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La subida de impuestos y la bajada de pensiones marcan las cuentas portuguesas para 2013

  • El Ejecutivo luso presenta en el Parlamento el borrador de las cuentas de 2013
  • Varios centenares de personas protestan contra las cuentas frente a la Asamblea
  • La manifestación acaba con cargas policiales, un detenido y 11 heridos leves

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Protestas por los recortes en Portugal
La manifestación ante la Asamblea de Portugal terminó con algunas barricadas incendiadas. REUTERS REUTERS/Jose Manuel Ribeiro

El fuerte aumento de la presión fiscal para 2013 es la nota más destacada de la propuesta de Presupuestos del Gobierno de Portugal, cuya versión final ha sido entregada al Parlamento y ya ha generado una fuerte polémica en el país.

La significativa subida de impuestos preside el documento elaborado por el Ejecutivo del primer ministro, Pedro Passos Coelho, que fue registrado en la Asamblea de la República por el ministro de Finanzas luso, Vitor Gaspar, después de varias semanas de trabajos.

"Esta propuesta es la única posible, no tenemos ningún margen de maniobra", ha declarado Gaspar durante la rueda de prensa de presentación de las cuentas, donde también ha reconocido que los presupuestos "son difíciles para los portugueses".

Coincidiendo con la presentación de esta propuesta gubernamental de las cuentas para el año que viene, varios centenares de personas se han manifestado en torno a la Asamblea portuguesa, una protesta convocada con un lema similar al español de "Rodea el Congreso" del pasado 25 de septiembre. Los manifestantes han pedido la dimisión del actual Gobierno y el final de la política de austeridad.

Pasadas las diez de la noche, hora española, empezaron a registrarse incidentes: se quemaron varias barricadas frente a la Asamblea y la Policía cargó contra los manifestantes. Al final, hubo un detenido y 11 heridos leves, entre ellos, diez agentes.

Más impuestos y rebajas de pensiones y prestaciones

En concreto, el impuesto sobre la renta reduce los tramos de 8 a 5 e introduce un recargo del 4%, lo que supone que el gravamen medio sobre las rentas sube desde el actual 9,8% a 13,2%.

También se establece un fuerte recorte de gastos de más de 1.000 millones de euros, sobre todo, a través de una rebaja de las prestaciones sociales y de las pensiones superiores a 1.350 euros mensuales. También se reduce un 2% el número de funcionarios.

El proyecto presupuestario será debatido en las próximas semanas en el Parlamento, aunque la mayoría absoluta con la que cuenta el Gobierno conservador -formado por la alianza de socialdemócratas (PSD) y democratacristianos (CDS-PP)- debería permitirle aprobar su propuesta. Posteriormente será el turno del jefe de Estado e histórico dirigente del PSD, Aníbal Cavaco Silva, al que corresponde sancionar los Presupuestos para el próximo año.

El líder del principal partido de la oposición, el socialista Antonio José Seguro, ha calificado las cuentas como "una bomba atómica fiscal", mientras que el Partido Comunista las considera "una masacre" y el principal sindicato del país, la CGTP, cree que son "un atentado contra la dignidad del pueblo".

Recortes en plena recesión

Para 2013, la mayor caída de la actividad económica y el aumento del paro -que superará el 16%- previstos por el Gobierno provocará un aumento de la  contracción del consumo, lo que a su vez reducirá los ingresos fiscales. También se elevará el gasto público para atender a los desempleados.

Es por este motivo que el gobierno de Passos Coelho aboga por proponer un nuevo aumento de la presión fiscal a través de mayores tasas sobre la renta, los inmuebles, el tabaco, así como un recorte en los subsidios a los parados y enfermos, entre otras medidas de austeridad. Además, se incluye una tasa sobre las transacciones financieras.

La troika -formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional- aceptó el pasado mes de septiembre flexibilizar sus metas de reducción del déficit para Portugal, que pasaron del 4,5% al 5% del PIB en 2012 y del 3% al 4,5% en 2013.

Esta suavización, sin embargo, no evita que el país necesite de nuevos ajustes, pese a que el Ejecutivo luso ha cumplido a rajatabla con el programa de reformas acordado con los organismos internacionales como contrapartida por su rescate financiero por el que la UE y el FMI aportarán 78.000 millones de euros durante tres años.

La adopción de nuevas medidas de austeridad se debe en parte a la decisión del Tribunal Constitucional portugués de revocar la supresión de hasta dos pagas a funcionarios y pensionistas -vigente este año- por considerarlo discriminatorio en comparación con los empleados del sector privado, que no sufrieron un recorte similar.

Aumentan las protestas

Inicialmente, el Gobierno de Passos Coelho planteó compensar esta pérdida de ingresos con una subida lineal de la contribución a la Seguridad Social que pagan todos los trabajadores, lo que hubiera afectado a todos por igual, independientemente de su nivel de renta.

La idea fue ampliamente contestada por oposición, sindicatos y empresarios, y generó una nueva oleada de protestas multitudinarias que recuperaron el espíritu "indignado" que se había reducido después de las elecciones generales de junio de 2011 y causó las primeras divergencias públicas dentro del Gobierno.

El proyecto presupuestario ya ha generado toda una oleada de protestas durante las últimas semanas y ha recibido numerosas críticas. De hecho, tres de los cuatro jefes de Estado que ha tenido Portugal desde la llegada de la democracia en 1974 (los socialistas Mário Soares y Jorge Sampaio, así como el conservador Cavaco Silva) ya han alzado la voz para mostrar su oposición a nuevos recortes.

Huelga general el 14 de noviembre

El principal sindicato del país, la central comunista CGTP, ya ha convocado una jornada de huelga general -la tercera en apenas un año- para el 14 de noviembre, mientras que cada vez son más las organizaciones civiles que salen a la calle para protestar contra los recortes y pedir la dimisión del Ejecutivo conservador.

El actual presidente luso, Cavaco Silva, hizo este lunes una velada referencia a la situación de su país al apuntar en su página de Facebook que es incorrecto "exigir a un país en proceso de ajuste presupuestario que cumpla con sus objetivos de déficit a cualquier precio".

El deterioro del clima político y social en Portugal tampoco ha pasado desapercibido en Bruselas, y un informe divulgado el pasado jueves destacaba la aparición de "fisuras" que debilitan un consenso considerado "fundamental" para el éxito del programa de ajuste luso.

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