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Mas propone la creación de un impuesto temporal que grave las grandes fortunas

  • Ha justificado su creación por el contexto de crisis económica
  • También por la reducción de los ingresos en las arcas de la Generalitat
  • Condiciona la "gobernabilidad" de España a conseguir el pacto fiscal

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El presidente de la Generalitat, Artur Mas, al inicio esta tarde del debate de política general.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, al inicio esta tarde del debate de política general.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha propuesto este martes la creación de un impuesto, de forma temporal, que grave las grandes fortunas porque, ha argumentado, la situación de crisis económica actual requiere del "esfuerzo de todos".

Durante su primer debate de política general en el Parlament como jefe del Ejecutivo catalán, Mas ha avanzado que el Gobierno que preside es "partidario" de promover la creación, de forma temporal, de una "figura tributaria de carácter progresivo que grave las grandes acumulaciones de rentas", aunque no ha precisado cuándo podría ser efectivo este nuevo impuesto.

Aunque no ha detallado las características del gravamen, si que ha asegurado que respetará el principio de equidad. "Que quede claro que es un planteamiento temporal y que esta figura tributaria habrá de respetar el principio de equidad, habrá de estar diseñada de manera que no tenga efectos no deseados sobre el crecimiento económico y la recuperación y deberá tener unos costes de gestión que no reduzcan su capacidad recaudatoria", ha explicado Mas.

Mala situación de las finanzas catalanas

El presidente catalán ha justificado el establecimiento de este nuevo impuesto en un contexto de crisis económica, de dificultades y de reducción de los ingresos en las arcas de la Generalitat: "son tiempos de un mayor compromiso y esfuerzo por parte de todos pero, de manera especial, de aquellos que tienen una mayor capacidad económica", ha razonado el jefe del Ejecutivo catalán.

Mas, que ha hecho un retrato crudo de la situación de las finanzas  catalanas, ha defendido que la crisis impide que el Govern pueda  rebajar la presión fiscal en los próximos meses, por lo que ha  reconocido que en 2012 no se rebajarán los impuestos que el anterior  gobierno tripartito incrementó en 2010.

"Entendemos que mientras dure la etapa de ajuste del gasto no  podemos retornar las tarifas de estos impuestos al nivel anterior del  incremento", ha señalado, aunque ha defendido la práctica supresión  del impuesto de Sucesiones llevada a cabo este año para evitar la  discriminación fiscal y por ser un compromiso programático de CiU.

Las dificultades económicas y la necesidad de ajustes han  protagonizado los primeros compases del discurso de Mas, que ha  ensalzado el trabajo de su Ejecutivo "para controlar y reducir el  fuerte desequilibrio" de las finanzas de la Generalitat.

Crecerá la partida que financia los intereses de la deuda

Como muestra de la precariedad económica de la Administración  catalana, ha recordado que la única partida presupuestaria que  crecerá en 2012 será la destinada a financiar los intereses de la  deuda, que escalará hasta los 2.224 millones de euros, 766 más que  este año.

Por ello, ha pedido implicación y comprensión a profesores y  profesionales sanitarios ante los ajustes más polémicos, y que  amenazan con un 'otoño caliente' de protestas en sectores como la  sanidad y la educación.

En el caso de la sanidad pública, Mas ha explicado que en 2010 el  gasto real superó en más de 850 millones de euros el presupuesto  autorizado por el Parlament, una situación "insostenible" que se debe  corregir, aunque se ha comprometido a hacerlo sin poner en peligro la  calidad y las prestaciones del servicio.

Artur Mas exige un pacto fiscal para pactar

Por otra parte, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha emplazado al conjunto de fuerzas políticas catalanas a condicionar cualquier apoyo a la "gobernabilidad" en España a la consecución de un nuevo pacto fiscal para Cataluña.

Al final de su discurso de casi hora y media en el Parlament, en su primer debate de política general como presidente catalán, Mas ha pedido a "todas" las formaciones políticas catalanas que estén "a la altura de las circunstancias" y faciliten el "consenso político" en torno al pacto fiscal, que de entrada defienden CiU y ERC, pero no PSC y PPC.

"Nos conviene un consenso político ambicioso, sereno y muy amplio. Y nos conviene también que este consenso se traslade al ámbito de la política estatal por parte de los partidos catalanes, más allá de las afinidades ideológicas o de los lazos de familia", ha señalado Mas, en alusión a socialistas y populares.

Pese a ser "consciente de las enormes dificultades" de conseguir un acuerdo de financiación similar al concierto económico, Mas ha hecho un llamamiento a la cohesión interna en Cataluña para reivindicar en Madrid, todos a una, este modelo.

"Sé que les pido una cosa muy difícil, porque los precedentes no son buenos. El momento, no obstante, reclama hacer piña en Cataluña, trasladarla a Madrid y condicionar nuestro apoyo a la gobernabilidad del Estado a la consecución del pacto fiscal, y no como una posición del gobierno de Cataluña sino como una posición catalana", ha dicho.

"Si somos capaces de hacerlo, entonces podemos tener éxito. Un éxito compartido. Y que tendrá un protagonista destacado: nuestro país, Cataluña", ha apostillado.