
Unas gafas 3D frente a un televisión de última generación presentado en Tokio.REUTERS/Yuriko Nakao
NACHO PALOU (Especial para RTVE.es) Corea del Sur encabeza la carrera por el desarrollo de la televisión en 3D. En aquel país se pusieron a la venta algunos de los primeros televisores con esta tecnología de la mano de fabricantes locales como LG. Y también allí comenzarán, a lo largo de este mismo mes, las primeras emisiones de televisión 3D terrestre.
En España también se espera que varias cadenas, entre plataformas de pago y televisión digital terrestre (TDT) emitan este año contenidos en 3D o que, al menos, realicen pruebas de emisiónes.
Actualmente son varios los métodos que se están explorando para lograr el efecto tridimensional en televisores. Algunas están más avanzadas que otras, siendo de momento las que implican la utilización de gafas especiales las que mejores resultados dan.
Para lograr el efecto 3D se juega con el uso de dos imágenes desplazadas y superpuestas a las que se aplican diferentes métodos para lograr que cada una de esas imágenes llegue sólo a uno de los dos ojos. Así es como básicamente se logra crear la sensación de profundidad.
Aunque también existen soluciones que permiten ver 3D en televisión sin necesidad de gafas, como las pantallas autoestereoscópicas, de momento el resultado no es tan bueno en cuanto a calidad de imagen -o del efecto- ni tan cómodo.
Uno de los principales problemas en este caso es que es necesario observar la pantalla dentro de un margen de distancia y posición muy limitadas que deja poco margen de movimientos al espectador.
De momento la mayor oferta está en la utilización de gafas específicas. Aunque esta solución limita el número de espectadores al número de gafas disponibles, actualmente es la que logra una mejor sensación de profundidad y la que ya se está comercializando con una relativamente amplia variedad de modelos de varios fabricantes.
Las gafas 3D pasivas son las más conocidas y económicas, sobre todo las denominadas gafas anaglifo o bicolor que utilizan una lente azul y una roja para filtrar que cada ojo vea sólo una de las dos imágenes emitidas. Esto mismo se puede lograr también con gafas polarizadas, también pasivas, que filtran distintas frecuencias de la luz de la imagen para lograr el mismo efecto, aunque reducen la luminosidad. Son relativamente simples y baratas.
Sin embargo la mayoría de los fabricantes recurren a las gafas 3D activas que disponen de un circuito eléctrico alimentado con baterías recargables. Los cristales son en realidad pantallas LCD, cada uno de los cuales se vuelve oscuro (opaco) o transparente alternativamente, en una rápida secuencia inapreciable a simple vista.
Cada ojo sólo ve una de las dos imágenes proyectadas y se crea la sensación tridimensional
De este modo cada ojo sólo ve una de las dos imágenes proyectadas, lo que -como sucede con las gafas bicolor o polarizadas- crea esa sensación de tridimensional.
Actualmente es el método que ofrece una mejor calidad de imagen. Es la opción que menos interfiere la luz recibida, ni en la cantidad ni en el color. Pero también son más caras: cada par puede costar unos 150 euros, y además las de unos y otros fabricantes no son compatibles entre sí.
Sean activas o pasivas el uso de gafas requiere acostumbrarse, tanto para los que habitualmente llevan gafas de ver (las del televisor se ponen encima de éstas) como para los que no las utilizan.
Las activas son más pesadas y grandes, aunque actualmente hay modelos de tamaño razonable y menos de 50 gramos.
Conviene tener en cuenta que hay quien considera que el uso de estas gafas producen mareos, dolor de cabeza y otros efectos molestos e incluso peligrosos y que no son aptos para todas las personas y edades, por lo que conviene comprobar y tener en cuenta los posibles avisos que el fabricante pueda dar en este sentido.
Para que una película pueda verse en 3D tiene que haber sido grabada usando esta técnica. Lo mismo sucede con cualquier otro tipo de contenidos, incluyendo las retransmisiones en directo que deberán capturarse con cámaras especiales y los videojuegos, que también deberán hacerse expresamente para lograr este efecto de forma nativa.
Cuando un televisor 3D recibe una señal convencional (2D) se comporta como uno común. Pero las emisiones 3D no pueden verse sin gafas en esos televisores, ya que entonces se verán ambas imágenes superpuestas.
En general se considera que la función 3D -especialmente mientras sea imprescindible el uso de gafas específicas- queda reservada por tanto para momentos específicos, como los mencionados eventos deportivos, conciertos, películas y videojuegos.
Aún así, para hacer más atractiva la oferta de televisores 3D los fabricantes de éstas confían en el "3D simulado", un método por el que algunos televisores o dispositivos adicionales a éstos pueden procesar una señal de 2D convencional para convertirla una señal de imágenes en 3D.
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