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Errandonea, 25 años de obediencia férrea a la disciplina etarra en prisión

  • El etarra no se ha arrepentido nunca de su pasado terrorista
  • Sin delitos de sangre, es un firme defensor  de la "lucha armada"

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El histórico etarra Andrés Errandonea Arruti, que este martes ha celebrado su puesta en libertad enarbolando una pancarta de Bildu, ha permanecido sus 25 años en prisión cumpliendo la férrea disciplina que ETA impone a sus internos y cumpliendo fielmente todas sus indicaciones y participando en sus reivindicaciones, según han informado a Europa Press fuentes penitenciarias.

Ingresó en prisión en mayo de 1986 y fue en sus primeros años donde demostró una especial beligerancia en sus posiciones violentas lo que le llevó a incurrir en diversas faltas penitenciarias, han precisado las fuentes consultadas, que llaman la atención sobre los centros en los que este terrorista cumplió condena para entender su posicionamiento dentro del denominado 'frente de makos' (colectivo de presos de ETA).

De Carabanchel a Canarias

Tras ser detenido en la localidad guipuzcoana de Oiartzun, ingresó en la cárcel madrileña de Carabanchel, posteriormente fue trasladado a Alcalá Meco, también en la Comunidad de Madrid, y después permaneció una temporada en Herrera de la Mancha, prisión a la que volvería años después para cumplir la última fase de su condena.

No obstante, antes estuvo en cárceles reservadas tradicionalmente a los presos considerados más duros de la organización criminal como son los centros penitenciarios de Ceuta, la cárcel de Salto del Negro en las Palmas de Gran Canaria (no hay presos de ETA en las islas desde la tregua de 1998) y Huelva, donde llegó en julio de 1992.

Un año después fue trasladado de nuevo a Herrera de la Mancha donde ha permanecido todo este tiempo salvo un breve traslado a Carabanchel en diciembre de 1994.

Fiel a las instrucciones de ETA

En todo este tiempo, Errandonea Arruti ha sido fiel a las instrucciones de ETA en prisión participando en sus protestas y reivindicaciones como ayunos, 'chapeos' (negarse a salir de sus celdas), encarteladas o el envio de escritos de protesta a la dirección del centro, entre otras acciones.

Asimismo, nunca ha solicitado trabajos remunerados en prisión tal y como establece la banda al entenderlo como algo propio de presos comunes y no para la autodefinición de presos políticos que se otorgan los terroristas.

Sin delitos de sangre, fue detenido por pertenecer al comando Irrintzi, desarticulado pocas horas después de que ametrallara un camión francés en la autopista Bilbao-Behovia. La Guardia Civil les atribuyó varios ametrallamientos de otros tantos camiones franceses, y un intento de atentado contra agentes de la Guardia Civil que vigilaban un colegio electoral en el referéndum de la OTAN. Al comando le fue incautado diverso armamento.

Errandonea Arruti ingresó en prisión con 23 años y la abandona con 47 sin haberse arrepentido nunca de su pasado terrorista y siendo un firme defensor de la "lucha armada".