Enlaces accesibilidad

2010, el año que mató a la estrella de la CNN

  • La salida de Larry King simboliza el desplome de la cadena
  • Su audiencia está en mínimos históricos frente a Fox y MSNBC
  • Sus directivos se debaten entre cambiar el modelo o la huida hacia adelante

Por
Larry King, junto a Hillary Clinton en una entrevista realizada en 2000.
Larry King, junto a Hillary Clinton en una entrevista realizada en 2000.

"Cualquiera que no se de cuenta de que estamos evolucionando hacia una época totalmente nueva está ignorando el punto básico de nuestra existencia".

Con estas palabras Bernard Shaw, uno de los presentadores históricos de CNN, marcaba el inicio orgulloso del canal por cable con información 24 horas al día más famoso del mundo. Otra figura legendaria del mismo, Larry King, le correspondía esta semana con la frase que establece, al menos simbólicamente, su fin:

"Con el cierre de este capítulo, estoy esperando lo que el futuro y mi próximo capítulo me deparará", decía a la audiencia del programa que lleva presentando durante más de 25 años en prime time, del que se despedirá el próximo mes de otoño.

Él es la última gran figura de la cadena que quedaba por marcharse y con él muchos expertos temen que muera un estilo de hacer televisión de información al minuto que ha sucumbido de manera abrupta en los últimos tiempos ante la polarización política: a la derecha, la exitosa Fox news, que copa los diez programas informativos más vistos del cable estadounidense; a la izquierda, su némesis, la MSNBC, voz de los liberales de todo signo.

Caída de audiencia

Los datos no dejan lugar a dudas, empezando por el propio programa de Larry King. En los últimos tres meses ha tenido una audiencia media de 674.000 personas, su récord negativo en 25 años, casi un 40% menos que en el mismo periodo del año anterior.

Se encuentra a años luz de los 2.9 millones que tiene el exitoso presentador derechista O' Reilly y por detrás de su competencia de la MSNBC, el icono liberal Keith Olbermann (que ahora suena como uno de sus posibles sustitutos).

Sin embargo, King no es ni mucho menos una excepción: ni quien le precede a las ocho,  Campbell Brown, ni el que le sigue, el polémico Anderson Cooper, logran hacerle sombra a los 'speaker' a derecha e izquierda de Fox y MSNBC, que conectan con un espectador más joven y en un ambiente más polarizado políticamente, sobre todo de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

"Una de las pocas preguntas pendientes sobre las noticias a través del cable es si un canal puede construir su marca alrededor del reporterismo neutal y la conversación equilibrada y tener éxito", señala Amy Mitchell, directora adjunta del centro Pew para la excelencia del Periodismo.

"El medio ha pasado a ser notablemente más partidario en su tono en 2009, con tertulias ideológicas poblando el prime time y mostrando voces discordantes", añade.

Las señales que envía la dirección de la CNN apuntan a ese rumbo ideológico. Brown no continuará con su programa de las ocho y los sustitutos serán nada menos que el antiguo gobernador demócrata de Nueva York, Eliot Spitzer, y la columnista conservadora del Washington Post  Kathleen Parker...es decir, un demócrata contra una republicana.

Camino de la ideologización

"Cuando veo a la CNN y la forma en que toma decisiones, parece que su principal motivación es el miedo", señala Jay Rosen, profesor de Periodismo de la Universidad de Nueva York, para el sitio web Politico.

En él se relatan las presiones internas que está sufriendo la cadena para optar por un estilo más agresivo como el de Fox y MSNBC, aún a precio de traicionar su estilo de marca, las noticias de última hora sin sesgo político.

"No hay muchos lugares en los que puedes encontrar una conversación honesta que conozca las complejidades del mundo en vez de la retórica sorda partidista", ha defendido Klein, que considera que Spitzer y Parker no caerán en esa tentación.

El problema es que los expertos en televisión tienen memoria, y este programa recuerda demasiado a Crossfire, el polémico formato de la propia CNN en la que políticos republicanos y demócratas se tiraban los trastos a la cabeza en directo.

"Crossfire tuvo su lugar cuando Fox y MSNBC no existían y dentro de la gente que quiere una tertulia ideológica, los liberales gravitan hacia MSNBC y los conservadores hacia Fox, por lo que no queda nadie para verlo", subraya Dan Kennedy, profesor de Periodismo en la Universidad de Northeastern.

Así las cosas, la sustitución de King -que ha sido capaz de fabricar un estilo propio pero que entroncaba profundamente con el de la cadena- se ha convertido en la prueba de fuego para saber cómo será la nueva CNN.

Candidatos

King ya ha dejado claro cuál sería su elección: su sustituto habitual y amigo Ryan Seacrest, pero hay otras opciones sobre la mesa.

"Continuaremos haciendo un programa de entrevistas de información provocativas, temáticas e inteligentes cada noche, pero el formato y el estilo va a depender mucho del presentador -sus intereses, su estilo, su enfoque. El primer paso es conseguir un presentador y construir un show alrededor de él", ha reconocido Jon Klein.

Por eso, CNN no será la misma si se elige como sustituta a Katie Couric -la estrella de la CBS y famosa por sus entrevistas- que Anderson Cooper -presto siempre a acudir a los desastres naturales para sacar todo -literalmente todo- lo que hay allí.

Más aún, también podría ser alguien procedente del mundo del espectáculo, como Piers Morgan, jurado británico de Tienes talento, o Joy Behar, un humorista que hace un programa parecido en la cadena hermana de CNN, HLN.

Salida en desbandada

Quizá lo más grave es que los propios acontecimientos de última hora, que han nutrido la audiencia de CNN, no han podido ayudarla a levantar el vuelo. Ni el desastre de Haití ni la crisis del vertido de BP en el Golfo ni la salida abrupta del general McChrystal...Nada ha servido para teñir el año más negro de la CNN.

Y para comprobarlo, solo hay que echar un repaso a los que ya se han marchado: Christine Amanpour, la reportera que se dio a conocer en la guerra del Golfo, se va a la ABC; Lou Dobbs dejó su programa de las ocho el pasado mes de noviembre y otras presentadoras como Gerri Willis, Erika Brown o Campbell Brown han tomado un camino similar.

Amanpour y Dobbs, junto a King han formado parte del paisaje de una emisora que, como dijo Shaw, marcó una época: la de la saturación de información en tiempo real, que obligó a los políticos a ser capaces de reaccionar al minuto a acontecimientos que estaban pasando.

Ahora, 30 años después, la audiencia le da la espalda. Y la frase de Brown cobra un sentido trágico repetida en las reuniones del consejo de administración de la cadena:

"Cualquiera que no se de cuenta de que estamos evolucionando a una época totalmente nueva..."