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Israel permite a Egipto desplegar soldados en el Sinaí para evitar la caída de Mubarak

  • Netanyahu advierte que Egipto podría acabar como Irán
  • Peres da apoyo expreso a Mubarak como líder egipcio

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El presidente de Israel, Simón Peres, dice que siempre ha tenido un gran respeto por el presidente egipcio, Hosni Mubarak. Su primer ministro, Benjamín Netanyahu, advierte que la revuelta popular en el país vecino puede acabar como la que llevó a la Revolución Islámica al poder en Irán en 1979. Y Tel Aviv permite en una decisión insólita que se desplieguen las tropas del ejército egipcio en la península del Sinaí para frenar las protestas.

Estos tres datos confirman una idea que ni los más acérrimos enemigos de Mubarak podrían haber celebrado más: que Israel se ha convertido en su más ferviente apoyo a nivel internacional.

Mientras Estados Unidos y la Unión Europea hablan de la necesidad de una transición pacífica en el país, el primer ministro israelí advertía que "un movimiento islamista podría tomar el control del estado aprovechándose del caos".

El fantasma de Irán

"El caos puede propiciar que los islamistas lleguen al poder", ha advertido el jefe del Ejecutivo israelí en una rueda de prensa junto a la canciller alemana, Angela Merkel, de visita oficial en Israel.

Además, ha añadido que ese no es sólo su temor, sino el de "todos los líderes mundiales con los que he hablado y ninguno desea que ese sea el resultado".

El jefe del Gobierno israelí ha considerado que el "verdadero temor" es que el islamismo radical se aproveche de la democracia para llegar al poder y ha puesto como ejemplo a Irán de lo que podría suceder en Egipto.

Si eso ocurre, ha opinado Netanyahu, "no habrá democracia, ni se respetarán los derechos humanos".

Soldados egipcios en el Sinaí

El primer ministro ha rechazado referirse a informaciones divulgadas por medios locales que apuntan a que Israel ha autorizado este lunes a Egipto el despliegue de tropas en la Península del Sinaí por primera vez en tres décadas, lo que se considera una violación del acuerdo de paz de 1979 entre las dos naciones.

En total, unos ochocientos hombres se han desplegado cerca de la ciudad balneario de Sharm el Sheij, al su de la península del Sinaí. El tratado de paz entre ambos pa´sies establecía que los militares egipcios no podían entran en el Sinaí a cambio de la retirada israelí.

Por su parte, el presidente de Israel, Simón Peres, ha sido el primer dirigente israelí en manifestar explícitamente su apoyo a  su homólogo egipcio, Hosni Mubarak, al expresar su posición sobre la  revuelta egipcia.

"Siempre hemos tenido y tenemos gran respeto por el presidente  Mubarak. No decimos que todo lo que haga sea correcto, pero hizo una  cosa por la que le estamos agradecido: mantener la paz en Oriente  Medio", ha afirmado Peres en una ceremonia en su residencia oficial de  recepción de credenciales a nuevos embajadores, según ha informado la emisora de  radio del Ejército israelí.

Se trata de la primera vez desde que el pasado martes comenzaran las  multitudinarias protestas en Egipto que un alto cargo israelí apoya a  uno u otro bando.

Según informa este lunes el diario israelí Haaretz,  Israel ha pedido a  EE.UU.,  China, Rusia y varios países europeos que bajen el tono de sus   críticas a Mubarak para preservar la estabilidad en la región.