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La propaganda engulle la verdad de la guerra siria

  • Periodista y expertos analizan la información que surge del conflicto
  • Desde el comienzo, Damasco ha apostado por el bloqueo informativo
  • Para muchos expertos, los rebeldes están ganando la 'guerra informativa'

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Un manifestante pro-Asad sujeta una pancarta con la imágen del presidente de Siria
Un manifestante pro-Asad sujeta una pancarta con la imágen del presidente de Siria

Los sucesos en Hama ocurridos durante este miércoles han vuelto a poner de manifiesto la dificultad de los medios para certificar lo que ocurre en Siria. El gobierno y la oposición han cruzado de nuevo las acusaciones sobre la responsabilidad de los hechos y mientras Damasco asegura que han muerto 17 personas, las fuentes opositoras hablan de más de 70. Las informaciones difícilmente pueden ser más diferentes.

"La primera víctima de la guerra es la verdad", decía en 1917 el congresista estadounidense, Hiram Johnson. Y puede que también ocurra en las revueltas, porque cuanto más avanza el conflicto en Siria, más difícil resulta para la prensa independiente diferenciar entre informaciones veraces y la propaganda de unos y otros. Una batalla que libran Gobierno y oposición tanto dentro como fuera del país, y que afecta directamente los medios de comunicación.

“Me parece que, en Oriente Medio, nunca, nunca la prensa occidental ha tomado, de una manera tan clara, posición desde el principio”, comenta a RTVE.es el veterano corresponsal de La Vanguardia en Beirut, Tomás Alcoverro, a quien avalan sus más de cuarenta años informando sobre los conflictos en la zona.

Para el catedrático de Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid y autor del libro “Historia de la Propaganda”, Alejandro Pizarroso, ese lado es único. “Les estamos haciendo la propaganda” a los rebeldes, asegura.

Sin embargo, para el periodista del diario El Mundo,  Javier Espinosa, no es diferente de otros conflictos. “¿Qué le estamos  dando mucho ‘chance’ a los rebeldes? Sí, pero como en todos los  conflictos. Porque trabajamos más con el lado rebelde, pero porque son  los que nos dan más libertad para trabajar”, apunta.

La periodista Mayte Carrasco, quien también cubrió el conflicto desde el lado rebelde, considera que “el problema para cubrir la información en Siria es que o estas de un lado o estas del otro". A mí no me dieron visado y decidí entrar de forma ilegal para ver que estaba pasando sobre el terreno. Y no puede hablar con el otro bando, porque en el momento en el que te acercabas a las tropas de Asad, o te detenían o te mataban”, asegura.

“Evidentemente, Siria es una dictadura", comenta Alcoverro. Pero los periodistas teníamos la idea de que era como en la Plaza de Tahrir, sólo había manifestantes pacíficos frente a la represión. Y la cosa no es exactamente así, no son solo manifestantes pacíficos y no es un tema solamente local”.

“Lo que estamos viviendo es una guerra.  Y la guerra se hace con el poder físico, con la violencia”, apunta Pizarroso. “Lo medimos todo desde nuestra mentalidad occidental, desde países que han sufrido la Revolución Francesa, con una separación de Iglesia-Estado, y así no se entiende. Lo que nos están contando en todos los medios occidentales, en mi opinión, es propaganda”, comenta el profesor Pizarroso a RTVE.es.

El bloqueo informativo de Damasco

En junio de 2011, meses después de que estallaran las revueltas, un caso sacó los colores a buena parte de la prensa occidental más reputada. Ante la falta de información, muchos de los más prestigiosos medios recurrieron a fuentes no convencionales. Una de ellas fue el blog de una mujer siria que firmaba como Amina Arraf que, al final, resultó que no era ni mujer, ni siria, sino un estadounidense que escribía desde Escocia.

Desde el comienzo de las revueltas, Damasco ha apostado por una única política informativa: el bloqueo. Las televisiones oficiales muestran imágenes de masivas manifestaciones de apoyo a Bachar al Asad. Apenas recogen cifras de muertos y de aquellos de los que informan, o se trata de “un terrorista”, si el fallecido es un rebelde, o se trata de un “mártir”, si es un miembro de las fuerzas de seguridad.

Los medios occidentales que han intentado contar qué ocurría en Siria se han encontrado con el impenetrable veto de Damasco, que ha impedido la entrada libre de periodistas extranjeros. Los pocos que han podido entrar con el consentimiento, como Tomás Alcoverro u Óscar Mijallo, enviado especial de TVE a Damasco, han sido acompañados por un delegado del ministerio de Información.

“Creo que en Occidente ha sido la oposición la que ha ganado claramente la batalla” informativa, comenta Óscar Mijallo. “El principal problema es que el régimen no concede visados. Los medios occidentales no podemos acceder a la información de primera mano y tenemos que ponerla en cuarentena”, asegura

La dialéctica del régimen define a los rebeldes como “terroristas”, grupos desestabilizadores o insurgentes de Al Qaeda. “También es un problema de retórica. No es lo mismo decir terrorista que decir guerrillero”, comenta el profesor Pizarroso.

Sin embargo, en Occidente no cala el mensaje de Damasco. “Si leemos los medios rusos o los medios chinos, sí que ha calado el mensaje, pero es que, entre otras cosas, hay medios rusos y chinos que están allí, como la cadena china CCTV”, apunta Mijallo.

“Evidentemente, limita muchísimo el acceso a la información. Dependes muchísimo de los llamados periodistas ciudadanos y de la información que da el régimen, y los dos lados son subjetivos y cada uno pelea por su causa”, comenta el periodista del diario El Mundo, Javier Espinosa. La conclusión, asegura Tomás Alcoverro, es clara: “el régimen es incapaz de explicar su punto de vista, se cierra sobre si mismo”.

El vacío informativo lo ocupan las fuentes rebeldes

La represión del régimen ha sido denunciada por muchas organizaciones. La propia ONU que ya ha manifestado que la cifra supera los 9.000 muertos desde que comenzaron las revueltas.

Pero el hueco que deja el bloqueo informativo del régimen lo llenan, muchas veces, las fuentes rebeldes. Diariamente, por los medios desfila un gran número de cifras, la mayoría de ellas, facilitadas por grupos de la oposición. Desde las redacciones, resulta casi imposible evitar una coletilla que matice que “las informaciones no han podido ser contrastadas por fuentes independientes”.

“Nadie sabe exactamente los muertos que está habiendo. ¿Quién los cuenta? ¿Cómo se cuentan, cómo se valoran?”, comenta Alcoverro. Para el profesor Pizarroso,  “esas cifras de muertos que aparecen en los medios occidentales son de los rebeldes”.

“Lo han organizado muy bien, pero cuando uno piensa quien organiza eso, yo me pongo a temblar. Porque quien está detrás de todo esto son los Hermanos Musulmanes”, comenta Alcoverro.

Una de las fuentes más utilizadas desde los medios es el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un supuesta ONG con sede en Londres que facilita datos sobre la situación en el interior. No obstante, existen pocas informaciones fiables sobre esta organización.

“Su oficina está ubicada en la misma oficina de la cofradía de los Hermanos Musulmanes”, señala Tomás Alcoverro. “Y es la que está organizando, yo diría que con gran éxito, esta campaña de información que en occidente y en muchos países árabes se sigue”.

El asedio de Baba Amro

Uno de los puntos informativos que más atención vivió del conflicto en Siria fue el asedio del bastión rebelde en Homs, el barrio de Baba Amro. Durante casi todo febrero, la artillería de Bachar al Asad bombardeó, de manera continuada, el barrio rebelde. Muchas personas murieron en el asedio, aunque no se sabe a ciencia cierta la cifra.

Los periodistas Javier Espinosa y Mayte Carrasco entraron a Siria ilegalmente y vivieron ese bombardeo desde el lado rebelde. “La población estaba muriendo en el salón de su casa, en la cocina, de forma indiscriminada, hombres mujeres y niños. “Había francotiradores disparando y estaban cayendo 500 bombas al día en un radio de seis kilómetros cuadrados”, comenta Carrasco.

Para Espinosa, lo “más difícil eran los bombardeos” y comenta que “a nivel de los rebeldes no tuve ningún tipo de restricción ni ningún tipo de impedimento. Me dejaban ir a todas partes, moverme con ellos”.

En la cobertura en Baba Amro, asegura Mayte Carrasco, “era muy importante que hubiera periodistas extranjeros. ¿Por qué? Porque hay una desconfianza respecto a los videos o la información que sale de los activistas, que para mí son héroes, porque se juegan la vida saliendo a la calle y grabando lo que está pasado”.

Sin embargo, Alcoverro comenta que allí los rebeldes “tenían una oficina de prensa muy bien organizada, con algunos estudiantes sirios que hablaban bien inglés” comenta Alcoverro.  “Tenían sus propios itinerarios, que repetían a los periodistas que entraban con ellos como clandestinos. Por ejemplo, les enseñaban un pueblo, que ya ha sido identificado porque por él han pasado varios periodistas extranjeros. Allí todo ya estaba organizado, con manifestaciones que vitoreaban a la oposición y al ELS. Y esto se ha comprobado porque ha habido corresponsales que había visto lo mismo en distintos días sucesivos”, añade.

Los periodistas que entran ilegalmente por la frontera a menudo dependen de la infraestructura rebelde. “Dependes totalmente de las personas que están contigo” comenta el periodista Nir Rosen en un artículo del The Global Mail. “Te alimentan y te dan refugio. Estás escondido con los mismos grupos de activistas y luchadores que, obviamente, impresionan por su coraje y su situación desesperada. En esta situación, es muy difícil investigar nada”.

"A menos que seas la BBC o algo así, no puedes llevar tu traductor contigo a Siria. Así que en realidad eres totalmente dependiente de los traductores de los activistas, lo que resulta problemático cuando se trata de buscar la verdad con exactitud", añade Rosen.

Para Mayte Carrasco, “era una de las cosas que había que hacer y solo unos pocos periodistas occidentales han podido entrar así y es necesario”.

“Todo esto está enormemente bien hecho, sobre todo si se compara con la absoluta ineficacia, la imposibilidad del régimen de dar alguna que otra información que aportara otros pequeños detalles” que matizaran, comenta Alcoverro.

Resultados de la 'batalla informativa'

No obstante, todo tiene sus límites y surgen más preguntas que respuestas. “A pesar de toda esta situación informativa tan tergiversada y desviada, ¿cómo es posible que el régimen se mantenga y no toda la población de Siria se haya pasado ya a la oposición?”, se pregunta el corresponsal de La Vanguardia.

Uno de los puntos del plan de paz de Kofi Annan es, precisamente, obligar al régimen a abrir las fronteras a los periodistas extranjeros. El régimen, hasta la fecha, ha hecho caso omiso. Mientras, para Tomás Alcoverro, el resultado informativo es trágico: “la información está perdiendo por todas partes”, dice. “Este es uno de los conflictos llamados difíciles de cubrir. Pero no el más difícil”, apunta Javier Espìnosa.