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Andrés Sardá en Cibeles Madrid Fashion Week

Lunes de Cibeles con las osadas propuestas de Andrés Sardá

  • Jesús del Pozo hace del blanco una declaración de principios

  • Miguel Palacio presenta una colección con tintes otoñales

Ver también: Especial Cibeles Madrid Fashion Week 2010

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A nadie le importa madrugar en un día tan triste como éste si lo que te espera es el desfile de Andrés Sardá. Sus juegos en blanco y negro, muy potentes, enfatizan la lucha entre masculino y femenino con guiños a la película Cabaret.

Sofisticada en extremo, la colección apenas tiene detalles femeninos. Tan sólo plumas y flecos se permiten un breve contoneo, y un malva con flores, un rosa fuerte y un azul eléctrico gritan para llamar la atención antes de ser eclipsados por destellos dorados, plata metálica y latón. Una propuesta osadamente perfecta.

Jesús del Pozo es un maestro de la tijera. Recorta siluetas con precisión, dibuja prendas asimétricas en perfecto equilibrio y hace del color blanco una declaración de principios.

Este arquitecto de la moda erige vestidos trapecio, mima detalles de camisería y juega con las rayas, rectas u onduladas, para crear un efecto de movimiento. El naranja y el rojo acentúan su pasión por la elegancia y cierra el desfile un vestido que resume su idea: mezclar texturas, jugar con los patrones, romper la simetría y conjugar un mismo tono para conseguir una bella oda a la mujer.

Variedad y originalidad

Duyos siempre va a contracorriente. Si sus compañeros beben de la eterna juventud, él suspira por modelos de más de 40 años para reivindicar la serenidad, la sabiduría, y la esencia de buen vestir.

Su paleta cromática tiene tonos maquillaje, vainillas y rosas delicados que enmarcan una instantánea del ayer en la que destacan los estampados de animales exóticos. Las hojas cosidas sobre blusas y faldas son un símbolo del otoño de la vida.

Miguel Palacio también idea una colección con tintes otoñales. Prendas en negro con estrellitas dejan que se luzcan vestidos blancos que se ciñen a la cintura con grandes cinturones de enormes conchas. Los escotes palabra de honor y corazón son caricias frente las duras escamas en plata y oro que elige para la noche.

El azul tinta se presenta principesco y el vestido rojo, todo glamour, quita el hipo a pesar de su aspecto inacabado. Si los primeros días vimos mucho verde, hoy es el rojo quien acapara la pasarela.

Colecciones que se disfrutan y se aman

Ana Locking lo lía con rosa palo y ¿nude¿ en un contraste divertido. La diseñadora estampa, como ya hizo en febrero, con dibujos de efecto caleidoscopio pero incluye ahora otros de nervios musculares y sangre. Las transparencias de encaje permiten ver lo que no Ana no dibuja: la piel.

La tragedia de Fancis Montesinos se alegra en blanco y se enternece en negro. Azules del mar se mezclan con estampados generosos y destacan las prendas en punto grueso y crochet de factura artesanal. Frambuesas, hierba, empolvados y roca colorean su homenaje a la Valencia que lleva en el alma.

Cierra el día el dúo Ailanto que también apuesta por los estampados orgánicos. Dibujos de cometas vuelan sobre un paisaje abstracto con flores difuminadas en tonos baya, musgo y seta. Destaca el ¿Denim ¿en tonos naturales, las superposiciones que se complementan entre ellas y las mezclas geniales de mate y brillo. Si la ropa desprende olor a campo los complementos huelen a granja.

Cueros pasados por agua, ante y lujoso avestruz sirven para adornar una linda estampa primaveral que huele a lavanda y romero. Sus anteriores colecciones tenían referencias muy claras a los años 70 a la música disco o a la televisión. Ésta lo tiene a la vida, por eso su colección se siente, se disfruta y se ama.

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