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Berlusconi pierde a otra diputada de su partido el día en que llegan los supervisores del FMI

  • Gabriella Calucci se ha pasado al centro
  • El primer ministro italiano asegura que cuenta con apoyos en el Parlamento
  • La oposición se plantea si plantear moción de censura

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El mismo día en que llega el grupo de técnicos del FMI y la Comisión Europea que comisionará las reformas, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi insiste pertinaz en que tiene los números en el Parlamento.

Pero las cuentas no salen. Los 315 votos en la cámara, necesarios para sacar adelante sus proyectos, se antojan imposibles tras las últimas deserciones. Y es que siguen desgajándose hojas de su árbol de gobierno.

El viernes tres parlamentarios se pasaron al centro. Este lunes conocemos que la última en desprenderse del tronco se llama Gabriella Calucci. Es una veterana seguidora de Il Cavalliere que llegó a la política en la década de los 90 por sus méritos como show girl. Ahora, mujer madura, se pasa al centro y deja al primer ministro con la mueca torcida a 24 horas de que se vuelva a presentar el balance económico del año pasado, el trámite parlamentario que provocó la última crisis.

Mientras la oposición se plantea si presentar, en bloque, una moción de censura.

Este lunes seguirán las reuniones con Berlusconi acosado dentro y fuera del país. Él no va a dimitir para que se forme un gobierno técnico. Lo tiene claro. Si no puede seguir, hay que dar la palabra al pueblo soberano: elecciones.