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Mónaco se prepara para su boda real del siglo

  • Alberto de Mónaco y Charlene se casarán en una ceremonia civil y otra religiosa
  • El calendario de festejos incluye conciertos al aire libre y fuegos artificiales
  • Los monegascos serán testigos e invitados de excepción al enlace

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Montecarlo, engalanada para acoger la boda entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock.
Montecarlo, engalanada para acoger la boda entre Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock.

“Esta boda reforzará el poder de atracción de Mónaco y contribuirá a corregir la imagen estereotipada del principado”.  No es su primera finalidad, pero el príncipe Alberto de Mónaco ha reconocido que su enlace con Charlene Wittstock es más que una boda real o, mejor dicho, principesca.

Por fin se casa el último soberano de la realeza europea y lo hace por todo lo alto. Tres días de festejos, dos ceremonias, más de 4.000 invitados y un coste estimado de varios cientos de miles de euros.  ¿Podrá competir con la reciente boda real inglesa

“Esta sí que es una boda de Estado porque el que se casa es el jefe de Estado del Principado de Mónaco, no como Guillermo de Inglaterra que es el heredero del heredero, pero aun así los Grimaldi no pueden medirse con la poderosa monarquía británica”, explica a RTVE.es Francisco Merino, director de la Escuela de Protocolo de Madrid.

La casa real británica, como experta en boato , dio una lección de protocolo y ceremonial el pasado 20 de abril difícil de superar.  Sin embargo, la casa real monegasca ha puesto todo de su parte para que su pequeño principado deslumbre al mundo.

“Estoy seguro de que los próximos 1 y 2 de julio veremos una campaña de marketing brutal para volver a situar a Mónaco en el mapa de la alta sociedad, de la jetset, un lugar que ocupó tras la boda del príncipe Rainiero y Grace Kelly pero que últimamente había quedado en el olvido”, Merino.

Un Nodo de 1956 recuerda la boda entre el príncipe Rainiero III de Mónaco y Grace Kelly, la más glamurosa de la realeza europea. La falta de representación de las casas reales estuvo compensada con la asistencia de lo más granado del panorama hollywo

El príncipe Alberto ha querido hacer partícipe a los 30.000 habitantes de Mónaco con un calendario de festejos pensado para que disfruten como un invitado más. Y el concierto de la popular banda de rock Eagles en el Estadio Louis II para más de 15.000 personas será el pistoletazo de salida de los tres días de fiestas.

Con la reseca rockera, el viernes 1 de julio, Alberto de Mónaco y Charlene celebrarán su matrimonio civil a las 17.00 horas en el Salón del Trono del Palacio, un enlace íntimo con familiares y allegados de la pareja, que a las 18.00 saldrá a saludar al pueblo de Mónaco ya convertidos en marido y mujer desde el balcón de la Sala de los Espejos.

El pueblo como testigo y altar al aire libre

Los ciudadanos disfrutarán de un cóctel en la plaza del Palacio a las 20.00 y a las 22.00 de la noche el compositor e intérprete francés de música electrónica Jean-Michel Jarre amenizará la velada con un espectáculo al aire libre en el puerto de Mónaco.

Pero el sábado 2 de julio será el gran día, cuando Alberto y Charlene Wittstock a la que esta vez sí asistirán las casas reales europeas,  jefes de Estado de repúblicas y destacados representantes del mundo de la moda, el cine y las finanzas. El enlace tendrá lugar en el patio principal del Palacio Grimaldi, cuyas puertas permanecerán abiertas para que unas 3.500 personas puedan seguir la retransmisión de la ceremonia en vivo y en directo por las pantallas gigantes que se colocarán en la plaza del Palacio.

En este enclave tan poco habitual, al aire libre y con el pueblo como testigo, los jefes de protocolo de la casa real monegasca  tienen que hacer malabares para dotar a la ceremonia del empaque de una boda de Estado.

“Es difícil saber cómo será la colocación de los invitados y las familias reales en el interior del patio, ya que lo normal es que este tipo de ceremonias se celebre en templos, pero sobre todo tengo curiosidad por saber dónde se sentarán los representantes de la casa real británica (si es que van) después del feo que hicieron a Alberto y a su prometida en la boda de Guillermo y Catalina, al sentarles en la cuarta fila y no en la primera con el resto de jefes de Estado”, señala Merino.

Sin embargo, parece que no solo el protocolo preocupa a la casa real monegasca sino también las reticencias de algunos invitados -los de mayor abolengo- a acudir al enlace.

“Faltan muchas confirmaciones y, por ello, el principado se resiste a publicar la lista de invitados definitivas.  La tradición y el protocolo marcan que el rango de los invitados sea el mismo o el inmediatamente posterior al del contrayente  y como Alberto es el jefe de Estado, las monarquías europeas deberían enviar al jefe de la Casa, al máximo representante”, explica Merino.

Hace 55 años las monarquías europeas boicotearon la boda de Rainiero y Grace Kelly

De las veintidós casas reales del mundo que han recibido invitaciones, solo han confirmado su asistencia la familia real sueca –que acudirá al completo-, los príncipes Federico y Mary de Dinamarca y los condes de Wessex como representantes de la monarquía británica. Una de las ausencias más destacadas será la de la casa real española que ya ha confirmado que ni los príncipes de Asturias ni el rey acudirán y que tampoco es previsible que lo haga la reina.

“A pesar de que puede haber algunas ausencias destacadas, no se repetirá lo ocurrido hace 55 años, cuando las monarquías europeas boicotearon la boda de Rainiero y Grace Kelly porque no consentían que un príncipe se casara con una norteamericana plebeya, y para colmo, actriz”, recuerda Merino.

Charlene vestirá de Armani

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, sí ha confirmado su asistencia,  aunque no la de su esposa, Carla Bruni, que debido a su embarazo podría perderse la boda. Otros mandatarios que también desfilarán por el puerto de Mónaco serán el  el presidente del Líbano, Michel Sleiman, y su homóloga irlandesa Mary McAleese. Pero el grupo de invitados que, sin duda, acaparará los flashes de los fotógrafos será el de los representantes del mundo de la moda, el espectáculo y el cine.

Una de las primeras confirmaciones al enlace ha sido la del diseñador Karl Lagerfeld, el modisto de la casa Chanel e íntimo amigo de la hermana del novio, Carolina.También acudirá al evento la modelo francesa Ines de la Fressange.

El mundo del deporte estará presente a través de, entre otros, Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, del que el príncipe Alberto es miembro desde el año 1985; y el presidente de la Federación Internacional del Automóvil,  Jean Todt.

Carolina despierta más expectación que la propia novia

Cuando Charlene llegue al altar del brazo de su padre lo hará luciendo un vestido del modisto italiano Giorgio Armani y seguida de una corte de pajes y damas de honor que no serán miembros de la familia y de la nobleza, como es costumbre, sino seis niños procedentes del principado y las comunidades vecinas.

"Charlene sabe que su vestido tiene que estar a la altura del de Grace Kelly,  icono de los trajes de novia del siglo XX y lo va a tener difícil. Probablemente irá discreta con un traje poco pomposo, dado su estilo. Creo que Carolina, que seguramente optará por un modelo de Chanel, despierta más expectación que la novia", afirma a RTVE.es María José Navarro, experta en bodas y protocolo y directora general de Bodabook.com.

Cena oficial en la Ópera Garnier y el Casino

Alberto, que debería llevar según el protocolo el uniforme de verano de coronel de Carabineros, podría optar por un atuendo oscuro para que el blanco de su traje no compita con el de la novia.

“El príncipe seguramente irá acompañado de su hermana Carolina, quien en la práctica ha ejercido de primera dama del principado, un papel que ahora asumirá Charlene, aunque no descarto que Alberto sorprenda y elija como madrina a Estefanía, su hermana preferida”, Merino.

Después de la ceremonia, la pareja acudirá en un coche descapotable ecológico,  un Lexus LS600H,  a la Iglesia de Santa Devota para que la novia, como ya hiciera hace 55 años la princesa Grace tras su boda, deposite allí su ramo de novia, uno de los secretos mejor guardados.

Va a ser una boda de pasarela y alta costura

En cuanto a la etiqueta, al tratarse de una boda de tarde “las mujeres  deberán vestir un traje corto  y los hombres el uniforme militar si  Alberto de Mónaco también lo lleva”, señala Merino. “Y como la banquete  oficial es por la noche y da tiempo a cambiarse de vestuario entre la  ceremonia y la cena, las mujeres deberán entonces optar por un traje  largo de gala y ellos por un traje oscuro”.

"Va a ser una boda de alta costura por el perfil de los invitados. Si Inglaterra es la que mejor sabe vender la pompa, Mónaco es el paraíso del glamour y la imagen. Tenemos tres días por delante en los que Montecarlo se va a convertir en una pasarela de moda", asegura Navarro.

Tras el recorrido nupcial por las calles de Montecarlo, medio millar de invitados podrán degustar el menú del chef Alain Duchasse elaborado con productos de la zona y que también contará con algún plato gastronómico sudafricano, en honor a la novia, en la cena oficial que se celebrará en la Ópera Garnier y en las terrazas del Casino. Antes de medianoche, los monegascos se unirán de nuevo para ver un espectáculo de fuegos artificiales y, a continuación, dará comienzo el baile, hasta que el cuerpo aguante.