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La congresista Giffords evoluciona favorablemente y podría ser dada de alta en "días o semanas"

  • Se ha sometido a una operación del ojo que ha superado
  • El Congreso vuelve al trabajo este martes

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La congresista por Arizona Gabrielle Giffords, que fue herida en la cabeza en un tiroteo durante un acto público, responde positivamente tras ser operada del ojo derecho, según el último parte médico.

Giffords había sido sometida a una operación el sábado para reparar una fractura en la cuenca del ojo dañado, según ha informado este martes durante una rueda de prensa el equipo médico que la atiende en el Hospital de la Universidad de Arizona.

El alta, en "días o semanas"

El jefe de neurocirugía del Centro Médico Universitario, Michael Lemole, ha precisado que Giffords ha tolerado las dos horas que duró la operación y progresa pese a la gravedad de la herida que le causó la bala, que le atravesó el hemisferio cerebral izquierdo.

Según ha explicado el doctor, la cirugía era necesaria, porque algunos fragmentos de hueso desprendidos a causa del impacto de la bala estaban empujando el ojo hacia abajo y no pudieron hacer la intervención cuando fue ingresada porque se encontraba en estado crítico. Gifford puede que abandone el hospital "ser cuestión de días o semanas", según ha informado Lemole.

Los médicos todavía no tienen indicios de que la congresista haya tratado de hablar, según ha señalado el doctor Randy Friese, uno de los cirujanos que le hizo una traqueotomía a Giffords durante el fin de semana, después de que le retiraran el tubo de respiración.

No obstante, "todos somos muy optimistas" dijo Friese, quien indicó que el marido de la congresista, el astronauta Mark Kelly, ha asegurado que en una de sus visitas distinguió un gesto que podría ser una sonrisa.

Friese se ha mostrado prudente y ha advirtido de que también podrían estar equivocados ya que "a veces vemos lo que queremos ver, pero si él ha dicho que ha sonreído, le creo".

Vuelta a la normalidad

Mientras, la Cámara de Representantes retoma este martes su actividad con el ánimo de inaugurar una etapa más civilizada en sus debates tras el tiroteo de Tucson (Arizona), pero con una agenda que podría echar por tierra la buena voluntad de los legisladores.

El tiroteo en Tucson, en el que han fallecido seis personas y han resultado heridas catorce, entre ellas la representante Gabrielle Giffords, ha servido para que todo el 'establishment' de Washington reflexionara durante una semana sobre su estilo de hacer política.

El Congreso había decretado un receso tras la tragedia y mientras la Cámara de Representantes retoma este martes su trabajo, el Senado no lo hará hasta el 25 de enero, día del debate del "Estado de la Unión".

El presidente de EEUU, Barack Obama, ha pedido a los legisladores que inauguren una nueva era política, de un tono "más civilizado" y teniendo presente que antes que republicanos o demócratas todos son estadounidenses, a lo que ya han respondido los primeros diputados con un gesto de buena voluntad.

El senador Charles Schumer, el "número tres" de los demócratas en la Cámara Alta, y su colega republicano Tom Coburn, un líder conservador, pretenden sentarse juntos en el hemiciclo cuando Obama presente en una sesión conjunta del Congreso su análisis sobre los éxitos y los retos de su Gobierno durante 2010 y 2011.

Superar las diferencias

Tradicionalmente, en el "Estado de la Unión" los republicanos y los demócratas se sientan divididos por el color de su partido y solamente se ponen de pie y aplauden al presidente de su respectivo partido y prácticamente nunca al de la oposición.

Pero en esta ocasión este gesto simbólico, que se prevé sea acogido también por otros legisladores, pretende demostrar al país que, pese a las diferencias, pueden dejar de lado sus rencillas.

Sin embargo, la primera prueba de fuego para los legisladores se producirá esta misma semana, porque en la agenda de la Cámara de Representantes figura sobre todo una iniciativa que tiene todos los ingredientes para encender de nuevo los ánimos: el debate sobre la revocación o no de la reforma de salud de Obama.

El presidente de la Cámara de Representantes, el legislador republicano por Ohio, John Boehner, ha fijado el debate en el pleno para mañana martes y el voto sobre la revocación para el miércoles.

El debate de siete horas que precederá al voto reflejará las profundas diferencias ideológicas entre los dos partidos y será, por tanto, la primera oportunidad para que los legisladores demuestren si realmente quieren inaugurar una etapa política más civilizada.


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