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Portugal negocia su rescate con la UE y el FMI bajo la amenaza finlandesa

  • La ultraderecha finlandesa amenaza con bloquear el rescate luso
  • La UE y el FMI difieren en los plazos y el interés de la ayuda a Lisboa

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El precio de la deuda lusa bate récords

Este lunes comienza la negociación del rescate de Portugal con una nube en el horizonte. El triunfo de la ultraderecha antieuropeísta en Finlandia, tercera fuerza más votada, cuyos líderes podrían vetar la ayuda a Lisboa.

Los representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) se encuentran en la capital lusa para concretar los términos del tercer rescate de un país del euro, tras los de Grecia e Irlanda, que se estima ascenderá a 80.000 millones de euros.

Los expertos examinaron las cuentas públicas de Portugal la semana pasada y tienen por delante arduas negociaciones con el Gobierno en funciones de José Sócrates.

El objetivo es sacar adelante un austero plan de reformas económicas, que incluye privatizaciones, reforma del mercado laboral y medidas para sanear la banca. El programa de ajuste tendrá que estar listo a mediados de mayo, justo unas semanas antes de las elecciones anticipadas.

La amenaza finlandesa, True Finns

Sin embargo, la amenaza para la estabilidad financiera de Portugal puede venir de un país de la eurozona que se encuentra a 3.000 kilómetros de distancia en dirección norte. En Finlandia, el partido euroescéptico True Finns ha experimentado un ascenso fulgurante y puede estar dispuesto a bloquear la ayuda a Lisboa si finalmente forma parte del Gobierno de Helsinki.

Avance de los ultras en Finlandia

Tras los primeros resultados de las elecciones finlandesas, el líder del True Finns, Timo Soini, ya avanzó su intención de torpedear el rescate a Portugal: "No creo que el paquete de medidas se mantenga, tal y como está". "Lo más importante es que Finlandia no necesite pagar por los errores de los demás", ha añadido.

El líder populista, que ya en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo fue el candidato más votado de todo Finlandia, asegura que su intención es cambiar desde dentro las políticas económicas de Bruselas. "Ya se ha visto que el paquete de ayudas a Grecia e Irlanda no ha funcionado. Ahora las cosas van a empezar a hacerse de otra forma en Europa", ha señalado.

Puede llevar semanas saber si los ultraderechistas finlandeses pueden respaldar con hechos estas amenazas, pero su éxito en las elecciones supone un riesgo potencial para Lisboa, cuyas autoridades calculan que agotarán las reservas para mantener en marcha el país en junio.

Ante ese riesgo, la Comisión Europea confía en que el nuevo Gobierno de Finlandia cumpla los acuerdos suscritos para garantizar la estabilidad de la Zona euro, incluido los que respaldan el fondo de rescate para los países en apuros financieros, según ha explicado este lunes la portavoz en jefe del Ejecutivo comunitario, Pia Ahrenkilde.

Presión de los mercados

Cualquier retraso en aprobar el rescate más allá de mediados de mayo podría llevar a los líderes europeos a intentar encontrar otros fondos para ayudar a Portugal, un país de poco más de 10 millones de habitantes al que los inversores han puesto la proa por sus altos niveles de deuda y falta de competitividad. Esta mañana el diferencial de los bonos portugueses respecto al bono alemán se situaba en 571 puntos básicos, con un rendimiento del 9,342%.

El desempleo en Portugal ha crecido desde hace casi un decenio, los niveles educativos están por debajo de la media de la zona euro y el país depende de productos industriales como los textiles, un campo en el que la competencia china es implacable. Incluso sin la amenaza finlandesa, Lisboa se enfrenta a obstáculos políticos internos para pactar la ayuda con la UE y el FMI.

El primer ministro socialista, José Sócrates, está en funciones desde que el Parlamento luso rechazó su cuarto plan de ajuste. Con unas elecciones previstas para el 5 de junio, el rescate debe ser aprobado por el Gobierno y también por la oposición de centro derecha (PSD), que lidera las encuestas.

Las negociaciones también podrían complicarse por diferencias de criterio entre la UE y el FMI sobre las condiciones financieras del préstamo. El semanario portugués Expresso publica que el FMI insiste en pedir un tipo de interés más bajo que el fijado para los rescates de Portugal y Grecia, y se inclina a que la ayuda dure cuatro años, más que tres, para dar tiempo adicional a la recuperación. Sin embargo, las principales potencias europeas se mostrarían reticentes por miedo a tener en contra a la opinion pública.