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La Compañía Nacional de Danza estrena 'Unsound' y 'Demodé', esta semana en el Matadero de Madrid

  • 'Unsound' refexiona sobre las accciones/emociones
  • Demodé de Iván Pérez invita a pensar en la fragilidad de lo superficial
  • 'Babylon' completa el programa preparado para el festival 'Madrid en danza'

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Un momento del ensayo de 'Unsound' este martes en en las Navesl del Español (Matadero)
Un momento del ensayo de 'Unsound' este martes en en las Navesl del Español (Matadero)

Los bailarines -chicos y chicas- se abrazan, se unen, se rechazan. A veces hay dos, unidos en esos intentos, y a su lado otro, como desgajado, perdido en el mundo. La música, en general minimalista (Gabin Bryars o Sakamoto), piano y susurros humanos que llegan a convertirse en gritos, potencia la belleza de las imágenes. Esto es más o menos lo que puede percibir un espectador que tan sólo conoce de esta pieza el título: Unsound.

Unsound de Juanjo Arqués y Heidi Vierthaler es una de las tres coreografías que la Compañía Nacional de Danza estrena este miércoles -si la huelga lo permite sino el jueves- en el Matadero de Madrid, dentro de la XXVII edición del Festival Internacional Madrid en Danza. Podremos ver además de Unsound, Babylon de Arantxa Sagardoy y Alfredo Bravo, y Demodé de Iván Pérez (estreno absoluto también), durante 5 días, hasta el domingo 18.

Leemos el programa impreso y entendemos mejor lo que ya hemos intuido viendo Unsound en el concurrido pase para la prensa. Arqués y Vierthaler partieron de un estudio filosófico de las acciones/emociones que llevamos a cabo a diario, como "motivación crucial". Esas "relaciones" se visualizan en el movimiento que pone en escena una variedad de opuestos (libertad-ataduras, intimidad-distancia, comunicación-silencio... ).

Cuentan los autores de la pieza que eligieron estas familiares acciones/emociones porque ellas "determinan la salud mental y el confort físico". Esas relaciones son las que hacen que no sintamos o no vivos, y "esto es lo que explora Unsound"

Demodé: reciclando el pasado

Pudimos conversar este martes con Iván Pérez, coreógrafo y bailarín español residente en Holanda donde trabajó para el Nederland Dans Theater. En este momento, no sabe aún si a causa de la huelga, podrá estrenar este miércoles su primer proyecto para la CND, que ha ideado como "un escaparate" de sus trabajos llevados a cabo fuera de España en los últimos años, y al mismo tiempo una "reinvención" personal.

En Demodé plantea lo efímero de las modas pasajeras, algo que no solo se refiere a las modas, sino a casi todo: "ideologías, estilos, tendencias artísticas", que sin embargo vuelven y vuelven de nuevo cíclicamente. Esta idea le lleva a refexionar sobre qué es lo esencial, "lo importante". "No hay que romper para innovar", piensa en voz alta. "Romper no es para mi una meta", concluye.

Estas ideas impregnan todos los elementos de su coreografía, desde los movimientos de los bailarines, desde la música hasta el decorado. Presenta a sus bailarines sobre un "suelo plateado", realizado con material reciclado. "Al principio parecen fríos maniquíes pero luego experimentan una apertura emocional que nos lleva hasta lo emocional; lo superficial se rompe para dar paso a lo esencial"

Una gran frase del texto que ha escrito para el programa ilumina bien esta idea: "parece que está de moda no ser emocional".

La música utilizada es una composición original de Luis Miguel Cobo, que mezcla música electrónica y acústica. Se ha grabado expresamente para la ocasión, con un conjunto de cámara (4 violonchelos y 4 violines) en el que destaca el papel como violín solista de Ara Malikian.

En cuanto al vestuario, que ha diseñado el propio Iván Pérez tiene referencias a un pasado (los 60, los 70?) que conoce a través de fotos familiares, y busca "una luminosidad, una energía renovada" que se resume en "tonos pasteles, verdes brillantes y salmón".

Babylon: "el viaje sólo puede comenzar con movimiento"

Babylon de Arantxa Sagardoy y Alfredo Bravo es la tercera pieza del programa que la CND presenta estos días en el Matadero. La obra que utiliza música de Dimitri Shostakóvich, concretamente su Sinfonía nº 8 opus 65, fue estrenada por la propia Compañía Nacional de Danza en el Mercat de les Flors, el pasado mes de octubre.

"La dinámica como punto de partida de un submundo anclado en la métrica de la sonoridad del movimiento, impulsado por una humanidad latente y multicelular, poderosa, que nos mueve desde la verticalidad del ser, contrastada con la horizontalidad del alma" es el argumento de la coreografía.