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China acumula ya más de tres billones de dólares en reservas, un récord histórico

  • Al final de marzo contaba con divisas por valor de 3,044 billones
  • La artificial devaluación del yuan favorece la entrada masiva de capitales en el país

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China ha reventado todos los récords de reservas de divisas al superar los tres billones de dólares al final de marzo, lo que significa un aumento de un 24,4% respecto a las que tenía hace un año.

Según el Banco Central de China, a finales del mes pasado, sus reservas alcanzaban los 3,044 billones de dólares, un nuevo máximo que supera el logrado al terminar 2010 (2,847 billones de dólares).

La mayor parte de esas reservas son dólares, moneda de la que China es el primer detentador del mundo, por delante de Japón.

Según los economistas, esa inmensa acumulación de reservas de Pekín es consecuencia del desequilibrio en los intercambios exteriores del gigante asiático.

Así, al mantener de forma artificial la devaluación de su moneda -el yuan o renminbi- frente a otras divisas como el dólar o el euro, China favorece sus exportaciones: sus productos resultan más baratos en el exterior. Así, el superávit comercial de China se mantuvo en 183.000 millones de dólares en 2010, algo inferior al de 2009.

Pero, al mismo tiempo, absorbe tal cantidad de capitales exteriores que su masa monetaria se dispara y se genera una inflación galopante (5,4% en marzo, según ha adelantado este jueves una televisión de Hong Kong, un dato que empeoraría las previsiones que calculaban un 5,2%).

Ese aumento inesperado de la inflación China ha afectado a los mercados bursátiles internacionales, que ven un riesgo importante en el repunte de los precios registrado en las economías emergentes. Así, el Ibex 35 ha perdido un 1,51%, y se ha quedado en los 10.622 puntos, el Dax de Fráncfort ha retrocedido un 0,35%, el FTSE 100 de Londres ha caído un 0,78% y el Cac 40 de París ha cedido un 0,83%.

Enfriar la economía y reducir la dependencia exterior

Para tratar de controlar el recalentamiento económico, Pekín aceptó hace un año cierta flexibilización de los cambios del yuan, una apreciación que ha sido muy ligera y que no acaba de convencer a Estados Unidos ni Europa, que se han quejado en reiteradas ocasiones de lo que consideran competencia desleal para aumentar su competitividad.

También ha adoptado medidas para retirar liquidez de la economía, como obligar a sus bancos a elevar hasta un 20% el coeficiente de caja (el porcentaje del dinero que un banco debe mantener en reserva líquida y sin utilizar para préstamos o inversiones) o subir los tipos de interés seis veces desde el pasado mes de octubre.

De esta manera, Pekín quiere enfriar la economía, aunque eso suponga reducir su ritmo de crecimiento. Pretende asentar las bases económicas, con la reducción de su dependencia de las exportaciones y la demanda exterior, y el impulso del consumo interno. Todo ello al tiempo que trata de resolver los actuales desequilibrios sociales, medioambientales y energéticos.