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Port Said: el rebrote de la ira en las calles egipcias

  • El balance de muertos y heridos sigue en aumento
  • Los expertos aseguran que "no se puede desvincular del contexto político"
  • Los choques entre los ultras y la policía continúan en algunas ciudades del país

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Bote de gas lacrimógeno lanzado por la policía egipcia
Bote de gas lacrimógeno lanzado por la policía egipcia en los enfrentamientos con manifestantes.

Miércoles por la noche. Partido de fútbol en la ciudad egipcia de Port Said entre el equipo local Al Masry y el cairota Al Ahly. Un joven salta al campo con una bengala. Buena parte del estadio se lanza tras él  y, en pocos minutos, se desata la masacre. Los seguidores y los jugadores de Al Ahly, que había perdido 3-1, son atacados. Testigos oculares aseguran haber visto gente armada y denuncian la ausencia de fuerzas de seguridad.

Los enfrentamientos vuelven a las calles de Egipto, fundamentalmente en El Cairo, Suez y Alejandría, después de la tragedia en la que murieron 74 personas y otras cientos resultaron heridas. De nuevo la policía lanza gases lacrimógenos para dispersar a unos manifestantes que se defienden con piedras mientras reclaman justicia por las víctimas de Al Ahly. El ambiente, sin duda, está tenso.

El investigador del Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, Haizam Amirah Fernández, afirma que los sucesos de Port Said “no pueden desvincularse de un contexto político”,  ya que “no se trata de un episodio de violencia por un acontecimiento de masas. Son muchas las preguntas que hay que responder, por ejemplo, ¿cuáles fueron las órdenes que tenían las fuerzas de seguridad desde el Gobierno?”.

¿A quién beneficia la inseguridad en Egipto?

Últimamente se ha producido una creciente ola de inseguridad en el país con robos y asaltos que ha estallado con lo ocurrido el pasado miércoles, lo que ha aumentado el enfado y el descontento de muchos ciudadanos que, a pesar del elevado coste que supone salir a la calle estos días, siguen encarando a la policía y al ejército reivindicando sus derechos y libertades.

“Las fuerzas del orden tuvieron una actitud pasiva. Da la sensación de que la Junta Militar y algunos nostálgicos de Mubarak quieren mostrarse como los únicos capaces de restablecer la seguridad recurriendo a la mano dura,  algo que es una conocida y vieja práctica”, apunta  Haizam Hamirah, y añade: “lo que sí que es nuevo es la actitud de muchos ciudadanos que sospechan del objetivo y de la estrategia que están  siguiendo los militares”.

Las fuerzas del orden tuvieron una actitud pasiva

Por otra parte, mientras la Junta Militar acusa a “partes extranjeras  e internas” de generar esta crisis, que califican como “la etapa más  peligrosa e importante de su historia”, los Hermanos Musulmanes (ganadores de los comicios legislativos) señalan a los partidarios de Mubarak. Y miles de egipcios repiten, incansables, las consignas que demandan el traspaso inmediato de poder a un gobierno civil  democráticamente elegido.

Un año de "la batalla del camello"

Toda la prensa internacional se hizo eco de lo acontencido en Port Said, mostrando las dramáticas imágenes de unos matones sembrando el caos. Algo que recordó a la llamada “batalla del camello”, que se vivió en la plaza Tahrir el pasado 2 de febrero de 2011, cuando miembros de la ‘baltaguiya’ (alborotadores, vinculados al régimen de Mubarak) irrumpieron armados en camellos y caballos, terminando con la vida de tres personas y provocando también cientos de heridos. De esto hace justo un año.

En una entrevista para RTVE.es, Yasser El Lessy, miembro del Movimiento 6 de abril (impulsor de la revuelta), explica que “se trata de pasar cuentas al equipo Al Ahly, porque estuvieron en las marchas contra la Junta Militar y resistieron a las cargas como escudos humanos”. El jueves, un amigo de Yasser fue alcanzado por un disparo y perdió la visión en un ojo, según cuenta.

Al Ahly y su papel en la revolución

Debemos tener en cuenta que los jugadores de Al Ahly han tenido un rol muy activo durante la revolución. “No podemos olvidar que, guste o no guste, las aficiones de futbol han jugado un papel destacado como actores políticos en los últimos meses”, matiza el periodista Marc Almodóvar, residente en Egipto.

De hecho, los seguidores de este equipo recibieron en El Cairo a los que llegaban de Port Said al grito de “abajo el mariscal Tantawi” (jefe de la Junta Militar que preside ahora el país). Yasser se pregunta por qué las fuerzas de seguridad protegen ahora el Ministerio de Interior (donde se están librando los enfrentamientos) y no hicieron lo mismo con la población en el estadio de fútbol.

El codirector del Instituto de Conflictos Armados y Ayuda Humanitaria (IECAH) y experto en Mundo Árabe, Jesús Núñez, considera que “la inseguridad ciudadana da argumentos a los militares para justificar su continuidad en el poder y, quizá, retrasar las elecciones presidenciales” (previstas para junio).

La inseguridad ciudadana da a los militares argumentos para justificar su poder

Los interrogantes siguen abiertos, cuando continúan los combates entre la policía y los ultras, y el caos impera en las principales ciudades egipcias. Muchos todavía se preguntan por qué  las fuerzas de seguridad no actuaron el pasado miércoles en Port Said y a quién beneficia la inseguridad en uno de los países más influyentes de Oriente Medio. Mientras, el balance de muertos y heridos sigue en aumento.