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Más de 500 muertos en el centro de Nigeria por ataques de seguidores de una etnia musulmana contra varias aldeas cristianas

Una matanza orquestada de cristianos causa centenares de muertos en Nigeria

  • Los soldados toman la ciudad de Jos para evitar que se extienda la violencia

  • Pastores musulmanes atacaron tres comunidades cristianas el pasado domingo

  • Autoridades locales hablan de 500 personas pero la Policía solo reconoce 55

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Tres de la mañana del 7 de marzo. Armados con machetes y pistolas, un grupo de entre 300 y 500 pastores musulmanes de la etnia fulani entran en tres poblados cristianos en los alrededores de la ciudad nigeriana de Jos, en la provincia de Plateau, al centro del país. 

En su mente, una palabra: venganza, por la muerte de más de 300 miembros de su etnia el pasado mes de enero a manos cristianas. La única forma de escapar, una palabra: 'nagge', ganado en su dialecto, es una consigna que permite a los atacantes distinguir a los fulani de los miembros del grupo rival Berom. Es el pasaporte para evitar que te degollen con sus machetes. Antes ya han advertido a los musulmanes que conocen del ataque via SMS.

"Empezaron a lanzar disparos al aire para asustar a la gente y luego los asesinaban con sus machetes", cuenta a los periodistas Peter Gyang, un habitante de Dogo Nahawa, el pueblo donde se ha registrado el mayor número de víctimas.

"En un bien planeado y ejecutado ataque, los pastores fulani descendieron desde las colinas aledañas sobre las comunidades y llevaron a cabo lo que puede ser descrita como una operación comando para masacrar a los aldeanos", señala el matutino "Punch", que cita uno de los sobrevivientes, al que identifica como Dalyop Gyang.

Gyang relató que un grupo de fulani cercó las aldeas bloqueando las principales vías de acceso, mientras los demás entraron en las viviendas empuñando metralletas, machetes y otras armas.

El ataque en las tres localidades se ha producido de manera coordinada. Durante tres horas, los agricultores sedientos de venganza asesinaron a todo lo que se cruzaron por delante, ante la impasibilidad del ejército y a pesar de que la región está bajo el toque de queda desde las seis de la tarde a las seis de la mañana desde la matanza de musulmanes.

Balances variables

En total, fuentes locales aseguran que más de 500 personas habrían muerto. Sin embargo, la Policía solo confirma el fallecimiento de 55 personas.

Las autoridades policiales nigerianas tienen antecedentes de haber minimizado en ocasiones anteriores el número de muertos informados en incidentes de violencia étnica y religiosa en un aparente esfuerzo por evitar una escalada de las crisis.

El portavoz del gobierno de Plateau, Gregory Yenlong, dijo a los medios que hasta 500 personas habrían muerto en los ataques lanzados por pastores musulmanes.

La cifra indicada por Yenlong fue corroborada por líderes cristianos de las aldeas de Dogo Na Hauwa, Ratsat y Jeji atacadas por los pastores, mientras que periodistas que fueron llevados ayer al área por las fuerzas de seguridad dijeron haber contado, al menos, 150 cadáveres, en su mayoría de mujeres y niños.

Los periodistas puntualizaron que había cadáveres tirados en un área de cuatro kilómetros.

Críticas al ejército

Ante esta situación, el presidente interino del país, Goodluck Jonathan, ha ordenado que aumente el despliegue militar en la zona y ha establecido el estado de alerta máxima ante el temor de nuevas represalias.

Con todo, no ha podido evitar las críticas a lenta reacción de las fuerzas de seguridad de Nigeria, que intervino después de la matanza.

Durante las tres horas que duraron los ataques, "no hemos visto ningún policía", ha denunciado Peter Gyang.

"Las fuerzas de seguridad han fracasado, estamos muy preocupados por la lenta respuesta", ha declarado a AFP Eric Guttschuss, especialista en Nigeria de la organización Human Rights Watch.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, ha instado a las partes a demostrar la "máxima moderación" después de los asesinatos y ha manifestado "estar profundamente preocupado por el hecho de que ha habido violencia entre religiones nuevas, con un número ingente de víctimas".

"Los líderes políticos y religiosos en Nigeria deben trabajar juntos para abordar las causas y encontrar una solución duradera a la crisis de Jos", ha afirmado el jefe de la ONU.

Mientras, el Vaticano ha mostrado su "dolor y preocupación" ante las "terribles escenas de violencia" producidas.

Actos de violencia religiosa anteriores

Previamente, en Jos, donde la mayoría de la población es musulmana aunque hay una importante comunidad cristiana, han tenido lugar graves disturbios por motivos políticos y religiosos, con numerosas víctimas, en los años 2001, 2004 y 2008.

En noviembre de 2008, varios cientos de personas murieron y miles se vieron desplazadas de sus casas en un brote de violencia que se inició debido al retraso en la publicación de los resultados de las elecciones locales y que desembocaron en choques armados.

Los conflictos que tienen como protagonistas a cristianos y musulmanes en Nigeria se han cobrado la vida de más de 12.000 personas desde 1999, cuando se implantó la "sharia", o ley islámica, en doce estados norteños del país.

Con casi 150 millones de habitantes que se integran en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, está considerado como uno de los mayores "rompecabezas" del continente, en el que las diferencias por cuestiones políticas, religiosas y territoriales se dirimen, por lo general, en confrontaciones armadas.

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