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La ONU pide una investigación internacional sobre décadas de "graves delitos" en Corea del Norte

  • Se cree que hay 200.000 personas en los campos de detención del país
  • La alta comisionada de la ONU ha condenado la falta de derechos elementales
  • "Allí ocurren formas de castigo que pueden considerarse crímenes de guerra"

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La ONU pide que investiguen los campos de trabajo en Corea del Norte

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi  Pillay, ha reclamado este lunes una investigación internacional sobre las décadas de "graves delitos" en Corea del Norte donde la llegada  de Kim Jong Un al poder hace un año no ha supuesto "apenas señales de  mejora".

Asimismo, Pillay ha lamentado que el programa nuclear norcoreano  está eclipsando "la deplorable situación de los Derechos Humanos" en  el país, en cuyos campos de detención se cree que hay unas 200.000  personas y donde las violaciones, las torturas, las ejecuciones y los trabajos forzados son frecuentes.

Por ello, la representante de la ONU ha considerado urgente que los países presionen al régimen en favor de mejoras políticas y sociales. Pillay ha lamentado que el interés internacional por Corea del Norte esté centrado en su programa nuclear y en los esporádicos lanzamientos de misiles que efectúa.

Ha reconocido que si bien esos son asuntos importantes, no deberían ocultar los graves problemas de derechos humanos "que afectan de una manera u otra a toda la población y que no tienen paralelo en ninguna otra parte del mundo".

"Formas de castigo que constituyen crímenes contra la humanidad"

La alta comisionada de Naciones Unidas ha explicado que en Corea del norte "ocurren formas de castigos que pueden considerarse crímenes contra la humanidad". En concreto, ha recibido recientemente en Ginebra testimonios directos de norcoreanos que lograron escapar de su país tras haber estado en campos de prisioneros políticos.

Una madre le contó como tuvo que envolver a su hijo recién nacido en hojas para abrigarlo y luego coserle una especie de manta hecha de calcetines viejos, mientras que otra víctima que nació en uno de esos campos y estuvo allí hasta los 23 años, tuvo que presenciar a los 14 las ejecuciones de su madre y de su hermano.

Este sistema de reclusión además de castigar a individuos por el simple hecho de intentar ejercer sus derechos elementales (como a la expresión o de reunión), ha indicado Pillay.

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