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Barroso hace un giro a la izquierda para lograr la mayoría absoluta en su reelección

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El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barroso debe convencer a socialistas o liberales si quiere ser ratificado por mayoría absoluta.

Por ello durante su discurso en la Eurocámara se ha comprometido a incluir entre sus prioridades algunas de las exigencias planteadas por los grupos Socialista y Liberal del Parlamento Europeo (PE).

Se ha mostrado a favor de la revisión de las posibilidades de financiación de la UE, una reducción de la burocracia para las empresas y un impulso para seguir avanzando en el mercado común europeo así como su compromiso con los derechos laborales.

Barroso necesita el miércoles el respaldo por mayoría simple de la Eurocámara para continuar durante cinco años al frente del Ejecutivo comunitario, tal y como fue propuesto oficialmente, pero ha pedido a los parlamentarios un "apoyo amplio" de todas las fuerzas pro europeas para poder hacer frente a la crisis económica y financiera.

Juntos en tiempos de crisis

"Todos tenemos distintas convicciones políticas, pero en tiempos de crisis esas diferencias deben dejar espacio al interés común, tienen que dejar su sitio a una ética de la responsabilidad", recalcó Barroso, que ha advertido: "si quieren una Comisión fuerte que se enfrente a los Estados miembros, deben dar a esta Comisión el apoyo que necesita".

Precisamente, la falta de autoridad ante los gobiernos europeos es una de las grandes críticas que ha recibido Barroso tradicionalmente en la Eurocámara, como recordó hoy el líder de Los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, que una vez más volvió a protagonizar los momentos más acalorados de debate con el presidente de la CE.

Con el grupo ecologista y la izquierda comunista totalmente en contra y con los votos seguros del Partido Popular Europeo (PPE) y de los euroescépticos Conservadores y Reformistas, Barroso centró sus esfuerzos en convencer a socialistas y liberales, segunda y tercera fuerza del hemiciclo, respectivamente.
Para ello, concretó ante el pleno algunos compromisos que estos grupos le arrancaron la semana pasada durante sus comparecencias ante ellos en Bruselas.

Derechos laborales

En particular, ha dedicado buena parte de su intervención inicial a dejar claro su compromiso con los derechos laborales y su intención de reforzar la dimensión social de Europa, para lo que anunció la preparación de un reglamento que aclare la directiva sobre trabajadores desplazados y combata el dumping social en la UE.

Barroso ha aceptado así una de las grandes exigencias socialistas, junto a la de llevar a cabo "estudios de impacto social" de todas las medidas que proponga Bruselas, algo que debe pasar su primera prueba con la revisión de la directiva de tiempo de trabajo, dijo.

Además, se mostró dispuesto a trabajar con la Eurocámara a fin de desarrollar un "marco de calidad" para los servicios de interés general y a seguir avanzando para reducir las diferencias salariales entre hombres y mujeres, dos reclamaciones habituales en las intervenciones de los diputados socialistas.

Además, Barroso ha anunciado reformas organizativas en la CE -algunas demandadas por los liberales- que incluyen la creación de la figura de un comisario de Justicia, Derechos y Libertades, separando esa cartera de la de Interior e Inmigración, y la designación de un comisario para el Cambio Climático.
De cara a la formación de su gabinete, Barroso seha comprometido, además, a incluir "un número importante de miembros de familias políticas variadas".

La fuerza alemana PE no le apoyará


Esas promesas, sin embargo, no sirvieron para convencer al líder de la segunda fuerza del PE, el alemán Martin Schulz, que anunció que su grupo no puede apoyar la reelección.

En el grupo Socialista conviven diputados totalmente opuestos a Barroso con algunos como los españoles y los portugueses que apoyan al presidente de la CE.

Según fuentes socialistas, el objetivo de Schulz y de la dirección del grupo es llevar esas posturas contrapuestas hacia la abstención, en una reunión que se celebrará esta tarde-noche.

Mientras, los liberales darán a Barroso un "apoyo condicionado", ha dicho su portavoz, el ex primer ministro belga Guy Verhofstadt, quien ha advertido de que ese respaldo podría caer en función del programa de trabajo definitivo que presente el político portugués.

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