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Los controladores aéreos ratifican el acuerdo con AENA y descartan definitivamente la huelga

  • El 89% de la asamblea lo ha respaldado y sólo el 7,3% ha votado en contra
  • A partir del 15 de septiembre, ambas partes negociarán el nuevo convenio
  • José Blanco anuncia que recibirá a sus representantes en los próximos días
  • Un portavoz de USCA advierte de una complicada negociación del convenio 

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La asamblea de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) ha ratificado con un 89,07% de votos a favor el acuerdo alcanzado la semana pasada con Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), que evita la huelga con la que amenazaron los trabajadores por la regulación de su jornada laboral y salario.

Un 90% de los controladores afiliados han acudido a votar en los 49 centros de trabajo, hasta un total de 1.811 trabajadores, de los que 1.613 han votado a favor, mientras que tan sólo 132, esto es, el 7,29%, lo ha hecho en contra; otros 66 votos, un 3,64%, han sido votos en blanco o abstenciones.

De este modo, una amplia mayoría de los controladores -USCA agrupa a casi el 95% de los 2.400 que trabajan en España- han respaldado el acuerdo de mínimos firmado por el presidente de USCA, Camilo Cela, y el de AENA, Juan Lema, que implica una jornada de un máximo anual de 1.670  horas y un salario medio de 200.000 euros anuales.

Blanco les recibirá ahora

Con este acuerdo y el respaldo de los controladores se cierran más de cinco meses de negociaciones y se prepara el camino para comenzar las conversaciones, a partir del 15 de septiembre, para la firma del II Convenio Colectivo del sector antes de que finalice el año.

El Ministerio de Fomento considera "positivo" el resultado de esta votación, ya que asegura la prestación del servicio y la paz laboral y garantiza unas condiciones laborales equiparables a las de los controladores europeos.

El ministro de Fomento, José Blanco, ha señalado que recibirá en los próximos días a los representantes de los controladores, con lo que atenderá la solicitud que USCA le trasladó hace unos días.

El portavoz de USCA, Daniel Zamit, ha  declarado en RNE que en esa reunión quieren exponer al ministro la situación que han vivido durante los últimos seis meses, "que no han sido fáciles". Además, le ofrecerán toda la colaboración del colectivo de controladores para que la reorganización anunciada por el Gobierno y AENA "se haga de forma ordenada y racional" y no mediante la imposición de una ley.

"1.670 horas es una barbaridad"

En opinión de Zamit, el acuerdo de mínimos ahora ratificado sólo debe proporcionar la tranquilidad necesaria para negociar el segundo convenio colectivo de los controladores, una norma que -ha advertido- debe situarse por encima de la ley aprobada por el Gobierno y el Parlamento, que fue elaborada como "marco transitorio" hasta que se cerrase la negociación colectiva.

Y en ese convenio, ha advertido el portavoz de los controladores, se debe cumplir lo prometido por José Blanco: la equiparación de las condiciones de trabajo con sus homólogos europeos, empezando por las horas de trabajo. "1.670 horas es una barbaridad", ha advertido Zamit, por lo que reclama que deberán reducirse.

"El problema es que hay muy pocos controladores", ha reiterado, por lo que la solución debería ser la contratación de nuevos efectivos.

USCA resalta el "absoluto" apoyo al acuerdo

El secretario de comunicación de USCA, César Cabo, ha declarado a los medios de comunicación en las proximidades del centro de control de Torrejón de Ardoz (Madrid) que el número de afiliados que han votado en contra "es poco representativo" y ha interpretado los datos como un apoyo "absoluto" a la labor desarrollada por la junta directiva de USCA.

A juicio de Cabo, se ha comprobado que la negociación es la única forma de solucionar los problemas y de llegar a un acuerdo, a pesar de una ley y tres decretos, porque se trataba de "alcanzar un acuerdo entre trabajadores".

Para el representante de los controladores, "a partir del 15 de septiembre queremos iniciar las negociaciones sobre el II Convenio Colectivo", que no es otra cosa que una conversación de acuerdos "laborales".