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En el Festival de Cine de San Sebastián mañana con mucho movimiento

Enrique Urbizu presenta un policíaco honesto, de género y cañí

  • Urbizu regresa al universo de Todo por la pasta y La caja 507

  • Envía tu pregunta para José Coronado

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No habrá paz para los malvados, un thriller duro y sucio de Enrique Urbizu, inaugura las películas a competición de la sección oficial. “Es una película con vocación de transmitir desazón, cierto clima de incertidumbre social” ha afirmado el director bilbaíno tras la proyección. Una película que responde a la intención del director del festival, José Luis Rebordinos, de potenciar las películas de género en el certamen.

Arquetipos del noir, mezclados con realidad cañí y tramas terroristas conforman No habrá paz para los malvados, el reencuentro de Urbizu con su actor fetiche, José Coronado. “La película es un thriller moderno, todo músculo y sin un gramo de grasa que, al contrario del cine americano, no te da nada mascado. En comparación, La caja 507 es un juego de niños”, ha declarado el actor protagonista.

La comparación con el cine negro americano ha resultado inevitable, especialmente en está edición del festival que le rinde homenaje con una sección propia. Urbizu niega la influencia. “La patria del cineasta es el lenguaje. Cuando veo una película de Ozu, me siento japonés”, explicaba el director. “Además no quiero que se olvide el thriller europeo”, ha añadido mientras citaba a Jean Pierre Melville, cuyo rastro (El samurái) se puede seguir en la secuencia del paso elevado de la autopista

Los atentados terroristas del 11-M y sus escenarios recorren la película, aunque Urbizu ha matizado: “No es una película sobre el 11-M, simplemente se pregunta cómo es posible que algo así suceda”.

Un policíaco de género, directo y honesto

Ayer, con los intrusos de Fresnadillo, los mentideros de San Sebastián hablaban de una escuela española de suspense (Amenábar, Bayona, Oskar Santos…). Con Urbizu y el comienzo de la competición llegamos a otro territorio. Urbizu es un Sam Peckinpah combinado con el mejor cine negro y, lo más importante, un narrador directo, cuyo único referente es el Garci de El crack.

No habrá paz para los malvados es honesta desde el primer fotograma: un plano cerrado de una máquina tragaperras que anuncia un universo real, pegado a los bajos fondos. El mejor Urbizu regresa a su denominación de origen, el policíaco sucio del que deriva una crítica social que ensucia las altas esferas.

Como en la La caja 507, como en las buenas novelas negras, el embrollo que rodea al protagonista es mucho más profundo y putrefacto. Si escarbas lo suficiente –parece decir- la mierda salpica en todas las direcciones. La cinta se introduce con valentía en una trama terrorista basada en los atentados de 11-M y sale airosa de semejante campo minado. El mensaje de ‘No habrá paz…’ es que la amenaza sigue aquí, latente.

La película regala a José Coronado el papel de su carrera. Su ‘Santos Trinidad’ es una suerte del prototipo mil veces interpretado por Clint Eastwood, una leyenda derrotada, una cochambre humana que, tal vez, encuentre una redención poética.

Quizá la película decepciona, si las expectativas son las de un festival de cine que aspira a mostrar nuevos lenguajes, pues la cinta es, ni más ni menos, un thriller de género en el que también entran sus convenciones gastadas. El único requisito que Urbizu reclama del espectador es atención para no desviarse de la madeja de datos y nombres. La recompensa es alta y lo demás es dejarse llevar de la mano de un relator. Tras el pase, alguien deja una pregunta en el aire: ¿Quién es capaz de filmar como Urbizu?.

La opinión de RTVE

Javier Tolentino - El séptimo vicio

"No puedo entender que los malvados de Urbizu esté en la sección oficial del muy coqueto Zinemaldia".

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