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El mundo recuerda a Dickens este martes en que se cumple el bicentenario de su nacimiento

  • Exposiciones como la del Museo de Londres recuedan la fecha
  • Se reedita su obra y se publican por primera vez en español sus cartas de amor
  • Escritores y especialistas nos explican la importancia de una obra aún en vigor

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Éramos naturales de un país pantanoso, situado en la parte baja del río y comprendido en las revueltas de éste, a veinte millas del mar. Mi impresión primera y más vívida de la identidad de las cosas me parece haberla obtenido a una hora avanzada de una memorable tarde. En aquella ocasión di por seguro que aquel lugar desierto y lleno de ortigas era el cementerio; que Felipe Pirrip, último que llevó tal nombre en la parroquia, y también Georgiana, esposa del anterior, estaban muertos y enterrados; que Alejandro, Bartolomé, Abraham, Tobias y Roger, niños e hijos de los antes citados, estaban también muertos y enterrados; que la oscura y plana extensión de terreno que había más allá del cementerio, en la que abundaban las represas, los terraplenes y las puertas y en la cual se dispersaba el ganado para pacer, eran los marjales; que la línea de color plomizo que había mucho mas allá era el río; que el distante y salvaje cubil del que salía soplando el viento era el mar, y que el pequeño manojo de nervios que se asustaba de todo y que empezaba a llorar era Pip.

Grandes esperanzas, capítulo I

La ciudad de Londres, musa y "linterna mágica" de Charles Dickens (1812-1870) rinde tributo al escritor inglés en el bicentenario de su nacimiento, que se celebra este martes con numerosos actos culturales y la reedición de sus obras. Pero no solo Gran Bretaña -donde se le considerar una institución nacional- celebra este aniversario, sino el mundo entero que ha conocido y apreciado en estos dos últimos siglos su obra universal.

Exposiciones como la del Museo de Londres, que explora la relación del autor con esta urbe, donde ambientó la gran mayoría de sus novelas, o la de la Biblioteca Británica, que analiza su interés por los fenómenos sobrenaturales, son algunas de las citas más destacadas entre las muchas programadas en su honor.

Una nueva biografía del novelista, Charles Dickens: A life, de Claire Tomalin y editada por Penguin, conmemora su nacimiento el 7 de febrero de 1812 en Portsmouth (sur de Inglaterra), al igual que una reedición de sus historias por parte de la misma editorial.

Nuevas publicaciones en España

Aquí en España, se publican este martes, por primera vez en español, las cartas de amor que Dickens dirigió a su verdadero y frustrado gran amor Maria Beadnell. La traductora y filóloga Amelia Pérez Villar ha firma esta edición, publicada por Fórcola bajo el título Dickens enamorado

Para niños, esta semana, Anaya infantil y juvenil publica la novela La fábrica de betún.El joven Dickens de Vicente Muñoz Puelles que nos acerca a la infancia y juventud de este literato que trabajó siendo niño en una fábrica de betún.

Desde Oliver Twist  hasta David Copperfield  todas las novelas de Dickens menos una, Tiempos difíciles , se ubican en Londres, ciudad por la que el creador paseaba de noche para combatir el insomnio y a la que llamaba su "linterna mágica". Una capital que veía la llegada de grandes inventos (como el ferrocarril) pero en la que persistía e incluso aumentaba la desigualdad entre ricos y pobres.

La conciencia de la Inglaterra victoriana

Podemos considerar a Dickens, una especie de "conciencia" de la Inglaterra victoriana ya todas sus obras denuncian de alguna manera, la hiprocresía de la sociedad y las instituciones británicas decimonónicas, mientras que los necesitados reciben especial atención en estas obras de ficción.

Esa atención por los desfavorecidos, revelaría-según Eduardo Valls Oyarzun, profesor del Departamento de Filología Inglesa II de la Universidad Complutense- su "fe en el individuo" y la importancia que atribuía a la "dignidad humana". "Cada individuo se debe a sí mismo su dignidad y los personajes de Dickens van encontrándola a medida que avanzan las novelas", añade el profesor Valls Oyarzun.

Pudo sorprender en su tiempo que Dickens se fijara tanto en las clases bajas. Su propia biografía podría explicar este rasgo de su obra, ya que como ha explicado a EFE, John Bowen, profesor de la universidad de York, su propia experiencia personal le llevó a solidarizarse con los desfavorecidos, "a quienes siempre trató con compasión" en su obra frente a "la hostilidad" que guardaba para la clase dominante.

Bowen recuerda que Dickens "sufrió en propia carne el estigma de la pobreza", ya que con solo doce años fue empleado en una fábrica de betún cuando su padre, un oficinista que trabajó para la Marina británica, fue encarcelado por deudas. Más tarde se convertiría en activista social, al promover campañas para mejor la educación y la sanidad de las clases humildes.

Segundo hijo de una familia numerosa de clase media-baja, Dickens tuvo una educación irregular debido a los altibajos económicos de su progenitor, John, que les llevaron a mudarse en varias ocasiones hasta recalar en Londres.

Resulta también curioso para la época de Dickens, que éste diera tanto protagonismo a la infancia (en novelas como Oliver Twist), ya que por entonces los menos no eran sujetos considerados con entidad suficiente como para que la literatura los hiciera protagonitas. "El boom de la literatura infantil llegaría más tarde", recuerda Valls Oyarzun.

Una vida entregada al arte

De su madre, Elizabeth heredó la habilidad de actuar y hacer imitaciones, cualidad que aprovechó en su carrera para recitar sus propias obras en Inglaterra y Estados Unidos, donde tuvo mucho éxito en vida. De hecho, se dice que sus apasionadas interpretaciones sobre el escenario le abocaron a una muerte temprana el 9 de junio de 1870, a los 58 años, dejando inacabada una novela, El misterio de Edwin Drood.

Tras un empleo como reportero del Parlamento en 1831, que le dejó muy decepcionado con la clase política, Dickens empezó a publicar en revistas narraciones por entregas, convirtiéndose en pionero de la novela serializada.
Su primera novela de ese tipo, Los papeles póstumos del Club Pickwick, de 1837, le catapultó a la fama.

Popularidad que aumentó  con las aventuras del huérfano Oliver Twist, una dura condena del maltrato a la infancia en la Inglaterra victoriana. Obra que llegó a leer (y a considerar magnífica) la propia reina Victoria, desoyendo el consejo de un primer ministro.

Muy vinculado a causas sociales, como la educación o la sanidad de los pobres, en vida y obra, exploró temas más políticos como la revolución francesa, en Historia de dos ciudades, aunque "no era ningún revolucionario", apunta Bowen. No obstante, su crítica social fue alabada por el propio Karl Marx, con quien coincidió en Londres, aunque no llegarona conocerse.

Más bien era un "reformista compasivo" que pensaba que, si la gente hacía el bien, la sociedad funcionaría mucho mejor, mensaje que traspasan la mayoría de sus obras y que culmina en la popular Un cuento de Navidad.

En su vida personal, Dickens se casó en 1836 con Catherine Hogarth, hija del director de uno de los periódicos en que trabajó, con quien tuvo diez hijos y de la que se separó en 1958, tras dos décadas de matrimonio, al enamorarse de la joven actriz Ellen Ternan.

Su lugar en la literatura universal

No es gratuito que el escritor sea uno de los pocos que ha tenido un billete de 5 libras con su imagen o que sea el más citado después de Shakespeare y Alicia en el país de las maravillas (Carroll) "En la literatura inglesa, es una figura intocable tan sólo por detras de Shakespeare" , afirma Valls Oyarzun quien recuerda que es uno de esos literatos que forjaron la identidad inglesa del inglés cuando se estaba conformando la Inglaterra moderna.

"Propone" , argumenta Valls Oyarzun "Una Inglaterra que va mas allá de las vicisitudes históricas.

"Dickens creó personajes inolvidables. Ahí están Pickwick o David Copperfield o el policía Bucket, un posible precursor del Maigret de Simenon. Fue un maestro de lo grotesco, quizás el más grande de su tiempo junto con el poeta y dramaturgo Robert Browning. Como narrador, ha sido a menudo injustamente subestimado. Estoy de acuerdo con Harold Bloom cuando afirma que ningún autor del siglo XIX fue superior a él en fuerza narrativa y capacidad de invención", nos explica Rubén Abella, escritor (La sombra del escapista, El libro del amor esquivo) y profesor de la del Máster de Narrativa de la Escuela de Escritores.

Además de esa perspectiva social y moderna de sus novelas, no podemos dejar de mencionar otros rasgos destacables en la obra dickensiana, como la presencia de lo gótico, del misterio (Dickens fue un gran amigo de Wilkie Collins, "creador del misterio", lo truculento o el uso de elementos sentimentales, a veces autobiográficos.

Novelas por entregas

 En una Inglaterra muy doméstica (dónde sólo el cabeza de familia solía salir y poco ya que el teatro estaba muy desprestigiado), la novela (y las "grandes sentadas", se leía mucho más que ahora) suponia una fuente enorme de entretenimento para llenar muchas horas del día. La novela por entregas que ya existía llegó a su apogeo en época de Dickens.

Como explica el profesor Valls Oyarzun, era mucho más fácil vender un fascículo (que además conteniá esas ilustraciones que acentuaron lo grotesco y popularizaron mucho la obra) que una novela completa.

Esto nos hace pensar que casi nunca Dickens terminó una novela y luego la público. Fue improvisando sus historias (teniendo incluso en cuenta la opinión de los lectores)  y llegó a escribir en pararelo algunas novelas.

Personajes favoritos y obra recomendada

Son tantos los carácteres creados por la imaginación de Dickens, que es difícil elegir. Cuando le preguntamos a Valls Oyarzun cual sería su personajes favorito, nos responde que "va por días". 

E inmediatamtente recuerda a al Sr. Jaggers de Grandes Esperanzas. "Un buen ejemplo de tecnócrata que trata con criminales y luego se lava las manos que sólo ve en los seres humanos el beneficio que de ellos puede obtenerse, podría ser un tipo de abogado actual".

Por su parte, Rubén Abella  ha pergeñado este listado: "Sam Weller (Los papeles póstumos del Club Pickwick), por sus maravillosos diálogos, David Copperfield (David Copperfield), porque encarna la versión dickensiana del retrato del artista adolescente, Esther Summerson (Casa desolada), por la universalidad de su tristeza, Pickwick (Los papeles póstumos del Club Pickwick), por su grandeza satírica.

Para Abella, Casa desolada es la obra favorita . "Creo que contiene lo mejor de Dickens. En ella cobra vida todo su universo narrativo, su Londres fantasmagórico, su penetrante visión de Inglaterra, sus conmovedoras figuras humanas. Es también, en mi opinión, su novela más imaginativa", asegura.

Dickens en la literatura actual.

Son muchas las obras de nuestra época en la que podemos encontrar rasgos dickensianos, como el de "la gran novela social que baja hasta el individuo"., apunta Valls Oyarzun. Sin ir más lejos, La hoguera de las vanidades de Tom Wolfe, o un éxito tan reciente como La libertad de Jonathan Frazen.

Deteniéndonos en obras menos conocidas podermos citar -como hace Valls Oyarzun- la novela Cloud Atlas (El atlas de las nubes) de e David Mitchell " precisamente por otra cualidad dickensiana muy atractiva actualmente: el arte y el placer de narrar, aun combinada con la prosa experimental que define a esa novela". También, por otros motivos Deadkidsongs (2001), traducida como Canciones de los niños muertos de Toby Litt está traducida al español bajo el título Canciones de los niños muertos.

Mucho de Dickens, se ha dicho también, hay en el folletinesco Pétalo carmesí, flor blanca, publicado en 2002 por  el holandés-australiano Michel Faber, ambientada en los bajos fondos londinenses, descritos con detalle, a mediados del XIX, y hoy convertido en serie televisiva.

Y autores como Salman Rushdie o Martin Amis han reconocido el influjo de quien es considerado "el mejor escritor inglés del siglo XIX".

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