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Morenés: "Sería negligente permanecer impertérritos" ante la guerra en Mali

  • El Congreso ha ratificado la participación española en Mali
  • La votación ha sido de 302 votos a favor, 18 en contra y dos abstenciones
  • El ministro de Defensa fija en 3,8 millones el coste de la misión de entrenamiento
  • Margallo afirma que la guerra entra a partir de ahora en una segunda fase
  • Ver además:  Mali: ¿un nuevo santuario islamista?

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El Congreso de los Diputados ha ratificado este miércoles la participación de España en la operación militar en Mali, iniciada por Francia y asumida como propia por la UE en Mali, con 302 votos a favor (PP, PSOE, UPyD, CiU y PNV), 18 en contra (Izquierda Plural y Grupo Mixto) y dos abstenciones (CC).

El ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha fijado en 3,8 millones el coste estimado que supondrá para España participar en la misión de entrenamiento de fuerzas malienses y africanas que está organizando la Unión Europea para ayudar a las autoridades de Bamako a controlar su territorio. El coste de del avión de transporte militar variará en función de su "esfuerzo operativo", que podría ser de hasta un vuelo diario.

Así lo ha explicado el ministro de Defensa ante el Pleno del Congreso, donde ha comparecido para solicitar la autorización de la Cámara a la participación de España en la misión en Mali. En concreto, se desplegarán hasta 54 militares del Ejército del Aire con un avión de transporte militar y hasta 50 instructores, para la misión de entrenamiento.

"Sería negligente permanecer impertérritos ante un problema que está menos de horas de vuelo" de España y que, entre otras cosas, podría provocar  un "movimiento masivo de refugiados" huyendo de los yihadistas, ha defendido Morenés para justificar la contribución española a la crisis.

También ha tomado la palabra el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, que ha explicado a los diputados las razones que han llevado a la comunidad internacional a intervenir en Mali y a España a sumarse a los esfuerzos por estabilizar la región.

España, "frontera con Al Qaeda"

García-Margallo ha recalcado que si Francia no hubiera intervenido y los islamistas radicales instalados en el norte de Mali hubiesen llegado hasta la capital, Bamako, hubiese sido complicado recuperar el control del territorio.

Esto, ha agregado, hubiese llevado a una "posible desestabilización" de los países del Norte de Africa, sumidos en una "operación de transformación democrática", y hubiera convertido a Europa y "en concreto a España", en "frontera con Al Qaeda".

El jefe de la diplomacia ha recordado que, desde su llegada al  Ministerio de Exteriores, alertó del "peligro que se cernía sobre  Malí", por su posible ocupación por movimientos islamistas extremistas de "marcado carácter terrorista" que ya habían intentado construir un Estado propio en Somalia y Afganistán".

Así, ha recalcado que España es, por su "proximidad", uno de los países "más afectados por esta crisis" y, por ello, "no ha dudado en  responder a sus obligaciones" como "miembro activo de la comunidad  internacional" para apoyar la intervención iniciada por las tropas francesas, que cuenta con el respaldo "unánime" de todos los países  que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU y es avalada por  la Unión Africana y la Unión Europea.

Margallo ha señalado que, tras la toma de las ciudades más importantes del norte por parte de las tropas franco-malienses, la guerra entrará ahora en una segunda fase en la que "el protagonismo corresponde a las fuerzas de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental" en ayudar a las autoridades de Mali a controlar todo su territorio e imponerse a  los radicales.

La intervención militar francesa, que comenzó el pasado día 11, ha conseguido frenar el avance de los grupos yihadistas -Ansar al Dine, Al Qaeda en el Magreb Islámico y Monoteísmo para la Unidad de la Yihad Islámica-, que amenazaban con instaurar un estado islámico en Azawad, una vasta región desértica de 830.000 kilómetros cuadrados, una superficie mayor a la de Francia.

El ministro de Defensa ha explicado a los diputados los detalles del acuerdo aprobado el pasado 18 por el Consejo de Ministros y que se ha llevado con posterioridad al Congreso por razones de "urgencia", como ya ocurrió en el pasado con las misiones de Haití y Libia.

Así, ha recordado que España ha autorizado a sus socios de la UE y de la OTAN a sobrevolar su territorio y a usar algunas de sus bases aéreas, como Morón, Rota y Albacete, algo que ya han hecho fuerzas francesas, alemanas, danesas y estadounidenses, entre otras, según ha explicado.

El 'Hércules', hasta un vuelo diario

En el marco de esta operación, los 'cazas' deberán comunicar su paso por territorio español con la antelación "posible", aunque deberán hacerlo por encima del mar, más allá de las 12 millas de las  aguas territoriales españolas y "bajo estricto control aéreo  español".

Por lo que se refiere al despliegue del avión de transporte  militar, ha explicado que se prevé un destacamento de un "número máximo de 54 militares del Ejército del Aire", que tendrá su base en  Dakar, donde se encuentra el Hércules C-130 ya desde el pasado sábado. 

Morenés ha indicado que este avión se dedicará al transporte de  tropas, entre ellas las francesas, y de capacidades entre países de  la Comunidad Económica de Estados de Africa Occidental (CEDEAO) y  Bamako. No hará evacuaciones médicas de heridos, porque "no dispone  de medios" para ello. El ministro ha explicado que el coste de este despliegue se podrá  concretar "según avance" la misión, aunque ha indicado que podrá  hacer "hasta un vuelo diario", lo que supone una "carga importante de trabajo".

En relación a la misión de entrenamiento organizada por la UE, en  la que España participará con hasta 50 militares, ha precisado que no implicará despliegues en las áreas de combate, ya que sus efectivos no estarán involucirados en las acciones que se lleven a cabo en el  norte del país.

Según ha dicho, todavía quedan por definir "flecos importantes", como la localización definitiva de las instalaciones donde se desarrollará la misión, en un punto "cercano" a Bamako; el  dispositivo de protección de la fuerza y la cobertura sanitaria.

Reacciones de los grupos parlamentarios

Entre los grupos parlamentarios, Elena Valenciano ha expresado el apoyo del PSOE a la contribución española pero ha mostrado objeciones a la forma en que el Gobierno ha manejado el asunto y ha lamentado que hayamos tardado tanto tiempo en "verle las orejas al lobo" del integrismo en Mali, además, ha aplaudido la intervención francesa que "nos ha sacado las castañas del fuego" y ha lamentado que "una vez más la UE no ha estado a la altura de lo que se espera de ella".

En nombre de CiU, Jordi Xuclá ha anunciado que su grupo apoya también la participación española en Mali pero que retomará una proposición no de ley que presentó el PP en 2009 para hacer un seguimiento de los gastos en las misiones en el extranjero. No obstante, ha calificado de "modesta" la aportación de España y ha llamado a redistribuir a los efectivos militares en el extranjero.

Por otra parte, y en contra, el portavoz de Izquierda Plural, José Luis Centella, que ha arrojado sospechas sobre las intenciones profundas de la intervención. Ha sugerido que la existencia de uranio en Mali lo explica todo y ha criticado que las guerras en Afganistán  y Libia sólo han llevado la guerra contra el terrorismo islamista a otro país, con lo que los países occidentales actúan como bomberos pirómanos para "seguir moviendo la maquinaria militar" sin que ello haya hecho a Al Qaeda más débil.

Por eso, preferiría una conferencia de paz sobre todo el norte de Africa que abordara desde la autodeterminación del Sahara hasta la sanidad y la explotación de los recursos.

Muy al contrario, Irene Lozano (UPyD), ha señalado que no se puede permitir un estado terrorista a 1.000 kilómetros de Europa y ha dicho que España (como en realidad toda la UE) sólo contribuya en Mali "para cumplir el expediente", cuando es uno de los países más amenazados por la situación.

Aitor Esteban, del PNV, también habría preferido que fuera toda la UE y no Francia quien llevara la voz cantante y también ha vaticinado que no se podrá expulsar a los terroristas de sus guaridas, así que ha recomendado buscar diálogos con grupos malienses.  Alfred Bosch, de ERC, ha criticado que  en Mali se apoye a militares golpistas  y se meta en el mismo saco a los tuareg que a los terroristas. Y  Rosana Pérez, del BNG, ha visto atisbos neocoloniales en la iniciativa.

Sólo Coalición Canaria se ha abstenido, por la falta de respuesta del Ejecutivo a las peticiones de información del Gobierno de Canarias, según su diputada Ana Oramas.

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