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El secreto del escupitajo de las cobras escupidoras

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Existen serpientes que tienen un arma fuera de lo común. No estrangulan, ni muerden. Escupen veneno. Y lo hacen a los ojos. Si el líquido toca la córnea la víctima está sentenciada a muerte.

Los científicos se preguntan desde hace tiempo cómo las serpientes escupidoras tienen una puntería tan exquisita como para dar el 90% de las veces en los ojos de sus víctimas desde más de un metro y medio de distancia. Pues lo acaba de averiguar el biólogo Bruce Young de la Universidad de Massachusetts.

Para ello el osado científico se expuso personalmente a una cobra escupidora sudafricana. Eso sí, protegido por unas gafas de plástico. Para provocarlas se acercaba a ella y agitaba la cabeza amenazante hasta que ella escupía. 

El veneno de estas cobras sale a presión por unos orificios que tienen delante de los colmillos. Él y su grupo grabaron el ataque de la cobra con una cámara especial que capta los movimientos con extremo detalle. Repitieron la operación con diferentes cobras hasta 100 veces a lo largo de seis semanas.

Tras estudiar las filmaciones, Young ha averiguado el secreto de la puntería de las cobras escupidoras. Se adelantan al movimiento que vaya a realizar la víctima. Se anticipan y lanzan el veneno con un rápido movimiento de cabeza allí dónde ellas predicen que se encontrará el ojo de la presa cuando recorra la distancia desde su boca, es decir, unos 200 milisegundos después, o lo que es lo mismo, la mitad de lo que tardamos en pestañear. 

Esto es algo sorprendente. La coordinación de los movimientos de la serpiente con los de la víctima es algo que sugiere una capacidad neuronal que no se había observado nunca antes en reptiles.