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Inma Serrano: "México me ha enganchado"

  • La compositora y cantante está a punto de publicar su nuevo disco allí
  • Se presenta de nuevo como miembro del equipo directivo de la SGAE

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Diecisiete años han pasado desde que Inma Serrano sacó su primer disco apoyada en su guitarra, utilizando su nombre como título –tendencia de aquellos años, qué se le iba a hacer– y componiendo canciones cargadas de melancolía pero también de ilusión, con colaboraciones tan acertadas como la del grupo Ketama.

Y es que la niña tenía contactos. Alicantina nacida en 1968 en una familia de hermanos músicos, a los 16 años hizo las maletas y se fue a Valencia. De allí, se marchó a Barcelona. Y de Barcelona, a Madrid, donde aterrizó a los 21.

En todos estos años, Inma Serrano ha publicado 11 discos, se ha recorrido América Latina dando cursos de composición y se marchó a Ghana sin pensarlo mucho para grabar un álbum con el que –gracias a las ventas–  se ha construido parte de una escuela. Ahora, a caballo entre México y España, sigue formando parte de la cúpula directiva de la SGAE.

De la Sociedad General de Autores y Editores prefiere no hablar “por prudencia”, puesto que la campaña electoral de cara a las nuevas elecciones aún no ha comenzado. Ella, por cierto, se vuelve a presentar.

Voy a ser sincera es su último disco. Un trabajo del que se siente muy orgullosa ya que es resultado de los “40 tacos” que tiene –como ella misma dice– y que lejos queda de aquel sonido de cantautora en el que volcaba sus alegrías y sus penas.

– ¿Qué te pasa que cada vez llevas menos ropa en los discos? 

¡Guau! (suelta). Pues en un toco jocoso te diré que ahorramos en estilistas (se ríe). No, es que en Polvo de Estrellas conté con una gran fotógrafa, que era Ouka Leele, y una maquilladora maravillosa, Paula Owen… Así que lo único que me viste es la guitarra, sí, pero creo que son las fotos más bonitas que me han hecho a lo largo de mi carrera. Y en Voy a ser sincera –llevaba un top, aunque no se vea en las fotos– buscaba una imagen desenfadada. Tiene mucho que ver México con esto…

"Aquí en España llevamos la mochila a cuestas"

– ¿Ah, sí? ¿Qué te está aportando México?

Pues muchas cosas. Me estoy dando cuenta de que aquí en España llevamos una mochila a cuestas que ellos, los mexicanos, no tienen. Allí son como niños, muy ingenuos a primera vista, muy frescos. Y este disco, Voy a ser sincera, lo grabé entre México y España. Por eso la imagen tenía que ser así, como diciendo “¡Vamos!”, sin doblez alguna, como son ellos.

– ¿Cómo fue lo de aterrizar allí?

Pues fui a México por primera vez hace 7 años a dar unos cursos de composición –me he recorrido toda Latinoamérica dando cursos, además de conciertos– y México me enganchó. Así que fui yendo cada 3 meses.

– ¿Les gusta a los mexicanos tu música?

Sí, mucho. Cada concierto que doy es espectacular. He tenido la suerte de ser telonera de Luis Eduardo Aute, he estado en Lunario (la antesala del Auditorio Nacional), he salido en muchas radios, ahora estoy a punto de sacar el disco allí… La verdad es que tengo una perspectiva positiva. Hasta una noche escuché a alguien en mi mismo edificio oyendo Cantos de Sirena. Qué emoción me entró.

"Compuse Cantos de sirena de madrugada, en la cocina"

– Es que esa canción no ha dejado de sonar… ¿Cómo la compusiste?

Pues en la cocina de un piso, aquí en Madrid. Vivía yo entonces con mis hermanos, que se habían venido a la capital antes que yo, y una noche pensé en mi abuela y la compuse. El título me lo dio Miguel Gallardo, que siempre ha defendido los títulos brillantes. Y esa noche me vino la inspiración y la compuse toda de una tacada.

– Dices en el disco, al final, que es un disco soñado, tan deseado como un bebé. ¿Por qué? ¿Ha salido lo mejor de ti?

Sí. Este disco son mis cuarenta tacos. Es el más completo con respecto al abanico que debe mostrar un disco. Ninguna canción suena igual. Y, además, la producción es súper moderna y el sonido ha cambiado. Representa un antes y un después, sí.

– Hablas en tus canciones de la sal, de la arena, de las olas. ¿Echas de menos tu tierra?

Pues lo lindo que me ocurre (Inma tiene un “deje” mexicano del que,  aparentemente, no se da cuenta) es que ahora que estoy la mayor parte del tiempo en México vuelvo a casa, a Alicante, y tengo la sensación de que vuelvo a mi hogar. Hasta he vuelto a hablar con mi padre en valenciano. Me divierte mucho.

– Empezabas tu carrera musical escribiendo canciones que pedían auxilio, queriendo hacer la vida imposible a alguien pero, eso sí, formando arcoiris corazón con corazón… Y ahora estás por fin siendo sincera, entre arena y sal, dejándote provocar aunque no compartiendo a nadie con su madre, que, por otro lado, es tu mejor amiga. ¿Qué ha pasado en estos 15 años de carrera?

(Lanza varias carcajadas, enlazando unas con otras). Pues que me he vuelto un poco más gamberra. Sí, el amor era una promesa inalcanzable en los primeros años y ahora, que ya me he realizado en ese sentido, lo veo con otra perspectiva.

"La vida me está devolviendo lo que hice en Ghana"

– ¿Cómo fue la experiencia en Ghana?

Fue algo maravilloso. Me propusieron la idea de hacer este disco, Cantos de Ghana, y dije que sí enseguida. Estuve visitando varios centros españoles en la zona –escuelas, hospitales, etc.– y aquello me pareció espectacular. África tiene una energía desbordante. Un día unos 300 niños empezaron a cantar Cantos de sirena con tambores incluidos y me emocioné.

Entonces, una vez vi aquello, me vine a Madrid y me puse a moverlo. Lo que hicimos fue vincular el disco a unos cursos, con lo cual los profesionales que perdían su tiempo para hacer posible el disco, cobraban por el curso.

Y así fue como me llevé a Caco Senante, a Tontxu y a Víctor Manuel. También colaboraron Tam Tam Go, Mai Meneses y Javier Álvarez.

Vendimos 20.000 discos y sacamos 80.000 euros limpios para financiar parte de una escuela en Accra, la capital de Ghana. Fuimos, de hecho, a poner la primera piedra. También hicimos una gira de 57 conciertos por colegios.

– ¿Ha sido la experiencia más bella de tu carrera?

Pues mira, creo que ahora me va tan bien por aquello. De verdad, creo que, gracias a esa entrega por parte de todos los que estuvimos involucrados, la vida me está devolviendo mucha alegría de alguna manera.

– ¿El que siembra recoge, entonces?

Yes (afirma con rotundidad).