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El pez robot

Por

Ciencia al Cubo

El nacimiento de perritos fluorescentes, la muerte de una chimpancé calva, qué son las neuronas espejo, el origen de los ojos azules o por qué nos salen canas. De la mano de América Valenzuela, en 'Ciencia al Cubo' pueden escuchar las historias más variopintas sobre temas científicos de actualidad.

Emisión en Radio 5: Lunes a viernes 10:07; Sábados 09:22 / 17:52 / 21:06; Domingos 09:22 / 17:55

Los científicos del MIT del Massachusetts Institute of Technology son más que famosos y reconocidos por las virguerías tecnológicas que construyen. Uno de sus diseños más curiosos es el pez robot.

El pez robot se parece muchísimo a un pez de verdad. Tienen forma de pez, un cuerpo almendrado con aleta dorsal y cola en forma de horquilla. Los hay de diversos colores y tamaños. Los hay amarillos verdes y rojos y su longitud oscila entre los 13 y 45 centímetros.

En total están compuestos por 10 piezas situadas en el interior de una estructura flexible. El motor está en la barriga y se encarga de iniciar el movimiento ondulante que hace que el pez se propulse hacia delante. Eso sí, aún no es autónomo: unos cables salen de su interior y se conectan con la fuente de alimentación externa.

Los creadores son los ingenieros mecánicos Kamal Youcef Toumi y Pablo Valdivia y Alvarado. Todo comenzó en 1994 con la creación de Robotuna.  Este robot medía un metro y medio y estaba formado por 2.843 partes controladas por seis motores. En estos años se han dado cuenta de que cuanto más sencillo mejor y crearon los pequeños peces robot, que llevan sumergidos cuatro años en un tanque de pruebas y siguen 'vivos'. El siguiente paso que quieren dar los científicos es crear modelos que imiten la forma de nadar de las rayas.

Los peces robot rastrearán los fondos marinos, de lagos y ríos.  Buscarán desperfectos y fugas contaminantes en tuberías. Revisarán barcos hundidos y lugares a los que los buzos no son capaces de acceder. Los creadores creen que como prueba lo ideal sería soltar un buen número de ellos en un lago por ejemplo. Recorrerían el lugar.

No todos regresarían, habría bajas seguro, pero dicen que no sería una perdida económica descabellada. Cada uno, dicen, solo cuesta unos cientos de euros.

CIENCIA AL CUBO

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