha recordado que, en aquella época, sus clientes tenían "entre 9 y 17 años y ahora son mujeres. Lo que tienen es miedo y un sentimiento de impotencia".

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