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La polémica por la Ley Sinde acecha la gala del 25 aniversario de los Goya

  • La crisis abierta en el cine español sobrevuela la gala
  • Alfombra roja y pantallas gigantes para la ceremonia de las "bodas de plata"
  • La gala de los Goya del año pasado fue la más vista de la historia

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El presentador Andreu Buenafuente, durante la XXIIII edición de los Premios Goya
El presentador Andreu Buenafuente, durante la XXIIII edición de los Premios Goya

Siempre entusiasta y excesivo, Álex de la Iglesia ha cuidado hasta  el último detalle para que la gala de las bodas de plata de los Goya  sea especial, y fluya como una maquinaria bien engrasada.

El director  bilbaíno nunca imaginó que sus propias palabras serían el detonante, de  la penúltima polémica del cine español y de paso centraría todas las  miradas, como una suerte de “publicidad extra”, en la gala del 25  aniversario.

Todo empezó en Twitter. La información corrió como la pólvora en la  red social y La Ley Sinde contra la piratería audiovisual, actuó como  improvisada mecha.

Tras el acuerdo suscrito por PP, PSOE y CiU para  salvar la ley en el Senado, el presidente de la Academia de Cine  sorprendía a propios y extraños, tras unos primeros acercamientos en  clave cordial y positiva, anunciando su dimisión después de la Gala de  los Goya.

"El resultado de esos acercamientos me hizo cambiar de opinión  acerca de la ley, y la redacción final del texto no me resultó  satisfactoria, y así lo expresé", aseguró De la Iglesia.

Terminaré lo que he empezado. (Álex de la Iglesia)

"Sin embargo, considero que yo no puedo  imponer mi forma de ver las cosas al resto de los compañeros de la  profesión, y pido disculpas por ello", explicaba en otro ‘tuit’, el  propio Álex de la Iglesia, ganándose el apoyo perdido de miles de  internautas.

De la Iglesia abrió “la caja de los truenos” y las reacciones no pararon  de sucederse.

“Ha abierto una crisis innecesaria y muy dañina en el  cine español”, aseguraba la Vicepresidenta de la Academia, Icíar  Bollaín.

El impacto inicial dejó pasó a una cierta calma, y el director entonó  el mea culpa. “Terminaré lo que he empezado”, afirmaba, refiriéndose a  los Goya, en los que tanto esfuerzo personal ha empeñado.

“Es un lío. Ya  está. Ya se ha dicho todo. Estamos todos deseando disfrutar de la  gala”, subrayaba Bollaín zanjando la polémica.

¿Cómo afectará a la gala?

"Todo por la gala" parece ser la premisa a partir de ahora. La  familia del cine hace piña,  dispuesta a que la ceremonia no se  empañe, eludiendo la polémica interna y reivindicando el glamour  perdido, en un mar de cifras negativas (Esta semana se ha conocido que  el pasado año la cuota de pantalla apenas sobrepasó el 10%.  Annus  horribilis para el cine español).

Por primera vez los premios, se celebrarán en el Teatro Real, habrá  alfombra roja y hasta pantallas gigantes para el público, al más puro  estilo Hollywood, todos detalles impulsados por el propio De la Iglesia.

La gala de los Goya de 2010, fue la más vista de la historia

Una gala que el año pasado congregó a más de 4.656.000 espectadores y  un 26,4% de cuota de pantalla, convirtiéndose en la más vista de la  historia,

y sobre la que este año sobrevuela la Ley Sinde como un ingrediente más  en esta historia.

Una fiesta del cine que, de sobra es conocido, nunca  ha eludido la reivindicación- la gala del "No a la guerra" (2003), es un  claro exponente- y en la que el factor sorpresa, sobre los comentarios-  a favor, en contra- que pudieran saltar en la ceremonia, flota en el  aire. Famosa es la irreverencia y el humor vitriólico de Álex de la  Iglesia, ¿deslizará su malestar el director en su última gala cómo  presidente?.  Habrá que esperar a los créditos finales para descubrirlo.