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Portugal no asusta a las bolsas europeas, que se disparan antes de cerrar casi planas

  • La Bolsa de Lisboa gana más de un 1,5% después de la petición de rescate
  • El selectivo español ha cerrado con una ligera subida del 0,04%

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La Bolsa de Madrid ha cerrado esta sesión con un ligero aumento del 0,04% y se ha situado en 10.849 puntos, después de registrar un nivel superior, incluso a los 10.900 puntos durante toda la jornada, tras la subida de tipos del BCE en un 0,25% y un día después de que Portugal anunciara su intención de pedir el rescate económico a la Unión Europea.

La Bolsa de Lisboa ha cerrado con un avance del 1,18%, impulsada por las acciones de los cuatro bancos portugueses que cotizan en Bolsa, cuyas cotizaciones se han disparado debido a la confirmación de que el país recurrirá a la ayuda externa.

Los títulos del Banco Portugués de Inversiones (BPI, participado por La Caixa) han subido un 5,12%, y  los del Banco Espirito Santo (BES), han crecido un 4,18%.

Esa misma tendencia al alza han registrado las acciones del Banco Comercial Portugués (BCP, participado por el Banco Sabadell), que ha ganado un 4,07%, y Banif, que ha registrado un aumento del 2,10%.

Pese a la solicitud de ayuda exterior, los mercados no han aflojado su presión sobre Portugal y este jueves, los bonos soberanos a 10 años del país se veían obligados a ofrecer una rentabilidad del 8,58% en el mercado secundario. Por contra, la deuda española se mantenía en el mismo nivel en el que terminó la jornada del miércoles: con un rendimiento del 5,24% y una prima de riesgo situada en 180 puntos.

Los bancos españoles, tranquilos

Mientras, en la Bolsa de Madrid, los bancos españoles no se resienten de la situación lusa, sino más bien al contario, van asentando sus ganancias según avanza la sesión pese a ser uno de los colectivos más implicados en Portugal. La petición del rescate por parte de Lisboa garantiza los pagos que se deben a todos los inversores en la deuda soberana lusa, por lo que los mercados parecen dar la bienvenida a la decisión del Gobierno de Sócrates.

Esta reacción parece confirmar los análisis de los expertos, que desligan ya la suerte de España de la de su país vecino.

Así, al cierre de la sesión, Bankinter encabezaba las subidas del sector bancario con un repunte del 4,30%, seguido del Santander (1,71%), el Popular (1,50%) y el BBVA (0,27%).

Hasta noviembre de 2010, los bancos españoles habían comprado 6.100 millones de euros de deuda pública lusa, según los datos del Banco Internacional de Pagos (BIS). Si a esa cantidad se suma la inversión en deuda privada, las entidades españolas acumulaban más de 70.000 millones de euros, casi seis veces la exposición que existía en Grecia e Irlanda en el momento de petición de sus respectivos rescates.

Por lo que respecta al sector privado no bancario, rozaba los 50.000 millones de euros, una cifra muy superior a la de otros países como Alemania o Francia.

Las bolsas europeas al alza

El resto de mercados europeos cierran con pérdidas ligeras, después de registrar ganancias a lo largo de toda la jornada. Dos horas antes del cierre de los mercados, el índice Cac de París subía 0,15%, el FTSE 100 de Londres, un 0,57%, mientras que el índice Dax de Fráncfort repuntaba un 0,03%.

Finalmente, el alemán DAX30 ha cerrado con un descenso del 0,50%, seguido muy de cerca por el CAC 40 con unas pérdidas del 0,49%, y el de Londres ha registrado unas pérdidas del 0,56%.

Por su parte, el euro cedía ligeramente frente al dólar a esa misma hora y se situaba en el nivel de 1,4271 euros, un 0,38% menos que al cierre del miércoles.

Estas ganancias se producen en la primera jornada bursátil desde que el primer ministro luso, el socialista José Sócrates -quien ejerce su cargo en funciones después de dimitir el pasado 23 de marzo-, comunicara oficialmente que Portugal ha pedido ayuda a la Comisión Europea debido a los problemas del país para acceder a financiación.

La desconfianza de los inversores en la situación económica del país se reflejó en un aumento imparable de los intereses que penalizan su deuda soberana en el mercado secundario y de la rentabilidad exigida en sus emisiones directas de deuda pública en el mercado primario.

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