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Corea del Norte considera una "declaración de guerra" el hecho de interceptar su satélite

  • Japón y Corea del Sur lo interceptarán si se desvía de su trayecto
  • Parte de la comunidad internacional ve en este cohete una prueba encubierta
  • El lanzamiento del satélite tendrá lugar entre el 12 y el 16 de abril

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Corea del Norte considerará "una declaración de guerra" la interceptación del satélite que pondrá en órbita a mediados de mes con motivo del centenario del nacimiento del fundador del país, Kim Il-sung, según informa  Efe que cita a la agencia surcoreana Yonhap. El régimen responde así a las intenciones de derribo por parte Seúl y Tokio si éste supone una amenaza.

Un portavoz del Comité de Reunificación Pacífica de Corea en Pyongyang ha asegurado en un comunicado difundido por KCNA, la agencia estatal norcoreana, que se produciría “una tremenda catástrofe” en caso de que se interceptara este satélite, que buena parte de la comunidad internacional considera una prueba balística encubierta. 

Corea del Norte insiste en que "el mundo ya conoce" la naturaleza científica y pacífica del lanzamiento del satélite, al tiempo que ha reiterado la "transparencia" del evento, que tendrá lugar entre los días 12 y 16 de abril y al que se ha invitado tanto a medios como a expertos extranjeros.

La amenaza de Pyongyang se produce tras el anuncio de interceptación de este satélite por parte de Corea del Sur y Japón, si este desvía su trayectoria inicial.

En este sentido, Japón ha terminado este jueves de desplegar un sistema de misiles tierra-aire en cuatro puntos de la provincia de Okinawa, unas islas al sur de Japón por las que está previsto que sobrevuele el cohete.

Corea del Sur planea, a su vez, desplegar dos navíos destructores en la costa oeste del país con capacidad para derribar el satélite al tiempo que ha avisado del seguimiento de la trayectoria del cohete, al suponer un grave riesgo para la seguridad del país en caso de alcanzar su territorio.

Estos países (Japón y Corea del Sur) junto a Estados Unidos consideran que la prueba de Pyongyang supondría una violación de una resolución de 2009 del Consejo de Seguridad de la ONU, que sanciona las pruebas de misiles balísticos realizados por el hermético régimen comunista.