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Los principales retos de Christine Lagarde, la primera mujer al frente del FMI

  • Es la undécima persona que dirige el FMI y la primera que no es economista
  • Su papel en la crisis de deuda en Europa será vigilado con lupa
  • Deberá conducir la reforma del FMI que dé más poder a los emergentes

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Lagarde asume la dirección del FMI

La recuperación global de la economía, centrada en la crisis de deuda soberana de Europa, el aumento de los precios de las materias primas o la reforma del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que los países emergentes tengan más presencia son solo algunos de los retos a los que se deberá enfrentar la nueva gerente de la institución, Christine Lagarde, que este martes toma posesión de su cargo en Washington (EE.UU.) en sustitución de Dominique Strauss-Kahn.

Por encima de todos ellos, la crisis griega. Para empezar, el próximo 8 de julio el FMI debe desbloquear los 3.300 millones de euros que le corresponden del quinto tramo de ayuda. La parte europea fue autorizada por el Eurogrupo el pasado sábado después de que Atenas aprobara su nuevo plan de austeridad.

Y Lagarde deberá afrontar el problema griego (y por ende de la deuda soberana) dejando claro que es capaz de tomar decisiones objetivas a pesar de ser europea. Porque no hay que olvidar que Christine Lagarde es la exministra de Finanzas de Francia, cargo que abandonó para ser la primera mujer en dirigir el FMI.

Para marcar distancias ante los que dudan, Lagarde ya subrayó que sería "dura" con sus colegas europeos y que no llegaba a la institución "para defender los intereses de ningún país o región".

"Liberalismo moderado"

La incógnita es cómo lo hará. Aún no se sabe, pero Lagarde ha dejado algunas pistas. Por ejemplo, ya advirtió que trabajará "por todos los medios posibles" para que el país heleno no deje el euro y que "todos" los acreedores deberían estar "del lado de Grecia". En este sentido ha sido una de las artífices del acuerdo entre Francia y su sector bancario para que este último participe voluntariamente en un segundo plan de rescate para Atenas.

 Lagarde cuenta con el crédito de su gestión en el Ministerio de Finanzas de Francia

Este aspecto, junto a su gestión de la crisis financiera en Francia, que incluyó un plan de recapitalización forzoso para que el sistema fuera solvente, y su supervisión en el sector bancario francés durante este tiempo, le aleja del liberalismo ortodoxo y le coloca en lo que ella misma denomina el "liberalismo moderado".

Aún así, no parece probable que se aleje de las líneas marcadas hasta ahora por el FMI, centradas en el control del gasto, la reducción del déficit público y las privatizaciones.

Optar por una línea alternativa, apoyada en la reactivación de la demanda interna (que implicaría un mayor gasto público y una reducción de la carga fiscal sobre los ciudadanos griegos para no estrangular la actividad económica) es difícil. Tampoco tiene margen para ello porque, en lo que a los rescates europeos se refiere, los acuerdos son a tres bandas: FMI, BCE y Comisión Europea. Y, además, los mercados vigilan.

Otros retos para Lagarde

Christine Lagarde, la primera persona que ocupa el cargo de directora gerente del FMI sin ser economista, tendrá en sus manos otros retos, como la reforma del propio Fondo Monetario Internacional, que debe dar más presencia e importancia a los países emergentes.

El último paso que se dio en este sentido fue en diciembre de 2010, cuando se aprobó la última redistribución de cuotas, y que acabó con la inclusión de India y Brasil (como China y Rusia) entre los diez principales accionistas del FMI.

Además el Directorio Ejecutivo, integrado por 24 miembros, también acordó una reestructuración de su modo de operar, preparando así el terreno para un aumento de la representación de los emergentes quienes, en contrapartida, deberán asumir más responsabilidades económicas.

Materias primas

La exministra gala también deberá hacer frente a la volatilidad del precio de las  materias primas como el café, el azúcar o los cerales, provocado por la escasez de las cosechas y por la  especulación, y que está asfixiando a los países más pobres, o la subida en los últimos meses del crudo.

La escalada de precios del oro negro obligó a la Agencia Internacional de la Energía a poner en el mercado 60 millones de barriles (tras no llegar la OPEP a un acuerdo para incrementar su producción) para abaratar su precio y favorecer así la recuperación económica y el crecimiento económico, en especial de los países más desarrollados.

Este es el panorama al que se enfrenta Christine Lagarde, que busca, además, acabar el mandato para el que ha sido elegida, algo que no lograron las anteriores cabezas del FMI por diferentes motivos: el español Rodrigo Rato y el también francés Dominque Strauss-Kahn.