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López de Uralde denuncia que, tras tres semanas de cárcel, les interrogaron el último día

  • Los activistas estuvieron en prisión preventiva e incomunicados
  • El embajador español señala que aplican la ley con "dureza extraordinaria"

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Regresa a españa el director de Greenpeace en España

El director ejecutivo de Greenpeace en España, Juan López de Uralde, denuncia que, tras tres semanas de prisión incomunicada por colarse en el banquete de líderes políticos en Copenhague, las autoridades les interrogaron el último día, en teoría "para no destruir pruebas".

En una entrevista en Radio Nacional, López de Uralde critica que "nunca ha pasado nada así a un activista de Greenpeace en ningún lugar del mundo" por lo que muestra su indignación de que se hayan "vulnerado los derechos humanos más básicos en un país de la Unión Europea".

Ni llamadas, ni e-mails, ni cartas, ni libros

El activista tilda de "desproporcionada" la medida y argumenta que les dijeron que les aislaban para "no destruir pruebas de la investigación" cuando las imágenes de la protesta y el despliegue de la pancarta se colgaron en Youtube desde el primer día.

Tras tres semanas de cárcel, sólo les hicieron preguntas "durante quince minutos", algo que, en su opinión, no es proporcional. Además sugiere que el primer día la policía les dijo que iban a quedar en libertad porque no habían cometido ningún delito, pero luego hubo un cambio de opinión.

Ha criticado la dureza del encierro porque en 20 días no han podido "ni llamar a sus familias, ni recibir un correo electrónico, ni cartas, ni libros" por lo que "todo ha sido durísimo de manera innecesaria".

'Cabreo' en Dinamarca

López de Uralde explica que lo peor de la cárcel ha sido "no saber lo que pasaba fuera", ni conocer los cargos de los que se les acusaba, y subraya que con su detención "pagaron el 'cabreo' del Gobierno danés con las medidas de seguridad de la cumbre".

Durante las tres semanas de prisión, con todo el mundo de vacaciones la sensación, según el director de Greenpeace era de "bastante angustia y soledad". En una entrevista con su mujer, en la que estaban presentes un policía y una traductora, se limitaron a hablar de la familia porque en cuanto mencionaban el caso "eran interrumpidos".

El activista insiste en que con su acción "pacífica" intentaban denunciar que "no se ha llegado a un acuerdo sobre el cambio climático" y apunta que Europa ha perdido su papel de liderazgo en la "lucha por los derechos humanos y también en la defensa del medioambiente".

En tono distendido, ha comentado que "en el Guantánamo del clima ese, un policía danés nos dijo que creía que la acción era necesaria". López de Uralde también ha defendido el derecho a la protesta ciudadana pacífica y ha mandado un mensaje a las autoridades mexicanas para que permitan las manifestaciones en la cumbre del clima de diciembre.

"Dureza extraordinaria"

El embajador de España en Dinamarca, Melitón Cardona, señala que es "arriesgado" dudar de la legitimidad del sistema judicial danés y asegura en declaraciones a la Ser que los daneses tienen una "dureza extraordinaria" en la aplicación de sus leyes y "sorprender no me ha sorprendido nada". 

Ha precisado que "técnicamente" la liberación de los activistas no se debió a acciones diplomáticas, aunque comentó que el cónsul español en Copenhague trasladó al subsecretario danés de asuntos consulares el malestar del Gobierno y el estado de la opinión pública española.

"Ellos te contestan que son medidas judiciales y que el Gobierno no puede interferir en la labor de los tribunales. Fueron decretadas por un juez y confirmadas por un tribunal colegiado, no parece que haya nada que objetar desde el punto de vista formal" y añade que los activistas se enfrentan a  delitos con penas de prisión de seis meses a seis años.

Finalmente, la condena dependerá mucho de lo que solicite la Fiscalía, papel que en Dinamarca lo ejercen policías licenciados en Derecho.