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Javier Bardem: "El éxito es irse a la cama diciendo he hecho lo que pude y estoy orgulloso"

  • "Cuando te posicionas hay enemigos: así es la vida", asegura
  • Dice que ha trabado poco en Hollywood, pero sí con directores de EE.UU.
  • "La de actor es una profesión muy criticada y desagradecida", subraya

Ver también: Especial Biutiful, la película

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Javier Bardem: "El éxito es irse a la cama diciendo he hecho lo que pude y estoy orgulloso"

Javier Bardem asegura que no le interesa el éxito. O por lo menos el éxito entendido como "lo que tienes a nivel material y el eco mediático que produces. se está demostrando".

"Eso no es éxito", ha subrayado en el programa La entrevista de La 2, "en realidad es irse a la cama diciendo 'he hecho lo que he podido y estoy orgulloso de haberlo hecho'".

Para el ganador de cuatro goyas, hay "una generación de chavales" que ven la primera definición como el fin a llegar.

"Y eso me preocupa y es terrible", ha aseverado el actor, quien también ha destacado que hay "otra generación que ve eso como algo que tiene que evitar e irse a lo opuesto: el trabajo, el sacrificio, el esfuerzo y la ética".

"El valor de la interpretación tiene que ver con el trabajo del día a día, con estar ahí, con creer, con confiar, con agradecer y con aprovechar cuando te dan la oportunidad de masticar un personaje de verdad", ha dicho.

Bigas Luna, fundamental

Bardem comenzó en la actuación a los cinco años, en la serie El pícaro. Tras pasar por dos de sus pasiones, el rugby y la pintura, el gusanillo le entró en Jamón, jamón de Bigas Lunas, director al que responsabiliza de su carrera.

"Si la película hubiera sido más traumática, si el director hubera sido más tirano o más duro, a lo mejor uno con 20 años dice 'no quiero trabajar con esto'. Pero gracias a que Bigas Luna es como es, la experiencia fue maravillosa", ha reconocido.

Y de ahí, tras recibir innumerables premios (entre ellos cuatro goyas), a Hollywood. O mejor dicho, a Estados Unidos porque, según ha subrayado, "en ese saco se mete a mucha gente que no es Hollywood", como Julian Schnabel, Woody Allen o los hermanos Cohen.

"De Hollywood sólo he hecho un pequeño papelito en Collateral y Come, reza, ama", ha aseverado Bardem, quien también ha reconocido que la alfombra roja de los Oscar "es una tortura".

El Óscar de los cómicos

Preguntado por qué pensó en el paseillo hasta recoger la estatuilla por No es país para viejos, Bardem ha afirmado que "cometí el gran crimen de no saber lo que has hecho" porque "la cabeza flota".

El Óscar se lo dedicó a los cómicos porque "es la profesión que me crió; una profesión muy criticada y, a veces, rechazada; una profesión muy desagradecida porque hay mucha gente que tiene un talento tremendo y que no tiene trabajo".

Por eso, y aunque hace tiempo de dejó de mirar atrás, Bardem se sabe un afortunado: "No puedo evaluar la tremenda suerte que he tenido (y espero seguir teniendo) de haber trabajado con gente que nunca me he podido imaginar".

La explicación a tanta suerte no la tiene ni él. "Ha sucedido y no sé porqué ha sucedido. Son accidentes y no lo pienso porque, si lo pienso, veo lo frágil que es todo", ha explicado.

De todas formas, asegura que es un privilegiado también "por hacer que disfrutes un momentito, que llores un momentito, que pienses ésto o lo otro, que sientas ésto. Es lo que tengo y lo único que sé hacer. Y eso me encanta".

Próxima parada, 'Biutiful'

Por lo pronto, el 3 de diciembre, estrena Biutiful, la última de Alejandro González Iñárritu. En la película da vida a Uxbal, un hombre que busca la luz que la vida parece negarle.

Uxbal ya le ha dado premios, como la Palma de Oro en el Festival de Cannes al mejor actor, pero también le ha costado mucho porque "hay personajes de los que es muy difícil salirse porque hay algo que uno deja ahí. Es que no puedes hacerlo de otra forma: tienes que entrar en su psicología, en su físico, en su emoción...".

Y éste es uno de esos. Tanto que, durante los cinco meses de rodaje, pensó en abandonar en algunas ocasiones.

Un actor comprometido

"Mi compromiso nace desde la voluntad de expresar una idea, un derecho fundamental de opinión", ha defendido Javier Bardem, que no ha dudado en aparecer en manifestaciones y protestas.

Y eso le ha granjeado críticas. "Cuando te posicionas hay enemigos, pero así es la vida", ha dicho resignado.

La última protesta a la que ha acudido fue hace poco, en apoyo al pueblo saharaui.

Para él, lo que está ocurriendo en el Sáhara ahora "es una crónica de una muerte anunciada. Hemos dejado más de 30 años al pueblo saharaui en el mayor de los abandonos: a nivel de protección, a nivel social, económico... Y en mitad del desierto, que es un desierto terrible".

Por eso pide la intervención de la ONU y de los países "porque si no puede pasar lo que nadie desea: un conflicto armado".

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