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"Las soluciones para combatir el hambre las tenemos pero hay que ponerlas en marcha"

  • Emilia Sánchez, de Intermon Oxfam analiza la crisis alimentaria en el mundo
  • Critica la inactividad internacional hasta que no se emitió una alerta mundial
  • Recién llegada de Kenia, explica la situación que vive el país
  • Especial Día Mundial de la Alimentación

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Con motivo del Día Mundial de la Alimentación, RTVE.es analiza, de la mano de Emilia Sánchez, responsable de Relaciones con las Cortes y la Unión Europea de Intermon Oxfam, cuál es la situación actual del hambre en el mundo, las iniciativas en marcha para combatirla, y lo que aún queda por hacer.

Pregunta: Este domingo se celebra el Día Mundial de la Alimentación y coincide con una situación en el Cuerno de África que es la más grave que se recuerda desde el año 1992, ¿cómo hemos podido llegar a una situación así?

Respuesta: Hemos llegado a esta situación por la confluencia de cuatro problemas en la zona: por un lado la sequía más grave de los últimos 60 años, el conflicto que sufre Somalia desde hace 20 años que impide el desarrollo de los ganaderos y pequeños agricultores, la falta de inversión en desarrollo y en infraestructuras en las zonas afectadas por la sequía en los 3 países y, por último, la subida de los precios de los alimentos debido a las escasas cosechas durante dos años consecutivos.

El maíz ha subido un 81% en Etiopia. Esto, para quienes dedican más de un 70% de sus ingresos a la alimentación, significa pasar de tres a una comida al día.

Pero sobre todo estas situaciones se repiten por la inacción de de la comunidad internacional y los gobiernos que actúan tarde, cuando la crisis ha estallado. No es una casualidad que las zonas más afectadas por la sequía sean las más pobres, son las más marginadas en términos de inversión pública por parte de los Gobiernos.

P. Teniendo en cuenta los avances en nutrición y tecnologías, ¿hay perspectivas de mejoría?

R. Las perspectivas de mejora tienen más que ver con las decisiones políticas que con los avances tecnológicos.

La tecnología para abastecer de agua limpia y los tratamientos avanzados para combatir la desnutrición los tenemos, pero lo que hace falta es invertir en lo que llamamos “resiliencia” de la población, es decir su capacidad a adaptarse a los cambios.

Más allá de atender las necesidades inmediatas, es necesario invertir en la reducción de riesgos de desastres y en desarrollar la producción agrícola, ganadera y otros medios de vida sostenibles. Si no, nada va a cambiar.

Ha empezado la época de lluvias pero está lloviendo poco y la cosecha de noviembre será la mitad de lo previsto. La crisis va a durar y no prevemos recuperación hasta mitad del año que viene. Por eso es necesario actuar de manera más contundente, atender las necesidades de recursos y también convertir las promesas y los planes de actuación en acciones concretas en los países ya.

La vida en Kenia

P. Acaba de regresar de Kenia, país muy afectado por la malnutrición, ¿cuáles son fueron sus impresiones nada más llegar al país?

R. Hay dos cosas que llaman poderosamente la atención: Por un lado los efectos de la sequía, el ganado muerto por todas partes y la escasez de agua, los elevados precios de los alimentos básicos; pero también por otro la gran cantidad de somalíes que han llegado a Kenia.

La parte del país keniano que más afectada está por la sequía está acogiendo ahora mismo a medio millón personas que huyen de la guerra, el hambre y la sequía en el país vecino.

P. Habrá podido hablar con los principales perjudicados, ¿qué le han transmitido? ¿cuáles son sus sensaciones y cómo reciben la ayuda externa?

R. En el campo de refugiados de Dadaab he tenido la oportunidad de hablar con muchas personas, la mayoría madres con 5 o 6 hijos que han llegado de Somalia.

Tanto los recién llegados como las que llevan 20 años en el campo todos me transmitieron lo mismo: quieren volver, quieren paz en su país para poder tener un futuro allí para sus hijos.

En el campo ven atendidas sus necesidades inmediatas, pero no tienen futuro y lo que desean es una oportunidad para salir adelante por si mismos.

P. ¿Hay alguna anécdota o historia que le haya impresionado especialmente?

R. Hay muchas, ¡todas impresionantes! Quizá me quedo con la historia de Sheikhow Abukar, un campesino que llegó de Somalia hace un mes, tras vivir 2 años casi sin lluvias en su país.

Al instalarse en el campo pudo ver que en las zonas donde Oxfam (Intermón Oxfam) ha puesto los grifos para llevar agua limpia a la población hay una parte del agua que cae al llenar los bidones y decidió que esta no se podía desaprovechar. Utilizó su experiencia y conocimientos en agricultura para montar un huerto alrededor de los grifos y un mes más tarde tiene una plantación de coles impresionante. Creo que es un buen ejemplo de las ganas de salir adelante que tienen y de su capacidad para hacerlo en cuanto tienen la mínima oportunidad.

P. ¿Qué caracteriza a los kenianos?

R. El compromiso de su gobierno para combatir el hambre – su primer ministro, Raila Odinga, ha sido el primer jefe de estado en suscribir una declaración para acabar con el hambre extrema promovida por Oxfam, Save the Children y ONE-, y también les caracteriza su hospitalidad con los refugiados somalíes, pero necesita el apoyo de los de la comunidad internacional para poder atender a tantos refugiados sin que la presión sobre los recursos naturales repercuta sobre las poblaciones locales.

Asignaturas pendientes

P. ¿Qué cosas sí se están haciendo bien en el mundo para combatir la hambruna?

R. Se ha establecido un sistema de alerta temprana para detectar las crisis alimentarias y también se han puesto sobre la mesa las medidas de actuación necesarias como la reducción de riesgos de desastres. Se ha creado el Fondo Central de Respuesta a Emergencias CERF, se reconoce la necesidad de dedicar fondos a la adaptación al cambio climático, hay un compromiso de dedicar un 10% de la ayuda al desarrollo a inversiones en agricultura y ganadería y a priorizar los servicios sociales básicos, así como los mecanismos para limitar los fuertes aumentos de los precios, principalmente por medio de las reservas de alimentos nacionales, regionales e internacionales.

Así que las soluciones las tenemos, ahora lo que hace falta es ponerlas en marcha, de forma urgente y con los recursos necesarios. Priorizar la lucha contra la pobreza y el hambre por encima de otras cosas más prescindibles. Esta parte no se está haciendo tan bien.

P. Ustedes y otras ONG ya alertaron en diciembre del año pasado de que la situación iba camino de generar la crisis actual, ¿por qué considera que entonces no se hizo nada?

R. Hubo una falta de interés generalizada a la hora de movilizar los recursos necesarios para atender la situación, se ignoraron las señales de alerta y la crisis se agravó, cuando era una situación evitable que se ha podido predecir y se hubiese podido prevenir.

Tampoco se ha hecho todo lo posible para garantizar que podamos llegar con la ayuda a Somalia. Hay que anteponer las personas a los intereses políticos y poner todos los esfuerzos en resolver el conflicto con medidas diplomáticas, establecer un proceso de paz participativo que garantice la estabilidad para que la ayuda llegue a la población y no se vean obligados a abandonar el país.

P. Además de las duras condiciones climatológicas que asolan Somalia, el conflicto armado que vive el país no ayuda. ¿Cuál es la situación de los refugiados? ¿Cómo ven ellos el conflicto?

R. La situación empeorará en los próximos meses, pero los refugiados viven la situación con esperanza y ganas de salir adelante, aunque la situación por la que pasan ahora es muy cruda. Ellos saben bien lo que necesitan y están capacitados para decidir cuál es su forma de vida. Lo que quieren es que cesen las hostilidades, haya paz en su país y tener la oportunidad de construir su futuro.

La situación en Somalia es complicada y nos está costando mucho llegar con la ayuda. Solo las organizaciones que trabajamos allí desde hace muchos años y que tenemos alianzas con organizaciones locales estamos pudiendo llegar a la población en algunas zonas. Nosotros hemos llegado casi a 1 millón de personas y tenemos en este momento programas de agua y también de salud y nutrición terapéutica para niños y madres embarazadas y lactantes.

Pero aunque hayamos estado allí durante décadas, nunca habíamos visto una situación como la que se está viviendo ahora. El sufrimiento es enorme y la magnitud de las cifras de vidas en peligro no deja de subir. Hemos pasado de 350.000 a 750.000 personas en peligro de muerte. Hoy en día, que se mueran de hambre mujeres, hombres, niñas y niños no es aceptable. Tenemos la responsabilidad de impedir que esto vuelva a pasar.

P. La tasa de malnutrición en muchos campos de refugiados supera el 50%, ¿cómo se intenta superar esta situación?

R. En los campos hay organizaciones que distribuyen alimentos y también hospitales y centros de estabilización para atender a las personas que llegan con desnutrición severa. Pero es importante garantizar para el futuro que estas personas puedan alimentarse y tengan los medios suficientes para hacerlo.

Para conseguirlo es necesario invertir en desarrollo a largo plazo.

Compromiso mundial

P. Pese a lo que se haga ahora, ya sumidos en la crisis, ¿cuánto tiempo haría falta para salir adelante?

R. Depende de las decisiones que se tomen. La situación de muchos es grave, porque han perdido familiares, se han desplazado y han dejado atrás sus bienes, y también porque han perdido ganado, cosechas, se han descapitalizado y tardarán años en reconstruir sus medios de vida.

Estas personas pueden salir adelante si existen las oportunidades para que lo hagan, pero es necesario invertir en desarrollo, mejorar su resiliencia, adaptar la agricultura y otros medios de vida a los efectos del cambio climático…

Hasta que no se pongan en marcha las políticas adecuadas la situación no va a mejorar.

P. En Intermon Oxfam se ha propuesto como iniciativa la “Tasa a las Transacciones Financieras, ¿en qué consiste?, ¿hasta qué punto está afectando la crisis a las subvenciones humanitarias?

R. La Tasa a las Transacciones Financieras o “Tasa Robin Hood” que nos gusta llamarla a nosotros es una pequeñísima tasa al sistema financiero para que contribuya a paliar los efectos de la crisis que ha creado. Es una tasa del 0.05% que recaudaría miles de millones para invertir en políticas sociales aquí, pero también en la lucha contra la pobreza y el cambio climático en los países más pobres.

Es una tasa que a los ciudadanos nos parece justa y necesaria, y que los gobiernos están viendo viable.

La Unión Europea está dando pasos de gigante en los últimos meses para ponerla en marcha, pero hay que recordarle la importancia de que el dinero vaya destinado a quienes más lo necesitan aquí y allí. No entenderíamos que se vuelva a invertir en los propios bancos.

En cuanto a cómo nos afecta la crisis, está claro que con un recorte en los presupuestos públicos de la ayuda podemos llegar a menos gente y hay que hacer un gran esfuerzo por sacar el máximo rendimiento de cada euro y garantizar que vaya donde más falta hace.

P. Por último, ¿cree que existe sensibilidad entre la sociedad mundial y en concreto en la española hacia esta crisis?

R. Creo que sí, la sociedad mundial y también la española se indigna cuando en pleno siglo XXI se encuentra con estas imágenes de hambruna en la televisión, porque es intolerable que esto esté pasando ahora.

La sociedad española especialmente es muy solidaria y siempre responde de manera inmediata a las crisis. Creo que hay que agradecer este apoyo porque cada euro en esta situación salva vidas. Esto es determinante, que sepan que la ayuda llega y que salva vidas.

Yo les pido que no se olviden de las personas que están pasando esta crisis en el Cuerno de África. Que aunque aquí la crisis nos golpea en estos momentos, y todas las familias tenemos personas cercanas que lo están pasando mal, no nos olvidemos que hay personas que lo están pasando peor y no podemos reducir nuestro compromiso cuando más falta les hace.

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