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Breivik planeaba colocar dos coches bomba más en la capital

Breivik pretendía matar a todos los jóvenes en la isla de Utoya y al gobierno noruego al completo

  • Confirma que pensaba atentar contra el primer ministro

  • También quería actuar contra el Palacio Real, el Parlamento y medios noruegos

  • No tuvo suficiente dinero para más bombas

  • Renuncia al salido ultraderechista al comenzar el juicio


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El autor confeso de los atentados de Oslo, Anders Behring Breivik, ha declarado este jueves, en la cuarta jornada del juicio que se sigue contra él que su intención era matar a todos los jóvenes del partido laborista en la isla de Utøya y al gobierno noruego al completo.

"El objetivo principal era matar a todo el gobierno de Noruega, incluyen el primer ministro", ha señalado el ultraderechista en el juicio.

Breivik también ha confirmado que planeó atentar contra el Palacio Real, el Parlamento, la sede del Partido Laborista y varios medios noruegos. Esos objetivos ya los había nombrado en los interrogatorios policiales realizados tras su detención y filtrados por varios periódicos noruegos hace nueve meses.

Su plan inicial era colocar tres coches bomba en Oslo: dos con una tonelada de explosivos cada uno en el complejo gubernamental y la sede del Partido Laborista, y el otro -con la mitad de potencia- en el Ayuntamiento, el Parlamento o el Palacio Real.

El ataque contra la isla de Utøya, escenario del campamento de las Juventudes Laboristas y donde cometió una masacre, era una posibilidad que manejaba en caso de no poder realizar los tres atentados con coche bomba, según ha explicado.

El hipotético atentado contra el palacio se produciría en ausencia de la familia real, ya que herirles "sería inaceptable", pues Breivik ha dicho ser "seguidor de la monarquía", según la transcripción de su declaración difundida por medios digitales noruegos.

En el caso de salir con vida, su idea era conducir en motocicleta desde palacio hasta Blitzhus, un centro okupa de Oslo, "ejecutar a tantos okupas como fuera posible", y a continuación seguir hasta la sede del periódico "Dagsavisen" y hacer lo mismo. "Era mucho más difícil de lo que yo pensaba fabricar una bomba, surgieron problemas, no tenía materia prima para hacer suficientes", la lamentado Breivik, quien reconoció que a finales de junio se dio cuenta de que no le daría tiempo a fabricar otro artefacto explosivo, también por falta de dinero.

El extremista noruego ha revelado que manejaba otros planes alternativos, como usar bombas de 50 kilos en combinación con un potente coche bomba, y que otros objetivos eran las sedes de los diarios Aftenposten y VG y de la televisión pública NRK, además de una conferencia anual de periodistas noruegos.

Renuncia al saludo extremista

Al comienzo de la vista, Breivik ha renunciado al saludo extremista con el que se ha dirigido al tribunal los tres días anteriores. Su abogado, Geir Lippestad, la he pedido que no hiciera este saludo (golpe en el pecho con el brazo derecho para después extenderlo con el puño cerrado) porque las familias de las víctimas lo juzgaban provocador.

En el manifiesto ideológico difundido en internet antes de los ataques, el ultra cristiano explicaba que este gesto representaba "la fuerza, el honor y el desafío ante elos tiranos marxistas de Europa".

Breivik, que responde de los cargos de terrorismo y 77 asesinatos, ha permanecido de pie al comienzo de la vista de este jueves. La juez, Wenche Elizabeth Arntzen, le ha reprendido por su actitud y le ha pedido que se sentara, a lo que el acusado ha accedido. 

El miércoles, al finalizar su declaración, el extremista de derecha pidió que se le absolviera y aseguró que prefería la pena de muerte a la "patética condena" de reclusión.

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