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Obama y Romney: 2 visiones opuestas de EE.UU.

  • Los programas electorales han quedado eclipsados por el ruido de la campaña
  • Difieren radicalemente en sanidad, impuestos, igualdad y medio ambiente
  • El alcalde Bloomberg recuerda a los independientes que las propuestas cuentan

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El pasado 23 de octubre la campaña demócrata hizo público un manifiesto de 20 páginas titulado Un plan para empleos: La seguridad de la clase media, donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, esbozaba su plan para los próximos cuatro años.

Más allá de las propuestas concretas -o su falta de ellas- en las 3,5 millones de copias distribuidas en un puñado de estados clave llamaban la atención dos cosas: una, que el candidato haya esperado a la recta final de campaña para hacer públicas sus propuestas y dos, que los propios analistas políticos estadounidenses hablasen de forma casi unánime de lo "extraño" que era eso de apelar al votante con un documento de 20 páginas "demasiado denso".

El movimiento de Obama de dar a conocer su programa -generalizado en los partidos políticos europeos- es algo relativamente inusual en el competitivo ambiente de las campañas políticas estadounidenses, donde se gastan millones y millones de dólares en desacreditar al adversario pero poco en dar profundidad a las propuestas más allá de lanzar algunos titulares en horario de máxima audiencia.

Lo más parecido a los programas electorales de los candidatos a la Casa Blanca son las llamadas 'plataformas',  los documentos aprobados en las convenciones de los partidos y en los que se establecen las prioridades para los cuatro años de mandatos.

Sin embargo, estos documentos en muchas ocasiones están más destinados a seducir a las propias bases que a cautivar a los independientes que deciden las elecciones cada cuatro años.

El factor Bloomberg

Con todo, el contenido de esos documentos importa, tal y como ha demostrado esta semana el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, que ha apoyado a Obama pese a las diferencias que tienen en algunos asuntos -fundamentalmente su política económica- por el rechazo que le producen las políticas sociales defendidas, al menos sobre el papel, por su rival, Mitt Romney, y por su posición acerca del cambio climático.

Este último tema ha sido la gota que ha colmado el vaso tras el devastador paso del huracán Sandy por la costa este, donde ha dejado casi un centenar de muertos.

Bloomberg, un empresario convertido en político, como Romney, tiene más puntos en común sobre el papel con el republicano -multimillonario, liberal en lo económico y considerado demasiado centrista por los republicanos- pero tiene unas posiciones en temas como el aborto, el matirmonio gay y el uso de armas de fuego que le colocan justo en el centro del polarizado espectro político estadounidense.

Su pronunciamiento ha puesto el foco de manera repentina en las propuestas concretas de ambos candidatos en temas clave para muchos electores como la reducción del déficit, la reforma migratoria, la sanidad o la educación.

El análisis pormenorizado de las plataformas demócrata y republicana muestra que ambos partidos están a una distancia casi sideral, hasta el punto de defender casi dos modelos de país: uno más cercano al estado del bienestar europeo,  en el caso de Obama; otro defensor de las esencias liberales en lo económico y del papel de las creencias religiosas en la sociedad, en el de Romney.

Empleo

Obama: Ha asegurado haber creado 4,5 millones de empleos pese a que las cifras del paro son similares a cuando llegó a la casa Blanca. Ha prometido la creación de más puestos de trabajo públicos. Protección de los derechos de negociación colectiva de los sindicatos, incluyendo a los empleados públicos.

Romney: El candidato ha prometido crear 12 millones de empleos, aunque no ha concretado cómo. Restricción los derechos de negociación y conflicto colectivo de los sindicatos, especialmente de los empleados públicos de los estados.

Efecto electoral: El empleo es el tema que más preocupa a los estadounidenses y un claro termómetro de las posibilidades de uno y otro candidato. Si el paro estuviese en las cifras anteriores a la crisis de 2008, Obama tendría mucho más fácil la reelección. Las últimas cifras de paro colocan el desempleo en el 7,9%, justo por debajo del psicológico 8% aunque tras buenas cifras en creación de empleo en octubre.

Déficit y gasto público

Obama: Reducción del déficit público en 4 billones en la próxima década.

Romney: Reducción “inmediata” del presupuesto federal e introducción de una enmienda constitucional que obligue al déficit cero.

Efecto electoral: Las encuestas coinciden que los hombres blancos son los más preocupados por el aumento del déficit público y rechazan la gestión de Obama en este sentido. Este grupo de población, el más cercano al candidato republicano, puede movilizarse contra el presidente en las elecciones.

Impuestos

Obama: Extensión de los recortes de impuestos a la clase media y aumento para los “más ricos y las empresas”.

Romney: Extensión de los recortes de impuestos de la era Bush a los más ricos. Reducción general de los tipos impositivos un 20%. Simplificación de los impuestos y reducción para las empresas.

Efecto electoral: El tema de los impuestos a las grandes fortunas se ha convertido en una de las armas electorales de Obama contra su rival, sobre todo por ser un millonario de Wall Street. Puede movilizar a la clase media, aunque las bajadas de impuestos propuestas por Romney también pueden resultar atractivas en un país donde los contribuyentes miran cada dólar que dan al estado con lupa.

Sanidad

Obama: Se opone a la privatización de Medicare (atención médica a jubilados). Defiende el Obamacare (extensión del seguro obligatorio) como gran logro de su administración.

Romney: Medicare: incentivos a los menores de 55 años para que busquen planes privados. Anulación del Obamacare y transferencia de los cuidados médicos a los estados. Garantizar “el libre mercado en los servicios médicos”.

Efecto electoral: Al ser el principal logro legislativo de Obama el asunto de la reforma sanitaria polariza a los candidatos, más aún teniendo en cuenta que su aplicación práctica se producirá en la próxima legislatura. Los americanos están divididos respecto a la reforma, alérgicos a la idea de que el estado les imponga contratar un seguro sanitario. Las medidas de recorte en Medicare en las propuestas del vicepresidente de Romney, Paul Ryan, le pueden costar caras en un electorado aparentemente favorable, los jubilados.

Educación

Obama: Creación de más puestos de profesores.

Romney: Limitar las políticas educativas a los ámbitos local y estatal. “Elección del consumidor” respecto a las escuelas.

Efecto electoral: La educación es un asunto con el que los demócratas sintonizan con su electorado tradicional, especialmente las mujeres y las minorías, pero que a los republicanos y a su electorado clave, los hombres blancos, no les parece clave en estos comicios.

Defensa y política exterior

Obama: Reducción del gasto militar. Irán: compromiso de “usar todos los instrumentos del poder nacional para evitar que tenga armas nucleares”. Compromiso con la seguridad de Israel.

Romney: Se opone a la reducción del gasto militar, que califica de “desastre”. Acusa a la administración Obama de “debilidad” ante las amenazas. Irán: apuesta por “mantener todas las opciones”.  Apoyo “inequívoco” a Israel.

Efecto electoral: Romney es más próximo al gobierno israelí que Obama, lo que hace que en este país sea de los pocos lugares del mundo donde tendría más votos que Obama. Otra cosa son los judíos americanos, tradicionales votantes demócratas. Pese a las críticas por la muerte del embajador de Estados Unidos en el ataque al consulado en Bengasi, Romney prefirió no atacar a su rival en política exterior en el último debate, consciente de que tenía poco que ganar y mucho que perder en cuanto imagen presidencial. La política exterior rara vez hace ganar o perder unas elecciones en Estados Unidos.

Igualdad

Obama: Reconocimiento del matrimonio homosexual. Apoyo al derecho de la mujer para elegir y poder tener un aborto “seguro y legal”.

Romney: Defensa del matrimonio tradicional, “la unión de un hombre y una mujer”. Propone una enmienda constitucional para prohibir el aborto.

Efecto electoral: Los temas de igualdad son en los que Obama se siente más fuerte, consciente de los problemas de su rival, que tuvo que escorarse a la derecha en las primarias para cautivar a la derecha evangélica y que ahora tiene que volver sobre sus pasos sin que sea demasiado evidente. El aborto es un tema prioritario para las mujeres, el electorado tradicional de Obama, y los comentarios de candidatos republicanos sobre embarazo y violación pueden haber hecho que se movilicen. En cuanto al matrimonio gay, su apoyo va ganando adeptos, sobre todo entre jóvenes e independientes socioliberales, como Bloomberg, que pueden inclinarse por Obama.

Inmigración

Obama: Vuelve a prometer, como ya hiciera en 2008, una reforma migratoria “amplia” y mantener la llamada "Dream Act".

Romney: Combatir la inmigración ilegal con mayores medidas de seguridad. Se opone a “amnistías” o regularizaciones extraordinarias.

Efecto electoral: El voto latino fue clave en la victoria de Obama en 2008 y ahora esta comunidad se siente defraudada al considerar que el presidente ha incumplido su promesa. En una entrevista en Univisión, él mismo reconoció que fue uno de sus grandes errores.Romney, por su parte, se descolgó en las primarias con su propuesta de la 'autodeportación', que sería cerrarle todas las puertas a los ilegales para que se marchen por su propio pie de Estados Unidos. La política migratoria y el voto latino en general colocan a los republicanos en posiciones incómodas ante el avance demográfico de esta comunidad en feudos suyos como Texas o Arizona, y ya les ponen en serios apuros en Colorado y Nevada.

Medio ambiente

Obama: Compromiso con las políticas contra el cambio climático. Reducción del uso del carbón.  Apuesta por las energías renovables.  Promoción de la “eficiencia energética” de los vehículos.

Romney: No a la limitación de emisiones. Recuperar el uso del carbón. Más prospecciones en hidrocarburos. Privatización de recursos naturales, incluyendo bosques. Ninguna mención al cambio climático.

Efecto electoral: El medio ambiente ha sido un tema casi ausente en la campaña, hasta que la irrupción del huracán Sandy ha recordado a los estadounidenses las consecuencias del cambio climático. Las políticas de Romney en este sentido es de casi una absoluta negación del calentamiento global mientras que las políticas de Obama, aunque tímidas, contemplan la lucha contra este fenómeno, tal y como encargó de puntualizar el propio Bloomberg.