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El pulso entre los manifestantes y Erdogan se extiende por Turquía y deja 1.700 detenidos

  • La policía ha reprimido la protesta con gases lacrimógenos y cañones de agua
  • 10.000 personas permanecen de forma pacífica en la céntrica plaza Kizilay
  • Un proyecto urbanístico del Gobierno de Erdogan desencadenó las protestas

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Continúa la tensión en Turquía tras nuevos enfrentamientos y 1.700 manifestantes detenidos

Las violentas protestas contra el Gobierno turco, que se han expandido por toda Turquía desde el pasado viernes, se han ido reduciendo este domingo paulatinamente, aunque la situación sigue siendo tensa, en particular en Ankara, donde se han vuelto a producir choques entre Policía y manifestantes.

Las fuerzas del orden capitalinas intentaron desalojar por la fuerza la céntrica plaza Kizilay, donde se habían concentrado unas 10.000 personas, según ha constatado la agencia Efe.

Inicialmente la Policía reprimió con gases lacrimógenos y cañones de agua a cientos de estudiantes que intentaban acercarse a la sede del Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.

Poco después iniciaron el desalojo de la plaza, lo que desencadenó una batalla campal entre manifestantes y los agentes.

Según Efe, ha habido numerosos heridos y varios médicos han confirmado que la Policía estaba disparando con balas de caucho contra los manifestantes.

Además, la Policía disparó gases lacrimógenos contra hospitales y edificios de viviendas en el centro de la ciudad, causando el pánico entre manifestantes y habitantes.

"Hay muchos heridos graves"

En otros puntos de la capital, médicos voluntarios han montado puntos de primeros auxilios para atender a los heridos y los afectados por el masivo empleo de los gases lacrimógenos.

Pido a la comunidad internacional que no se olvide de la juventud turca

"Hay muchos heridos graves y no todos pueden ser atendidos. Los jóvenes escriben en sus brazos su grupo sanguíneo como precaución", ha explicado Ilhan Cihaner, un diputado del Partido Republicano del Pueblo (CHP), en la oposición.

"Vengo de un hospital donde está ingresado un joven al que solo mantienen con vida con las máquinas", añadió el parlamentario.

"Esto es un movimiento popular, que no está coordinado por ningún partido u organización, y pido a la comunidad internacional que no se olviden de la juventud turca. La actitud del primer ministro está provocando más violencia", denunció Cihaner.

Incluso en barrios lejanos del centro, muchos vecinos salían espontáneamente a la calle para erigir barricadas que imposibilitan el paso de coches, encender hogueras y llevar a cabo caceroladas para exigir la dimisión del Gobierno, según ha constatado EFE.

Las emisoras turcas apenas informan sobre las protestas, lo que ha enfurecido a muchos manifestantes que les acusan de ser cómplices de una censura impuesta por el Gobierno.

Los medios de comunicación no informan apenas sobre las manifestaciones

"Los medios de comunicación nacionales no informan apenas sobre las manifestaciones, tenemos que seguir lo que ocurre a través de canales extranjeros", ha denunciado una estudiante a la agencia Efe.

Erdogan no cede

Por otra parte, en Estambul la situación parecía más calmada, con miles de activistas reunidos en la céntrica plaza Taksim y el cercano parque Gezi, cuya planeada demolición fue el detonante de esta ola de protestas antigubernamentales.

En el barrio de Besiktas, a un kilómetro de Taksim, sí se volvieron a recrudecer los enfrentamientos al anochecer, con intervenciones policiales, mientras que el parque de Gezi sigue ocupado por miles de personas, que han organizado turnos de vigilancia y aprovisionamiento.

La retirada el domingo de la policía fue festejada por miles de personas como una "victoria", aunque hoy el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogán, volvió a insistir en que no dará marcha atrás a los planes urbanísticos en el centro de Estambul y acusó a la oposición a ser responsable de las protestas contra su gobierno.

"No podemos quedarnos mirando cuando algunos agresores en la plaza de Taksim provocan al pueblo", advirtió Erdogan en un discurso que distó mucho de la moderación y conciliación pedida por el presidente de Turquía, Abdullah Gül.

"¿Quién pagará por los escaparates rotos? ¿Qué tiene que ver esto con la democracia y la lucha por los derechos?", se preguntó Erdogan, al tiempo que aseguraba no llevar "la dictadura en la sangre" y se calificó de "servidor del pueblo".

Retirada policial, una "victoria"

"No sabemos qué puede pasar, pero está claro que si regresa la Policía, volveremos a reaccionar, esto continuará el tiempo que sea necesario", aseguró en declaraciones a Efe Melike, una estudiante que ha acudido a limpiar el parque.

"Ya no se trata del parque sino de una lucha contra la actitud dictatorial del Gobierno: cada vez que tres o cuatro colegas se manifiestan por algo, mandan un blindado de la policía", denunció.

La oposición también expresó su malestar con el primer ministro, cuyas palabras calificó de "incendiarias".

El primer ministro "ha echado gasolina al fuego. Justo cuando la gente empieza a calmarse, sus declaraciones vuelven a provocar rabia", dijo a Efe Ilhan Cihaner, un influyente diputado del opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP).

Balance de heridos y detenidos

Desde el inicio de las protestas, el pasado viernes, la Policía turca ha detenido a más de 1.700 personas, aunque la mayoría ya han sido liberados, según ha señalado el ministro del Interior, Muammer Güler, este domingo. Güler ha añadido que desde el pasado 28 de mayo se han producido 235 manifestaciones.

Mientras Interior habla de 79 personas heridas en los enfrentamientos (26 de ellos miembros de las fuerzas del orden), el Colegio de Médicos del país euroasiático eleva la cifra a 414 personas, y precisa que 15 de ellas están graves. Otros medios informan de 1.500 hospitalizados.

Algunos de los heridos fueron atendidos por médicos voluntarios y estudiantes de medicina en oficinas de organizaciones no gubernamentales (ONG) que fueron convertidos en centros médicos en la capital turca, precisó el colegio en un comunicado.

Metin Feyzioglu, el presidente de la Cámara de Abogados de Turquía, ha declarado a una televisión local después de visitar algunos hospitales de Ankara que el Ministerio del Interior "no debe subestimar el número de heridos".

"Solo en un hospital privado (de Ankara) he visto más de 80 heridos, con piernas quebradas, con extremidades quemadas", relató el letrado, una de las autoridades legales más importantes del país.

Feyzioglu confirmó que un joven manifestante se encuentra en estado crítico con heridas en la cabeza, mientras que otro ha perdido un ojo por un disparo de la Policía. Amnistía Internacional denuncia que dos personas han fallecido, algo que no ha sido confirmado.

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